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Sobre la caducidad del conocimiento

En mi post anterior Pere Losantos hacía un comentario en el que introducía la idea de “caducidad del conocimiento” (incluyo al final su comentario para facilitar la lectura). El tema me ha sugerido muchas ideas por las que he empezado a discurrir y he convertido en este post.

El tema nos da para discurrir sobre qué es el conocimiento y cómo se transmite y, también, sobre su ontología. A la primera de mis preguntas me aventuraría a decir que el conocimiento -cada una de sus expresiones- es una forma de captar y describir la realidad, y su transmisión nunca es inmediata, ni completa (porque mi forma de captar/expresar la realidad está condicionada a todo mi conocimiento previo). La reflexión, el debate, el contraste, la crítica son lo que hace que avancemos hacia un conocimiento menos relativo y condicionado y más en sí. Esto es así tanto individualmente como colectivamente.

Volvamos a la caducidad:

  • El conocimiento caduca porque se desvela su verdadera endeblez: [El conocimiento] nunca lo fue.

  • … porque el contexto cambia y la forma de expresar la realidad ya no sirve: Lo era (relativamente) pero ya no lo es.

  • … porque aun a sabiendas de que hay un conocimiento superior no interesa difundirlo para obtener mayores réditos o por otros motivos: Lo era/lo es pero no se desveló/desvela, permaneció/permanece oculto.

Son escenarios muy distintos. El primero se refiere a la incompetencia, a la ignorancia. El segundo se refiere a todo proceso normal de cambio, de vida, de historia, de avance, de bifurcaciones... El tercero se refiere a la ocultación, al fraude o a un intento de especular también con bienes intangibles, muy en la línea del documental Comprar, tirar, comprar (es sabido que en numerosas ocasiones los avances técnicos son comercializados gota a gota para poder obtener beneficio de cada paso).

Releer el comentario citado a la luz de cada uno de estos escenarios nos coloca en lugares muy distintos, os invito a hacerlo.

Por otro lado, y llevando el río hacia esto del trabajo abstracto y el trabajo cognitivo, la verdad es que para un profesor inquieto por el saber, la rigidez de un temario y sus contenidos debe de ser algo bastante insoportable (y también lo será, evidentemente, para sus alumnos). Creo que uno de los retrocesos más flagrantes de nuestras sociedades es precisamente cómo abordamos esto de la transmisión, o, mejor, elaboración, del propio conocimiento.

Me extiendo en esta opción que acabo de hacer de “elaboración” en detrimento de “transmisión” pues me parece muy relevante. Se refiere a un cambio en la centralidad de este fenómeno:

  • Sujeto transmisor transmite a un sujeto pasivo que es formado. Esta sería una visión mecanicista y poco ajustada a la realidad.

  • Sujeto receptor elabora a partir de lo que recibe (en este caso, del sujeto transmisor), interpretándolo desde su conocimiento actual y conectándolo y contrastándolo, en un proceso activo.

Y no puedo terminar esta pequeña reflexión sin decir que el legado de muchas personas que nos han precedido nunca caduca, eso sí, estos legados admiten múltiples interpretaciones y dan lugar a conocimientos diversos.


Comentario citado:
Pere Losantos dijo...

Maite, encantado de leer tus libros.

No caen en esta clasificación por ejemplo algunos profesores y profesoras de universidad? Sus temarios tienen una caducidad clara en nuestra sociedad, y no hacen nada por remediarlo, llenan a los estudiantes de la misma información un año tras otro, y transmiten competencias inútiles. Tras cursar una carrera y ver cómo lo que he aprendido me "caduca" al cabo de dos o tres años con suerte, no debería estar yo indignado? O sólo caduca lo material?


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Hablando con niños

Hace unos días escuchaba en la radio una interesante entrevista a una psicóloga o pedagoga (no recuerdo su nombre, lo siento) sobre la depresión infantil. Planteaba que la depresión infantil es algo muy poco habitual. Lo que sí se da con más frecuencia es que un niño o niña muestre apatía, desgana, esté triste… Decía que esto suele ser la expresión de una situación que no se está consiguiendo afrontar con éxito y le frustra: puede tratarse de algún problema con algún otro niño o niña, en sus estudios, en la relación con sus padres, etc. Sólo cuando una situación así se prolonga por mucho tiempo –muchos meses, años…– es cuando deriva en una depresión infantil. Por tanto, el mensaje es claro: las señales de apatía y de tristeza son síntomas de situaciones que al niño o niña están desbordando, por lo que deberíamos tratar de indagar y solventar la causa y no enfocarnos demasiado en curar el síntoma.

Decía también que las madres y padres solemos caer en un error al tratar a nuestros hijos en estas situaciones: cuando los vemos apáticos y tristes los mimamos, los tratamos de animar con múltiples alternativas. Y esto puede tener el efecto negativo de que el niño o niña empiece a mostrarse apático como estrategia, con el fin instrumental de conseguir nuestra atención y mimos (creo que la llamó “apatía funcional”).

Por ello proponía esta entendida que nuestra actitud ha de ser la de tratar de aproximarnos a los niños, no cuando se muestran apáticos, sino cuando se ilusionan con algo, cuando se muestran más alegres… De lo contrario estamos ayudando a que desarrollen ese tipo de estrategias dañinas.

Me parece muy interesante y una idea útil, supongo que lo difícil es ponerlo en práctica, ¿cómo reprimirte cuando ves triste a tu hijo y esperar a que se alegre por sí mismo para acercarte?

Recientemente, en una interesante reunión que tuvimos, uno de los participantes comentaba que una prima suya trataba de educar a los niños en la ilusión y valoración de las cosas: “Ella no les compra cuentos, sino que van a la biblioteca una vez a la semana a cogerlos de allí. Llegan con toda la ilusión y puede que aquel que querían no esté: hay que esperar otra semana.” Con lo fácil que es comprarles cosas, aquí se fomenta el que se valoren y se cuiden, se enseña a esperar, a querer. Educar en la frustración, en la superación, en que se valore lo que hay, etc. es algo que me parece muy importante, y que reconozco que como madre me cuesta hacer: soy de las que hago cualquier cosa para evitarles un mal momento, un ratito de sufrimiento… Tendré que aprender, pero no sé si lo lograré, supongo que tendré otras virtudes… (Ah! y un apunte de soslayo: puestos a ser menos consumistas, ¿se nos ocurren ideas para prescindir de otros objetos o servicios además de, o antes que, de libros?)

De todas formas, mi reflexión, aparte de estos apuntes sobre educación, quería centrarse en el siguiente tema. Decíamos: “Más aproximaciones a nuestros hijos cuando se muestren alegres e ilusionados que cuando no, y tratar de indagar en las causas que puedan estar detrás de sus momentos bajos”, y añadía “pero nunca hablar de su estado emocional, no expresar que nos acercamos cuando están alegres y que lo hacemos menos cuando están tristes…” Nosotros actuamos con una estrategia consciente, pero debemos procurar que esa estrategia no sea consciente para el niño. Esto es muy habitual en educación: Lo que diferencia a los padres de los hijos es que los primeros tienen las herramientas que su madurez intelectual y emocional les proporciona para ser más capaces de interpretar y elaborar lo que sucede, la realidad. La explicación intelectual de algo, antes de tener la madurez suficiente para asimilarla correctamente, no sólo es ruido inocuo, sino que puede tener efectos negativos, si fuera interpretado de forma equivocada y perjudicial. Esto hace que, como todos sabemos, con los niños haya que hablar mucho, pero en registros distintos a los que utilizamos entre adultos.

Pero mi reflexión iba un poquito más allá: hacía en mi mente una analogía entre los niños y los adultos para quienes un determinado conocimiento aún no es inteligible. No es que crea que haya que tratar a adultos como niños. No. A lo que me refiero es que, a veces, la secuencia lógica de “primero lo entiendo intelectualmente y luego paso a experimentarlo”, no es válida, ya que así entraríamos en un círculo vicioso; la comprensión intelectual requiere la madurez que sólo la experiencia puede brindar, por lo que no hay otra que lanzarse a la experiencia para luego poder entender también con el intelecto.

Me refiero a aquellas áreas de conocimiento en las que el sujeto cree tener una opinión formada y haber alcanzado una comprensión intelectual, pero basada en una manifiesta ausencia de experiencia, con lo que la comprensión no tiene contenido, es vacía.

En estos casos, el debate intelectual resulta ciertamente aburrido, por muy bien articulado que aparezca el discurso.

También se da, muy frecuentemente y en muchos ámbitos, que aquellos que no tienen un conocimiento vivencial (contrastado con su propia experiencia de la realidad) en determinada materia, tratan de diseñar y teorizar sobre los cursos de acción, en lugar de apoyarse más en aquellos que, partiendo de su experiencia, desarrollan elaboraciones conceptuales que resultan útiles a ellos mismos y también a otros.

Quizá sea polémico esto que voy a decir, pero creo que así como no llegamos a ninguna parte si los niños utilizan un lenguaje de adultos, tampoco llegamos a ninguna parte cuando los adultos utilizamos un lenguaje (ideas, conceptos, formulaciones) que hemos aprehendido sólo de forma intelectual, sin haberlo experimentado, sentido, vivido, es decir, ratificado a través del contraste con múltiples experiencias de nuestra realidad.

Quizá pueda expresarse esto diciendo que reivindico, tanto desde su potencialidad transformadora como interpretativa de la realidad, la parte subjetiva del conocimiento frente a su parte objetiva. Y si compartiéramos esta visión, debiera hacernos pensar en una profunda transformación de la educación, la transmisión de conocimiento y el acto formativo.

¿Es el conocimiento una cosa transferible?

Cómo aprender de las experiencias de transformación

Obviamente si no hubiera ninguna transmisión del conocimiento hoy seguiríamos viviendo como hace miles de años, y no es así. Los seres humanos tenemos la capacidad de aprender de las experiencias de otros y avanzamos así hacia estadios de mayor desarrollo. El avance no es lineal, no hay una progresión siempre ascendente, sino que se es capaz de retroceder (si se admite la expresión) a niveles de madurez, sabiduría, conocimiento, humanidad lamentables en muchos momentos: guerras, fascismos, manipulaciones, explotaciones, miserias humanas. Por tanto que alguien haya conocido no es garantía de que se actúe conociendo. No lo es ni tan siquiera cuando se utiliza aparentemente un lenguaje similar. No hay un proceso de transferencia automática de las experiencias valiosas y enriquecedoras, de la sabiduría, en definitiva, sino que es un proceso de búsqueda y experimentación que cada cual ha de recorrer. En un artículo académico sobre creación de conocimiento en el ámbito organizacional leí esta frase que me gustó: “knowledge per se is an activity not a commodity” (es decir, “el conocimiento en sí es una actividad no un commodity”). Me pareció visual. Commodity es mercancía en inglés, y a veces no se traduce, para hacer énfasis en su carácter genérico e intercambiable. Aplicado al conocimiento, interpreto: “no puedo transferir mi conocimiento entregándotelo y así ya lo tienes, como si fuera un litro de leche”. No es transferible como una mercancía, es un proceso infinitamente más complejo, donde además de la voluntad de dar de quien tiene conocimiento la clave está en la apertura y el esfuerzo de quien quiere aprender. El conocimiento reside en la persona, no está en ningún otro lugar, es indisociable de la persona. Reside como potencialidad y se manifiesta, aparece, se pone en valor, en la actividad. Este conocimiento-actividad deja resultados, deja estelas que pueden servir para el aprendizaje de otros. Desde esta perspectiva, no podemos decir con rigor que un libro sea conocimiento, sino que aquél es resultado, es producto del conocimiento-actividad. Si damos el nombre de “conocimiento” (¿explícito?, siguiendo a Nonaka y Takeuchi) a un libro, podemos propiciar falsas interpretaciones y expectativas como confundir su lectura con alcanzar el conocimiento que llevó a escribirlo. El conocimiento no se transfiere de forma automática: por ejemplo, en la lectura de un texto valioso la actividad de interpretación, estudio, recombinación, asimilación, creará nuevo conocimiento en la persona lectora. La clave está en cómo acercarse a un texto o a otras formas de difusión de conocimiento. Evidentemente, hay textos escritos, contenidos de difusión audiovisual, etc. de todos los grados y niveles: falsos, veraces, engañosos, ricos, valiosos, provechosos, tergiversados, etc. Lo mismo sucede con el conocimiento individual. Tratar de concebir el conocimiento como mercancía o cosa sería como confundir una fotografía con la realidad, tratando de identificarlas. La fotografía es sólo un instante; eso sí, un buen fotógrafo puede inmortalizarlo y captarlo desde una perspectiva que ayude a otras personas a pensar, a sentir, a reflexionar, a conocer. Una buena fotografía es más que la realidad, y no la abarca. ¿Paradoja o sentido común? La necesitamos –la fotografía– para ser humanos. Digo fotografía como digo libro, como digo cualquier intento de transmitir aquello que una siente, conoce, sabe… sea en el ámbito de la ciencia, de las artes… o en el mundo de las organizaciones. Tratar de aportar valor a partir de nuestro propio conocimiento y aprender de lo que otros nos aportan nos hace humanos. Pues bien, existen experiencias de transformación organizacional muy interesantes que han supuesto un avance real en las dinámicas de relación y organización. En ellas se consigue eliminar muchos de los malestares que el agotamiento de los conceptos organizativos aún vigentes provocan. Ante el atractivo de estas experiencias, las voces se alzan reclamando: “quiero el caso”, “quiero la metodología”, “quiero los pasos a seguir”; es decir, quiero que el conocimiento me sea transferido como si fuera una mercancía, un commodity, y NO ES ASÍ. Estamos hablando de enfoques que rompen con mucho de lo dicho hasta ahora y mucho de lo que aún se sigue diciendo, por lo que tratar de incorporar el conocimiento explícito o información de las experiencias avanzadas a un marco de conocimiento-actividad que no se modifica es totalmente inviable. Son pocas las personas que son capaces de trabajar con consistencia en un nuevo marco de conocimiento-actividad promoviendo el proceso de desaprendizaje y aprendizaje que requieren estos procesos de transformación para apoyarlos y avanzar en la superación de aquello que cada día vemos que hay que modificar en nuestras organizaciones y en aquellas con las que nos relacionamos. Es aquí donde radica la dificultad de poner en práctica este tipo de procesos. Confiemos, por el bien de todos, en que el número de personas con conocimiento-actividad en estos terrenos se vaya multiplicando. Ayudaremos a ello en lo que nos sea posible.
Artículo publicado en el último número de la Revista Innobai, nº 14, octubre 2009. Acceder a la versión en pdf, con ilustraciones de Leire Iparragirre.

Krisis (Alfonso Vázquez)

Recojo aquí un artículo de Alfonso Vázquez publicado en el segundo número de este año de la revista Estrategia Empresarial, nº 352, 16-31 enero 2009. Próximamente esta revista publicará la continuación a este artículo: "La hora de la política".

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KRISIS

Alfonso Vázquez

“La llamada crisis económica actual es, en principio, una combinación compleja del agotamiento del ciclo industrial, el estallido de la burbuja especulativa y el afloramiento de las grandes estafas bursátiles (...) sugiero que nos encontramos ante una crisis profunda del modelo de acumulación capitalista”. Ahora hace seis años escribía estas líneas en esta misma columna. Y hoy como ayer, el riesgo consiste en tratar esta crisis como una más...[1] Porque, ¿qué es esta crisis?

La actual es una crisis del modelo de acumulación capitalista, no una crisis de demanda y oferta descompensadas. Durante veinte años, coincidiendo con el desplome del sistema soviético, nos han dado para vivir la alegría orgiástica del sistema, basado en la búsqueda del beneficio allí donde fuera más jugoso, lo que ha llevado a desplazarse desde la economía real (o productiva) hacia la esfera virtual del juego financiero, sin referencias –no interesaban, claro- con lo realmente producido. El resultado está a la vista: La burbuja estalla, el dinero ha desaparecido, y los efectos de la crisis arrastran a la economía real hacia una recesión cuyo alcance desconocemos.

Se han inyectado recursos ingentes precisamente en aquellos agujeros que han provocado esta situación, con sus siniestros corolarios de despidos masivos en las industrias, de suspensión de la lucha contra el cambio climático, de suspensión de la ayuda al desarrollo... ¿Quién nos dice que esto no puede volver a producirse, con efectos mucho más, si cabe, devastadores, en dos, tres o cinco años? Estamos amenazados con una catástrofe planetaria mientras nuestros “poderes públicos” acuden al rescate (a “pagar el rescate”) de los especuladores.

La crisis actual viene provocada, como he sostenido reiteradamente, por la explosión de la economía del conocimiento (como una economía que contiene en sí misma las raíces de la liberación del trabajo dependiente, de la alienación del trabajo) y las necesidades de revalorización del capital de superar esta “dependencia” (su inmersión en la esfera virtual/especulativa y bélica). De esta forma se activa un antagonismo latente, aunque púdicamente oculto todavía, entre la economía real, la generadora de valor y de riqueza, y la economía financiera/especulativa, que la engulle en sus movimientos especulativos. O, dicho de otra forma, entre la sociedad real y la sociedad virtual del Capital.

¿Qué hacer desde el ámbito empresarial ligado al “territorio”, implicado en su sociedad? Creo que, al menos, podemos trabajar intensamente en generar un nuevo concepto de riqueza (en la “sociedad de la abundancia”, no lo olvidemos) que supere el absurdo al que nos ha llevado el neoliberalismo en su brutal asimilación de riqueza con obtención o consumo de valor monetario (de “valor de cambio”). Entender la generación de riqueza como producción de bienes y servicios, pero también de subjetividades, de cultura, de riqueza inmaterial, de afectos, de solidaridad, de ecología... Para ello, considero imprescindible que nos basemos en el proceso de transformación/liberación del trabajo dependiente hacia un trabajo del “conocimiento”, del pensamiento, el deseo y la acción, ya que sólo de él depende la generación de creatividad e innovación que nos son, hoy en día, imprescindibles. Y de esa liberación depende la generación de una esfera de lo político fundamentada en lo comunitario, en lo local, donde creación de riqueza social y solidaridad se fundan.

Tendremos que abrir bien los ojos, porque nos adentramos en territorio desconocido.

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[1] La argumentación de este artículo está desarrollada en este otro artículo del autor: "Política de la riqueza, riqueza de la política" - Acceder al texto

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* Artículo publicado en la revista Estrategia Empresarial, nº 352, 16-31 enero 2009

La imagen es de f650biker en flickr

Maestros

Sólo los ingenuos tenemos actitud de enseñar, los maestros no la tienen.

El maestro dice, hace, es, desplegando en todo acto su conocimiento y ofreciéndoselo a quien tiene su taza vacía.
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La taza vacía

Según una vieja leyenda, un famoso guerrero va de visita a la casa de un maestro Zen. Al llegar se presenta a éste, contándole de todos los títulos y aprendizajes que ha obtenido en años de sacrificados y largos estudios.

Después de tan sesuda presentación, le explica que ha venido a verlo para que le enseñe los secretos del conocimiento Zen.

Por toda respuesta el maestro se limita a invitarlo a sentarse y ofrecerle una taza de té.

Aparentemente distraído, sin dar muestras de mayor preocupación, el maestro vierte té en la taza del guerrero, y continúa vertiendo té aún después de que la taza está llena.

Consternado, el guerrero le advierte al maestro que la taza ya está llena, y que el té se escurre por la mesa.

El maestro le responde con tranquilidad:

- "Exactamente señor. Usted ya viene con la taza llena, ¿cómo podría usted aprender algo?"

Ante la expresión incrédula del guerrero el maestro enfatizó:

- "A menos que su taza esté vacía, no podrá aprender nada"
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El maestro es humilde. No presume de que sabe, no alardea de lo que sabe, no necesita ser reconocido por lo que sabe.

Pero siente su compromiso con lo que sabe. Sabe que su conocimiento es útil y que puede ser de ayuda para otras personas; y actúa en libertad.

Aprender de quien sabe no es, sin embargo, un acto de humildad sino de inteligencia.

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Este cuento zen La taza vacía lo he traído del blog Los cuentos que yo cuento de delokos - Eugenio García González y la imagen de Shermeee en flickr.

Sabiduría

Rosana comentaba en nuestro último taller del Foro de Ítaca que se demuestra que “la sabiduría individual es muy superior a la del grupo”. Lo decía en referencia al fenómeno de los World Cafés.

Interesante reflexión, que comparto. La clave está en interpretar correctamente la palabra “sabiduría” y no confundirla con conceptos que puedan parecer próximos. Es decir, no significa que individualmente abarquemos conocimientos más amplios, mayores habilidades y capacidades o informaciones disponibles más extensas… Colectivamente abarcamos más.

No significa tampoco que individualmente seamos capaces de hacer más; nuestra capacidad de hacer colectiva es infinitamente superior.

Pero, nuestro proceso cognitivo es individual –¡evidente!– y en la medida que éste adquiere un grado de riqueza y madurez alto, la interconexión entre pensamiento, emoción/deseo y acción es un despliegue de sabiduría.

Si es así como se despliega la sabiduría, el concepto de "sabiduría de grupo" implicaría la interacción mental entre distintas personas, interacción de sus distintos procesos cognitivos: conexión en la vivencia del deseo y de la emoción, telepatía en el pensamiento consciente o interconexión entre cuerpos y mentes ordenando, por ejemplo, la acción del otro. Obviamente, todo esto no pasa de ser ciencia ficción. Es verdad, eso sí, que puede haber casos, inusuales, donde hay un estrecho vínculo emocional y compenetración entre dos personas donde los pensamientos son interpretados antes de ser pronunciados y muchas emociones son compartidas… Pero estos casos son una excepción.

Por tanto, sabiduría se refiere a una facultad individual y no de grupo, porque sólo individualmente se llega a un grado cada vez mayor de integración de los procesos cognitivos y su conexión con la acción. Otro tema bien distinto es que esta sabiduría pueda expandirse a través de la participación en grupos, ya que nuestro conocimiento –entiendo que todo nuestro conocimiento, excepto lo que heredamos en nuestros genes, que intuyo es muy poquito y, a veces, hasta de dudosa aplicabilidad, como el terror al silbido de las serpientes, aunque éste sea de sonido pregrabado- se construye en las relaciones.

Para seguir con este tema, también es relevante la idea de que el producto de la supuesta sabiduría se recrea en cada persona que tiene contacto con él. Se encarna de distintas formas: en formas enriquecidas de mayor sabiduría, y también en formas de simpleza que lo empobrecen hasta el punto, a veces, de alejarse al extremo de la estupidez...

El conocimiento o la sabiduría no es palabra muerta, la formulación no contiene sabiduría, sino que, a lo sumo, es un producto de ella. El matiz lo es todo. Recojo esta cita que me encantó cuando la leí en el blog.[cumClavis]: “los celtas despreciaban la escritura por considerar que era rígida y carecía de alma; para ellos, las ideas fijadas por escrito estaban destinadas a morir, pues no podían adaptarse a los imprevistos de la vida. En cambio, la palabra estaba viva y respondía mejor a los cambios.” (la cita la había extraído de esta revista). La sabiduría, como la palabra de los celtas, pertenece al reino de los vivos, no a los objetos inertes.

Deberíamos tener en cuenta este par de ideas a la hora de fijar nuestras expectativas sobre determinadas herramientas, por ejemplo, en el terreno de la web social 2.0. Hay herramientas potentísimas para difusión y manejo de información, pero puede que nos cieguen las amplísimas posibilidades que ofrecen, creándonos falsas expectativas de lo que nos pueden permitir hacer. Creo que, por lo ya dicho, su aporte a la sabiduría es indirecto, pero, a veces, ignoramos esto y nos movemos más entre fantasías que en la realidad.

Este comentario no pretende ser una crítica a estas herramientas, ¡sería absurdo además hacerlo mientras las utilizo la mar de contenta por la posibilidad de difusión y conexión que permiten…! Me parecen un gran invento que tenemos que seguir utilizando, inventando, construyendo, difundiendo, expandiendo... Simplemente pretende ser una pequeña advertencia para que también en este terreno seamos críticas y cuestionemos los paraqués y los cómos.


Foto de zell0ss

Democràcia econòmica. Vers una alternativa al capitalisme

“Uno de los fenómenos más inquietantes de los últimos años ha sido la capacidad de convertir un artificio construido por los humanos como es la economía en un fenómeno que se presenta como si estuviera fuera del control social. Hemos ido aceptando que se naturalice la economía, hasta situarla fuera del debate político y social. Alguno, por ejemplo, puede afirmar que determinada propuesta o iniciativa no es posible “por razones económicas” o, en el mismo sentido, se pueden descartar sin más problemas opciones concretas de acción hacia un problema social con la simple afirmación de que “esto económicamente no es viable”. Lo más probable es que todo el mundo acepte esta aseveración como si el argumento se refiriera al tiempo, a variables geográficas o a condiciones estructurales. El libro que me han pedido que prologue, y que tengo el honor y el placer de presentar, se sitúa directamente y sin tapujos en otro escenario. La música de fondo es clara: nos toca a nosotros decidir cómo queremos organizar y estructurar los intercambios económicos, valorar los pros y los contras; nos toca a nosotros decidir cómo queremos distribuir cargas y beneficios, cómo pensamos la producción y distribución de bienes y servicios.[...]"

Así –bueno en su versión original en catalán, que una servidora ha traducido con apoyo de herramientas disponibles en Internet, espero que no haya ningún error de bulto- comienza el prólogo de Joan Subirats en “Democràcia econòmica. Vers una alternativa al capitalismo”.

Se trata de un libro coordinado por Antoni Comín i Oliveres y Luca Gervasoni i Vila y editado por Projecte Democràcia Econòmica, un grupo permanente de estudio y debate dedicado a la reflexión sobre alternativas económicas al capitalismo, la democracia económica, etc. El libro cuenta con aportaciones escritas de otros 19 autores, además de las de los propios coordinadores. Entre estas aportaciones hallamos un espléndido artículo de Alfonso (Vázquez) titulado “Treball cognitiu, cooperació, democràcia”, que lo podéis leer desde este link en castellano: “Trabajo cognitivo, cooperación, democracia”. El 20 de mayo se hace la presentación de este libro en Barcelona. Los que andéis por esos lares y estéis interesadas o interesados tenéis información al respecto en el blog de reciente creación de Projecte Democràcia Econòmica.

___________________________________________ Posts y cuadernos de trabajo relacionados: Cuaderno de Escritos de Alfonso Vázquez Cambiando el concepto de trabajo (Patxi Aizpurua), 4.07.09

Hacia un círculo virtuoso de creación de riqueza

La conferencia de Alfonso del martes pasado fue realmente interesante, no esperaba menos. En ella puso a debate el planteamiento que acababa de hacer al equipo de conceptualización de Innobasque.

"El conocimiento es estrictamente personal y sólo se activa en aquello que queremos, sólo en cooperación y sólo de forma libre (...) Así el trabajo cognitivo para que pueda desplegar toda la potencialidad productiva que contiene en sí, ha de romper con las estructuras y conceptos habituales, basados en el trabajo físico". A partir de aquí, Alfonso explicaba la lógica del modelo imperante que deriva en un círculo vicioso y planteaba la necesidad y oportunidad de ir transitando hacia un eje emergente que derivará en un círculo virtuoso. Lo ilustro así:

Y esto tiene una estrecha relación con la crisis, ya que, hoy estamos despilfarrando una amplísima capacidad productiva que no encuentra cauce en el círculo vicioso imperante, mientras que la activación del conocimiento en múltiples ámbitos generaría muchísima riqueza hacia un mundo más justo, más humano, más libre, más sostenible...

He recogido bastante ampliamente el desarrollo de la conferencia en este documento: Conferencia de Alfonso Vázquez, 31.03.2009. Incluye también el debate que le siguió.

Este planteamiento, además, empieza a llenar de contenido uno de los binomios que definí en "Desvelando Lógicas", que aún permanecía como una hoja en blanco. Se trata precisamente de la lógica del valor monetario en oposición a la lógica de la creación de riqueza. Voy recogiendo este tema por estas páginas de mi wiki.

Para terminar inserto unos minutos de "Tiempos Modernos" de Charles Chaplin, film que, precisamente, Alfonso citó en su conferencia...



Diario de una transformación (Maitane Bilbao)

Maitane Bilbao (BAI) nos ha regalado hoy este post que ha suscitado una gran emoción entre los y las que participamos en la Mesa de Aprendizaje del Servicio de Innovación. De hecho, ha venido seguido de un tráfico de comentarios inaudito, en cantidad e intensidad emocional, una experiencia muy bonita. Mila mila esker, Maitane. Me siento feliz de participar en este grupo de trabajo. Creo que hay mucho que hacer y personas ilusionadas con ello... ¿qué más podemos pedir?

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Después de leer no sé ni cuantas veces el libro “Guías para la transformación” el cuerpo me estaba pidiendo algún tipo de acción. Me daba la sensación de que de alguna manera estaba viviendo una especie de transformación pero necesitaba plasmarla, hacerla acción. Así que decido empezar con el grupo de trabajo en el que participo ahora y por de pronto pienso que, si bien les había entregado el libro para que tuvieran la ocasión de leerlo y de preguntar o comentar lo que les apeteciese, el día a día, las ganas o llámalo como quieras no “cuadraba”.


Así, el pasado lunes propongo hacer una sensibilización en torno al libro y al decreto Eraldatuz, con el objetivo que conociesen cuáles son, desde mi punto de vista, los puntos más importantes que se tratan en el libro y les entrara el gusanillo de leerlo, de madurar diferentes ideas, de crear debate, etc.

Os cuento más o menos en qué consistió la reunión.

Nos juntamos en la sala de consejo y montamos nuestro saloncito en el que nos sentíamos cómodos. Antes de la reunión propongo leer el cuento de “El ciego y el elefante” para crear expectativas y para ver qué reacciones les había provocado el mismo. Y para empezar la puesta en común, presento esta ilustración para que comenten qué les movía, hacía pensar…








Tras la pequeña ronda de comentarios, explico lo limitadores que pueden ser los esquemas mentales y la necesidad de comprender y ver de otra manera para poder avanzar en la nueva realidad.

Estos 5 primeros minutos me sirven para ver la receptividad, la voluntad de conocer y de aprender, las ganas de poner en común sus puntos de vista… Y sí, el primer objetivo se cumple. Están dispuestos a participar y entienden perfectamente el camino que va a tomar la reunión. Hay actitud.

Y con el propósito de dejar a un lado nuestros esquemas mentales y de ver la realidad con otras gafas, sugiero eso, ponerse unas gafas de sol para ver la realidad de otro color. Dicho y hecho.

Lo siguiente que les propongo es utilizar la escritura rápida, no compartida con los demás, donde escriban en un folio sin pensar demasiado qué es para cada uno/a el Conocimiento. Les doy un minuto para hacerlo y seguido les presento esta ilustración:







¿Te ayuda a definir de otra forma el Conocimiento? ¿Qué te sugiere esta ilustración?

Puesta en común y presento otra ilustración …











…que me sirve como excusa para explicar lo que se dice en el libro sobre el Conocimiento: “se refiere a la combinación indisociable de lo que pensamos, sentimos y deseamos y hacemos: PENSAMIENTO, EMOCIÓN Y ACCIÓN. Por tanto, el conocimiento surge de las relaciones y es personal.

Lo relevante es ver cómo se despliega el conocimiento de las personas en la organización, es decir, cómo aprenden y cómo actúan desde su conocimiento, en un continuo movimiento e interacción.

Para ello hay que generar flujos de comunicación para compartirlo, para favorecer visiones más extensas y detectar oportunidades en y entre los equipos.”

Se vuelve a poner en común y empieza el debate, donde se expresan ideas, dudas, etc. Fase muy interesante.

Tras lo cual presento una secuencia de ilustraciones y pregunto qué les sugiere, si ven algún salto, cambio o actitud diferente entre ellos.





La primera ilustración me sirve para presentar lo que se entiende por modelo imperante:

Trabajo orientado a dirigir y organizar el trabajo repetitivo y controlado. Es decir, trabajo físico, por un lado, y con conocimientos parcelados, por otro. No está pensado para desplegar el conocimiento de las personas, sino para planificar y organizar su trabajo y ejercer un rígido control.

En el modelo imperante la planificación, la jerarquía, el control y el equilibrio se apoyan entre sí, lo que imposibilita la apertura hacia lo nuevo (innovación): el control se ejerce desde la jerarquía, utilizando como soporte la planificación, que es elaborada también desde la jerarquía.

Como vamos a dar un salto, ya hemos dejado atrás nuestros esquemas mentales y el modelo imperante, es hora de quitarse las gafas y de ver la nueva realidad que se nos avecina.

La segunda ilustración me sirve de excusa para explicar el nuevo paradigma que pasa por las organizaciones vivas, transformativas, donde la forma de gestión es extensiva y expansiva, dejando que emerja y que se despliegue desde el conocimiento con todas sus consecuencias.

En estas organizaciones las personas no se entienden como máquinas, sino como seres capaces de interrelacionarse, cooperar y construir, con conexiones móviles, en flujo, con capacidad inmanente de autoorganizarse. Esto se consigue dando peso a las personas, es decir, dándoles poder para que actúen desde sí
.

No hay estructuración posible pero sí hay claves. Así para avanzar hacia organizaciones vivas habría que:

- Generar contextos en los que de forma natural fluya la comunicación dando lugar a equipos capaces de generar conocimiento y desplegarlo.
- Propiciar que se derriben las barreras entre las personas, que hacen inviable la comunicación entre ellas y apostar por una forma de tratamiento de la información que favorezca la conectividad.
- Buscar insistentemente y en todos los niveles evitar espacios o mediatizaciones innecesarias entre conocimiento-decisión-acción.
- Concebir las personas como fines de las organizaciones y no como sus recursos.

Y la tercera ilustración es el pretexto perfecto para mostrar los cambios que se dan en organizaciones que pasan del trabajo físico al trabajo cognitivo o del conocimiento donde el trabajador del conocimiento entra en dinámicas que le permiten alcanzar mayor conocimiento (aprender) y actuar desde su conocimiento. Y aquí está el quid de la cuestión. No puedo planificar, organizar ni controlar cuando lo que se pretende es que el otro actúe desde su propio conocimiento y no desde el mío.

Y el conocimiento son las personas, sus inteligencias, sus emociones, sus actos libremente desplegados. No se consume al ser utilizado, sino que su uso lo despliega y expande. El trabajo del conocimiento produce un excedente de subjetividad en forma de aprendizaje y de realización.

En este sentido, la expansión del trabajo del conocimiento tiene más que ver con la forma en que se despliega el trabajo que con su contenido. La clave está en que el trabajo sea fuente de aprendizaje y que se despliegue desde el conocimiento, al menos en parte; es decir, que no venga totalmente definido por alguien ajeno.

Esta última ilustración me sirve para explicar algunas claves de éxito que se presentan en el libro y llegar a algún tipo de conclusión


No hay modelos. Se trata de actuar en flujo, en contraste con métodos y modelos.

Los caminos de avance pasan por:

- Superar la idea de sobredeterminar:
Se trata de que nos olvidemos de la forma de intervención planificada y objetivada y apostemos por las intervenciones más inmanentes o subjetivas, es decir, las que se despliegan desde las formas de autoorganización.

- Propiciando contextos:
Se trata de crear contextos donde exista la confianza mutua, la comunicación fluida, donde las personas dicen lo que piensan y se sienten libres para hacerlo. A partir de aquí, no hay que hacer nada especial para captar la realidad de la satisfacción de los trabajadores, sino que ésta nos llegará de múltiples formas, en múltiples conversaciones.

- Intervención avanzada: despliegue extensivo:
La naturalidad, espontaneidad, comunicación abierta, sana y fluida, confianza, coherencia…son contextos que están en conexión con la emocionalidad de las personas con las actividades que realizan y con las personas con las que cooperan.

Por ello, más que perseguir el proyecto compartido al que todas las personas supuestamente se deberían alinear, se trata de que cada persona pueda desarrollarse y desarrollar su propio proyecto personal, también, en la organización
.

Llegados a este punto la actitud es “aunque tengo dudas, me apetece”, “más o menos lo entiendo y de alguna manera me gusta, me siento cómodo”. Pero ¿qué podemos hacer? ¿cómo?

En esta empresa no podemos realizar una transformación completa, pero sí podemos dar pasos desde nuestra emoción, nuestra “apetencia”. Parte de este cambio está en nosotros y somos de alguna manera responsables de nuestro “querer”. Así, por de pronto, las reuniones semanales las haremos en nuestro saloncito, con nuestra hora de café-té-yogur… tratando temas que nos apetezcan e intentando buscar cada uno su espacio de inmanencia. Sabemos que el camino es largo, pero vamos a empezar a andar.

Disfrutad. Yo personalmente lo he hecho.

A quien quiera, en el camino nos vemos.

Eskerrik asko denoi

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Escrito por Maitane Bilbao
He mantenido el título original del post
Todas las ilustraciones son de Leire Iparragirre
Más sobre "Guías para la Transformación"

Conferencia de Alfonso Vázquez en el Colegio de Ingenieros

Este próximo martes, 31 de marzo, Alfonso -Alfonso Vázquez- impartirá una conferencia organizada por el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Gipuzkoa. El título es bien sugerente:

"Oportunidades inimaginables. Reinventando el futuro: Hacia la Innovación Social"


Y se tratará sobre:

  • El conocimiento como principal factor productivo. Consecuencias.
  • Paradojas del Sistema imperante. Contradicciones.
  • Generación de riqueza social versus Valor.
Sobra decir que recomendamos fervientemente esta conferencia...

Trataremos de recoger o comentar por aquí lo allí hablado...

Podéis obtener más información y suscribiros en la página web del colegio de ingenieros.

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Hacia un círculo virtuoso de creación de riqueza (4.04.2009)

Teoría y práctica como flujos y conexiones






De la teoría a la experiencia
Hace unos años asistí a un taller de “Cómo hablar siempre con eficacia” que impartían Ángel Lafuente y Aiuola Pérez Urresti en los cursos de verano de la UPV en Donostia. Un taller recomendable. Recuerdo que daban 7 claves para hablar bien y recuerdo alguna de ellas: - mirar a los ojos, - frases breves, - no dejar frases sin acabar, - los silencios,… Decían que el escenario de la vida era el gran laboratorio para mejorar nuestro hablar. Lo traigo a colación para ilustrar la siguiente idea que quiero expresar: La teoría cobra sentido cuando conecta con nuestra experiencia vital y con nuestra inmanencia, (creo que estoy abusando de esta palabra, o palabro para algunos, pero es que cada vez la necesito más para expresar lo que quiero decir). 7 ideas que pueden ayudar a mejorar nuestra capacidad de comunicación pueden ser “mera teoría”, algo alejado de nuestra realidad, -e incluso podríamos llegar a percibir desde nuestro punto de vista, como algo alejado de toda realidad, algo que no aporta nada, bobadas, palabrerías-, o pueden ser realmente algo muy práctico, algo que conecta con nosotros y llenamos de significado. Sucede cuando, en el ejemplo, si antes no lo hacíamos, empezamos a mirar a la gente a los ojos cuando hablamos, o empezamos a ser conscientes de las frases que dejamos sin acabar e intentamos evitarlo… El salto de la teoría a la práctica se da cuando conecta con nuestra experiencia de la realidad. Cuando lo hacemos conectamos con la teoría misma y es cuando ésta adquiere realmente significado para nosotros. Deja de ser “mera teoría” para pasar a ser vivencia, para quedar imbuida en nuestra inmanencia. Cuando lo hacemos aprendemos, se produce el agenciamiento de nuevo conocimiento. Además, conseguir esa “fusión” es placentero: la curiosidad o voluntad de saber es una de las principales pulsiones humanas.
    “La curiosidad es el remedio para el aburrimiento. No hay remedio para la curiosidad.” (Dorothy Parker, recogido en Komplex nº 49)

Éste es el núcleo mismo del concepto de conocimiento, porque la mera repetición (como la memorización de los reyes godos y visigodos en las escuelas hace décadas) es una forma inferior de conocimiento: produce muy poco agenciamiento, entendido éste como apropiación y desplazamiento (tanto del sujeto como del objeto apropiado, en este caso, del hecho cognoscible). Así, la expansión del conocimiento en todos los sentidos tiene que ver con el grado de agenciamiento, que también se puede expresar como el constante flujo y recursividad entre teoría y práctica. Expandimos nuestro conocimiento (y de esta manera, potencialmente, el Conocimiento) tanto cuando vivenciamos la teoría como cuando conceptuamos desde la experiencia.

Todo esto enlaza con el enfoque sobre conocimiento de Alfonso Vázquez como unión indistinguible entre pensamiento, emoción/deseo y acción, que he agenciado.

Por todo ello, me opongo a la concepción de teoría como algo separado de la práctica. Y es que, incomprensiblemente para mí, a veces se presentan como conceptos opuestos.

Lo que subyace a una posición crítica
¿Qué es lo que criticamos cuando decimos que algo es muy o demasiado teórico?
Lo que criticamos es que algo sea alejado de la realidad. Más concretamente, no lo conectamos con nuestra propia experiencia de la realidad y, quizá, desde nuestra miopía, prejuzgamos que no hay otras experiencias de la realidad que estén en concordancia con ello. En este caso, podríamos estar criticando desde la ignorancia, bloqueando y cerrándonos, a nosotros mismos y a otros, caminos que podrían ser de avance.

Claro que hay mucho que se dice que es criticable también desde el conocimiento, por supuesto. Sencillamente, nuestra experiencia de la realidad lo contradice y tenemos argumentos intelectuales para soportar nuestra crítica. O bien nuestra experiencia de la realidad lo contradice, pero de una forma sólo intuitiva, y no somos capaces de entender por qué no estamos de acuerdo, y mucho menos de explicar a otros nuestros argumentos.

Tres posiciones muy distintas que requieren actuaciones muy distintas por parte del crítico: abrirse a lo nuevo y dejarse influir, en el primer caso; la crítica argumentada y constructiva, en el segundo caso, y profundizar en nuestra capacidad de conceptuación y argumentación, en el tercer caso.

De la práctica a la teoría
Al hilo de esta tercera, la conceptuación es la forma en que podemos trasladar a otros nuestras experiencias, podemos aprender de ellas y podemos hacer que otros aprendan. Conceptuar es partir de las relaciones que existen entre experiencias particulares para enmarcarlas dentro de algo: un concepto, un tipo de relación… Cualquier relato que hacemos sobre cualquier cosa nos requiere conceptuar. El relato requiere sintetizar, establecer relaciones de causalidad, describir, explicar, etc. Cuando somos capaces de hacer relatos de las experiencias particulares que permiten una enseñanza, que permiten enfocar lo esencial de lo particular, que permiten hacer generalizaciones, etc. estamos conceptuando. Todos lo hacemos. Pero, como en todo, hay personas que tienen una mayor capacidad para hacerlo bien, para hacerlo de manera que pueda ser útil a uno mismo y también a otros.

Así, todo lo que decimos es conceptuado, es teórico. Lo que pasa es que muchos de los conceptos que utilizamos están tan implantados, han sido tantas y tantas veces repetidos en múltiples formas, que no los concebimos como teóricos, sino como la realidad misma, y ello nos ciega peligrosamente cuando son falsos o, al menos, discutibles.

Partir de la experiencia de la realidad de uno
Para mí lo fundamental es que el relato y, por extensión, lo que se escriba, se base en la propia experiencia de la realidad. Pero no tenemos que ser miserables a la hora de delimitar lo que es la propia experiencia. Yo nunca he estado en el continente africano pero sé muchas cosas sobre África. Sería absurdo decir que como no he estado en África no puedo afirmar que hay mucha gente que padece el SIDA allí. Absurdo. La propia experiencia puede referirse a vivencias en propia carne y, por supuesto, también a vivencias que otros nos han transmitido y, de una u otra manera, nos hemos apropiado. En este sentido, nada más lejos de la intención de esta reflexión que desacreditar el gran acervo cultural de la humanidad. Lo que se pretende es poner el punto de mira en algo que me preocupa: las teorías montadas sobre teorías. Hay una sustancial diferencia entre apropiarse de una teoría, asimilarla y construir o elaborar desde ella y desde otras vivencias, o dedicarse a picotear frases descontextualizadas y planteamientos no profundizados de aquí y de allí en especies de collages. "Cortar y pegar" sin contraste ni conexión con la propia experiencia de la realidad. Es una práctica muy extendida y además la facilidad de acceso a formulaciones que permiten las TICs e Internet puede propiciar este tipo de prácticas a todos los niveles, no sólo en blogs y similares. En estas prácticas no se produce una expansión del conocimiento, son meras sucesiones de frases sin conexión entre sí. Por ello, nuestra capacidad de crítica es un valor que tenemos que cultivar y mucho. ¿Cómo? Habituándonos a contrastar todo lo que vemos, leemos y oímos con nuestra inmanencia. Con ello aprendemos a filtrar lo que no supera nuestra prueba de realidad. Pero, sobre todo, el esfuerzo servirá para cultivar nuestro “filtro” e ir avanzando desde posiciones de ignorancia, a posiciones de intuición y, finalmente, de mayor comprensión o conocimiento (algunos hablan de sabiduría).

En todo esto hay una parte que tiene que ver con la capacidad innata de las personas, con su inteligencia o inteligencias. Pero trato de hacer ver que hay mucho también que depende de actitudes, que aunque cueste, se pueden cambiar:
    “La gente se niega a aprender de las cosas que le va sucediendo en la vida, con lo que sigue estancada, lo que le impide crecer y mejorar.” ("¿Todavía no ha cambiado de paradigma?", entrevista a Edward De Bono, El País, 8/03/2009).

Creo que concebir una escisión entre teoría y práctica, entre concepto y experiencia, nos está haciendo mucho daño en muchos ámbitos, nos impide aprender y nos impide actuar desde un mayor nivel de conocimiento. Debemos avanzar desde esta lógica de la dialéctica a una lógica de la estrategia que permita su conexión y flujo. Es un camino que tenemos que recorrer a todos los niveles -individualmente, en las organizaciones, en las instituciones, etc.- y creo que recorrerlo nos llevará a formas de intervención en la realidad más potentes de las que nunca hubiéramos imaginado, porque la gran pregunta que siempre queda sin respuesta es: “Esto está muy bien, pero ¿cómo se hace?”.


La ilustración es de Leire Iparragirre, en “Guías para la transformación”. Me tomo la libertad de bautizarla como “Abrazando la realidad”.


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Posts y cuadernos relacionados:
Presentación del libro y debates abiertos: ¡anímate! (17.04.2009)
Cuaderno de trabajo 4: Educación

Cap a nous marcs conceptuals que superin la planificació

El número 23 de la revista NEXE recoge, traducido al catalán, este artículo que escribí para el Cluster de Conocimiento donde reflexiono sobre construir marcos conceptuales que permitan orientar la acción sin disociar pensamiento y acción.

En este número se incluye también "Innovar en la crisi?" un artículo de Alfonso Vázquez y un artículo de Silvia Jove sobre el libro "Estrategias de la imaginación".

Contenido íntegro online
Versión publicada en el Cluster del Conocimiento (pdf)
Versión publicada en Nexe (pdf)

Bajo licencia Creative Commons

Creative Commons License
By Maite Darceles
Bajo licencia Creative Commons 3.0
¡Por fin me he decidido a incluir la licencia Creative Commons en mi blog!

Llevaba tiempo pensando que lo tenía que hacer pero, como todo, entre que te pones, te enteras de cómo va y tal... La pequeña investigación que he hecho para ilustrarme sobre el tema me ha demostrado que éste de la propiedad intelectual es un tema muy interesante. En mi caso, he optado por la fórmula de licencia siguiente:



Lo que significa que puedes:
  • copiar, distribuir y comunicar públicamente estos escritos y

  • hacer obras derivadas
Y tienes los siguientes deberes o restricciones:
  • Debes reconocer los créditos de la obra de la manera especificada [es decir, como Maite Darceles, salvo que de forma explícita se consigne otro autor] (pero no de una manera que sugiera que tienes su apoyo o que apoya el uso que haces de su obra).

  • No puedes utilizar esta obra para fines comerciales. (Bueno, en el hipotético y remoto caso de que surgiera el caso, se trataría el tema)

Esto en cuanto a lo que dice Creative Commons (clicando en el dibujo accedes a una explicación muy sencilla a modo de comic de las distintas variantes de Creative Commons, también es interesante esta página). Yo añado que si utilizas alguno de mis escritos, sea en la forma que sea, o recoges citas de ellos en algún trabajo tuyo me encantaría saberlo, tanto porque es una oportunidad para crear red y también porque lo es para nuestro mutuo enriquecimiento.


Algunas reflexiones en voz alta sobre todo esto:

- Elijo esta licencia en lugar del Copyright para dejar claro que no tengo ningún inconveniente, sino todo lo contrario, en que mis escritos sean copiados, distribuidos, comunicados, utilizados en otros trabajos, etc. siempre que se consigne correctamente su atribución.

Esto me plantea la siguiente reflexión: creo que el texto escrito no presenta mayor problema en este tema. Un texto no es algo cerrado, es una producción desde una subjetividad concreta; por eso, entre otras cosas, es tan importante la atribución, porque comprender el texto requiere ligarlo al sujeto que lo crea, pero no es algo cerrado en tanto que otras personas pueden reinterpretar el texto, enriquecerlo, mirarlo desde nuevos enfoques, y por tanto, pueden utilizar el texto original en la forma que quieran para sus elaboraciones, citando debidamente. Esto es así con Copyright, con Creative Commons y hasta con licencia de dominio público. Es por ello que digo que el texto escrito no plantea mayor problema para esto de las licencias y la propiedad intelectual. "una vez la obra está acabada [...] el libro ya no es del autor, sino del lector" se lee en el apartadode agradecimientos de "Estrategias de la imaginación" de Alfonso Vázquez.

En cambio, en otras creaciones como puedan ser la fotografía, la ilustración, la música,... el hecho de utilizarlos en otro trabajo, no es algo tan "natural" como que se utilicen citas de textos. Entendería que a un fotógrafo no le gustara que utilizaran sus fotos para hacer collages. De todas formas, creo que es como intentar cercar el mar. Las nuevas posibilidades de difusión y manipulación de todo tipo de formatos audiovisuales hacen que sea muy difícil controlar a quien utiliza obras sin licencia. Las posibilidades de que personas de cualquier parte del mundo accedan a algún tipo de documento y lo quieran utilizar son tan amplias que si hiciera falta permisos para cada uso, la gestión de estos permisos requeriría muchísimo tiempo del autor. Por tanto, en este sentido, Creative Commons es una interesante alternativa.

El caso del software es paradigmático. De hecho, gran parte del debate sobre la propiedad intelectual y el copyright surge desde la reivindicación del software libre, es decir, software que una vez adquirido (de forma gratuita o no) da derecho al usuario para conocer "sus tripas", es decir, el código fuente, y le da libertad para modificarlo, mejorarlo, analizarlo, adaptarlo a sus necesidades, distribuirlo, etc.

En el caso del software la secuencia de código tiene un resultado totalmente objetivo, no sujeto a interpretaciones; el resultado es la página web que sale y sus posibilidades interactivas. Una secuencia puede dar pistas, puede sugerir a otros cómo avanzar en sus desarrollos, pero la secuencia de código tiene una única interpretación. En cambio, en el texto escrito no hay correspondencia entre secuencia de palabras e idea objetiva transmitida (o mensaje), ya que cada uno interpreta el texto desde su propio conocimiento, desde su propia subjetividad.


- Hacer de uso público lo que creamos. Según la tradición del Derecho continental, "Los derechos morales del autor son aquellos ligados al autor de manera permanente y son irrenunciables" (Wikipedia: Derechos de autor). Paradójicamente, creo que estos derechos entran en cierta controversia con los derechos patrimoniales. Cuando hay algún tipo de contraprestación económica por la creación, las cosas pueden no estar tan claras.

Está claro que sólo las personas pueden crear. Lo que en derecho se denomina persona jurídica no crea, sino que crean las personas -físicas-, sólo las personas, individual y/o colectivamente. Sin embargo las organizaciones se atribuyen paternidades y esto habría que corregirlo, ya que vulnera -creo que inexorablemente- el derecho moral del autor o autores.

Por otra parte, se dan casos bastante flagrantes: el hecho de que personas que generan conocimiento con dinero público (Universidades, Centros de Investigación, etc.) tengan reticencias a hacer de uso público sus trabajos. Probablemente harían falta novedosos -¡innovadores!- sistemas de evaluación del desempeño y de gestión para cambiarlo. Dime cómo me mides y...

¿Hasta donde llega el derecho moral del autor? ¿a la atribución o reconocimiento? ¿también al derecho de reutilización? Sin duda sí al derecho de actuar desde el conocimiento que ha permitido aquella creación.

De todo esto, y como conclusión final, creo que tenemos que avanzar en estos sentidos:
1) proteger los derechos morales de los autores.
2) promover la difusión y el uso libre de toda creación (siempre que no atente contra la privacidad de las personas).
3) entender que la transacción económica debería estar ligada a nuevas creaciones y no a la explotación de lo ya creado, dado que la explotación de lo creado implica necesariamente limitar el uso, poner puertas al bosque y restringe de una forma escandalosa las posibilidades de generar más valor, más riqueza. Pensemos, por ejemplo, en los casos de patentes de medicinas para enfermedades extendidas en el tercer mundo: si todos los científicos que trabajan o potencialmente pudieran trabajar en estos temas pusieran en común todos sus hallazgos, las posibilidades de avanzar mejorarían muchísimo. El caso paradigmático es el del software libre.
4) es necesario un debate sobre la propiedad del conocimiento. El conocimiento no sigue la regla de los bienes escasos: si te lo doy, dejo de poseerlo, sino que una vez que te transmito mi conocimiento, éste es tan tuyo como mío. La gran diferencia entre el intercambio de manzanas y de ideas...

Transformar como superación del trabajo dependiente

La segunda sesión del Foro Hobest partía de la pregunta de “Qué entendemos por transformación”. Para esta tercera, este próximo jueves, se plantea el tema del trabajo dependiente.

Creo –como indica el título- que ambos conceptos tienen una estrecha relación. Transformar las organizaciones es convertir los trabajos dependientes en no dependientes. Es avanzar en formas de liberación del trabajo. Es superar la dependencia hacia la emergencia del trabajo del conocimiento.

En la última reunión del Foro hubo cierta confusión que partía de una interpretación errónea de entender la crítica al trabajo dependiente como una defensa del trabajo independiente, cosa que evidentemente no existe; todo trabajo –salvo el que realice algún Robinson Crusoe en una isla desierta- es trabajo interdependiente. De hecho, cualquier pequeño objeto que tengamos entre manos puede haber requerido del trabajo directo o indirecto de decenas, cientos, miles, -y seguiría- de personas ubicadas quizá a miles de kilómetros de distancia entre sí.

No ha lugar cuestionar la interdependencia del trabajo. Está claro que el trabajo independiente no existe. Aunque uno sea un consultor que trabaja por su cuenta, tiene relaciones con clientes, tendrá algún ordenador y algún teléfono que alguien tiene que fabricar y vender, y probablemente tendrá compañeros con los que a veces trabaje en equipo o se pasen clientes según las cargas de trabajo o las especialidades de cada uno.

Uno depende, en tanto se relaciona con ellos, de sus compañeros, de sus jefes, de sus subordinados, de sus clientes, de los accionistas, de los proveedores, de los administrativos que tramitan las subvenciones, etc. Hay quizá trabajos con mayores grados de independencia que otros… Pero no es el tema. El tema está en aclarar qué se quiere expresar con trabajo dependiente.

Para ello voy a servirme de mis apuntes de las distintas sesiones del Foro Hobest para recoger algunas aportaciones de Alfonso que me parecen principalmente relevantes.

Este fue el planteamiento introductorio de la primera sesión:
“¿Qué significa hoy transformar las organizaciones? ¿De qué estamos hablando? El propio Gobierno Vasco habla de la segunda gran transformación… Es un concepto muy diluido…
De lo que en realidad estamos hablando es del cambio en la esencia del trabajo que se viene produciendo en los últimos 40 años, y que se ha acentuado en los últimos 20 años; cambio que no es otro que la mutación del trabajo maquínico hacia el trabajo de tipo cognitivo o trabajo del conocimiento, entendiendo el conocimiento como conexión indistinguible entre pensamiento, emoción/deseo y acción que todos tenemos.
Y esto plantea un problema, que es lo que estamos vivenciando hoy: el conocimiento para que se despliegue, para ser, no es ordenable. Sin embargo, los sistemas de gestión y estructuras que tenemos son para ordenar el trabajo físico. Y aquí nos encontramos ante una contradicción de primer orden: queremos dar el máximo papel al trabajo cognitivo, mientras nuestras estructuras, lógicas, sistemas de gestión, etc. no sólo no fomentan su despliegue, sino que lo mutilan. Esta es la gran contradicción. La lógica del conocimiento es diferente a la lógica de las organizaciones mecánicas.

Desde el aspecto de la propiedad, el trabajo del conocimiento es propietario de lo que hace. (Ver ) Glosario: Apropiación del trabajo). No puede ser de otra manera. Lo que hacemos es lo que se despliega desde nosotros, lo que –dentro de los límites que tenemos- hemos decidido hacer y realmente hacemos. Conocimiento es “poder para”. Y entra en contradicción con el “poder sobre” de las organizaciones y estructuras diseñadas no para fomentar su despliegue sino para contener el conocimiento.

¿Hasta qué punto los modelos de intervención han soslayado el problema de fondo? ¿Hasta qué punto no son más que maquillajes que tratan síntomas?
Vemos que las lógicas que estaban (están) guiando al sistema nos conducían (conducen) a la catástrofe.

En los últimos años la tendencia que se viene dando es la de intentar conducir a los trabajadores captando su emocionalidad. Esto representa un desvío del problema fundamental para encajarlo de nuevo en las lógicas imperantes.

En este contexto: ¿entendemos que son posibles nuevos enfoques de los modos de intervención de las empresas? ¿Es necesario cambiar o es válido como lo hacemos?”

A esta introducción siguió el debate que recogí parcialmente en este post: Calentando neuronas.

El tema del trabajo dependiente para esta tercera sesión se identificó a colación de una reflexión que volcó Alfonso en la reunión. Hablábamos de que transformar las organizaciones debía implicar hacer avanzarlas hacia lógicas que permitan el despliegue del conocimiento superando las lógicas de la organización mecánica.

“El trabajo dependiente es contrario a toda motivación que no sea el sueldo o el ascenso. Desde la dependencia no es necesario generar formas de conocimiento, sí como resistencia, pero no para construir.
Esto nos pone ante la necesidad de hacer una crítica al trabajo dependiente, el cual, no lo olvidemos, tiene, por ejemplo, todo un marco legal que lo sustenta.
Esta crítica nos debe permitir avanzar en formas de liberación del trabajo.
Para ello, será bastante determinante contar con la voluntad de la propiedad y tener la confianza y el compromiso de continuidad en el proceso de transformación.
Si las empresas se anclan en formas de trabajo dependiente, nunca podrán aprovechar el conocimiento de los trabajadores, que es lo mismo que decir que no operarán desde las lógicas que hoy son portadoras de ventaja competitiva.
No hay vías privilegiadas para la transformación. Se trata de avanzar en la transformación desde múltiples vías.”

Por último transcribo parte del comentario de Alfonso en el artículo: "Trabajo (in)dependiente" de Julen.
“En tercer lugar, por “trabajo dependiente” no entiendo un trabajo que depende de los demás –todos los son, como todas nuestras relaciones vitales- sino lo que podemos llamar “trabajo alienado”, curiosamente “independiente” del producto fabricado, del cliente, de la “otra” sección, del proveedor… de forma que sólo “depende” del –se debe al- tiempo de trabajo, del “horario” laboral y de la retribución horaria; esas son sus únicas referencias. Y esto vale tanto para la empresa, como para las instituciones, como para las escuelas, como para las empleadas de hogar… Y la lógica de este tipo de trabajo, abrumadoramente mayoritario en nuestras sociedades, no se basa en la buena o mala “voluntad” de las organizaciones y sus directivos, sino en la “lógica abstracta e impersonal” del sistema imperante, que parece cuasinatural, cuasiobjetiva…”

En mi opinión con estas líneas queda aflorado el debate de fondo.
A continuación recojo algunas de las ideas que me parecieron especialmente interesantes del debate de la última sesión:
  • “No hay métodos pero sí hay unos conceptos guía” (Alberto).

  • “No puede emerger el conocimiento, no hay personas libres en nuestras organizaciones. Las organizaciones tradicionales son cárceles” (Patxi)

  • “Yo sí tengo –todos tenemos- un espacio donde puedo moverme un poquito. Cada uno mueve un poquito… La organización se decide desde cada una de las personas de la organización. Se trata de ponernos en movimiento hacia otro sitio” (Aurkene)

  • “Hay que tener cuidado con muchos planteamientos, porque pueden estar pervertidos, podemos estar haciendo crecer al monstruo” (Julen)

  • “Esta situación de crisis donde todo se desestructura y no se cree en nada es una buena coyuntura para empezar a crear desde abajo, desde las personas. Cualquiera de nosotros, de los que estamos aquí, hoy debería ser capaz de impulsar un proceso de transformación de cualquier organización en una situación crítica desde las personas” (Javier)
  • “Yo [gerente] soy consciente que hoy el poder en la empresa no lo tengo yo, lo tienen las personas” (Xabier)
Creo que para seguir avanzando en este debate tendríamos que profundizar en la definición y conceptos clave que están relacionados con el trabajo dependiente; por ejemplo: control, burocracia, jerarquía, separación entre conocimiento y acción, necesidad de medida, obediencia frente a protagonismo. Parte de mi trabajo “Guías para la transformación” está enfocado a hacer aflorar supuestos mentales de ese tipo que actúan como barreras que limitan muchos intentos de construcción de algo mejor o que simplemente nos bloquean para que podamos ver más allá.

Las fotos son de FotoRita y gonhark*

___________________________ Posts y cuadernos relacionados:
Tiempos para la filosofía, 7/12/08
Personas: ¿fines o recursos?, 5/03/09
Cuaderno 2: Lógicas
Cuaderno 3

El mito del líder

Hace unos días pasé una agradable velada tomando algo y hablando sobre innovación, proyectos, personas... con Oliver Hart y Aritz Lekuona, que, por cierto, recientemente han hecho nacer el proyecto DELTANEK ubicado, de momento, en el vivero de empresas de Tecnalia -Zorionak y mucha suerte!-. Hablamos de muchísimas cosas; sobre todo hablamos de errores de bulto que se cometen desde la falta de comprensión de lo que es innovación y de cómo se potencia, y de cómo no. Oliver es surafricano, ha vivido en EEUU durante muchos años y ahora vive en Irlanda, siempre emprendiendo e innovando.

Entre muchas anécdotas, me quedé con esto que, como un trabalenguas (¡además en inglés!), soltó Oliver. Lo fui mascando hasta encontrarle el significado que ha dado origen a este post:

Cuatro tipos de relaciones desde el conocimiento

1.- Si sabe y sabe que sabe: es un sabio, síguele.
2.- Si sabe pero no sabe que sabe: despiértale, ayúdale a hacerse consciente de lo que sabe.
3.- Si no sabe pero sabe que no sabe: enséñale, tendrá disposición para aprender.
4.- Si no sabe pero no sabe que no sabe: no hay nada que hacer, aléjate o "rompe" la situación.

Si lo entendemos como el abecé que EL LÍDER debe seguir, sería una panfletada. EL LÍDER, como ser superior, debe saber -y, por tanto, sabe- si el otro sabe, si el otro sabe que no sabe, sabe también cómo enseñarle, etc. Y además este ser superior sabe todo eso de todas y cada una de las personas de la organización. Así, desde esa sapiencia (sobrehumana) gestiona el despliegue del potencial de todas las personas. En fin…

Pero si lo aplicamos a todas y cada una de las relaciones, y no en términos absolutos sino relativos, estos cuatro tipos de relación posibles me parecen un enfoque sugerente y certero. En materia de informática mi compañero sabe más y le sigo, mientras que cuando se trata de comunicar una idea él me sigue a mí. En cada una de nuestras relaciones opera este mecanismo por el cual se fijan los roles de forma tácita: Yo reconozco su sabiduría, luego su autoridad, y la sigo; quiero aprender de ella. Ella reconoce mi predisposición a aprender y ser orientada por ella. Hay una conexión. Ahora, cuando uno cree que el otro cree o dice saber más de lo que en realidad sabe, se produce una desconexión. Hay un punto de desconfianza. Si la desconexión es puntual no pasa nada, pero si es intensa y continua, estaremos en el cuarto supuesto.

Conexión y trabajo en equipo
El cuarto supuesto es el de la ausencia de conexión. Es precisamente y lógicamente, la forma de relación que impera cuando no hay una comunicación de cierta profundidad. Sin un cierto nivel de comunicación, no hay conocimiento del otro, luego no hay posibilidad de conexión. Si hubiera buen feeling emocional, ello se manifiesta de inmediato en comunicación, entendida, por supuesto, como algo mucho más amplio que la transmisión de palabras.

El trabajo en equipo se da con relaciones de los tres primeros tipos; cuanta mayor conexión, mejor trabajo en equipo. Mientras que en el cuarto supuesto sólo pueden existir –a lo sumo- relaciones formales, correctas, pero no creativas ni constructivas. Veo una estrecha relación de esta conexión con la idea de amor que plantea Erich Fromm:

    "El amor es una actividad, no un afecto pasivo (…) es fundamentalmente dar, no recibir. ¿Qué es dar? (…) El malentendido más común consiste en suponer que dar significa «renunciar» a algo, privarse de algo, sacrificarse. (…) ¿Qué le da una persona a otra? (…) da lo que está vivo en él -da de su alegría, de su interés, de su comprensión, de su conocimiento, de su humor, de su tristeza-, de todas las expresiones y manifestaciones de lo que está vivo en él". (Erich Fromm: “El arte de amar”, 1959)
Y vida es conexión, movimiento.

Roles
Seguir a otras personas en aquellas materias y temas en los que les reconocemos autoridad es lo más natural, y saber hacerlo es un requisito básico para establecer relaciones entre iguales y potenciar –desde nuestra posición, sea la que sea- el mayor despliegue de las personas.

Continuamente en todas nuestras relaciones se van fijando (y modulando) estos roles. Lo que sucede con el líder carismático es no tanto que sabe, sino que es percibido como alguien que sabe y hace que otras personas se sientan seguras confiando en él o ella. Esto le otorga un gran poder de estimulación de otras personas, las cuales cuando se sienten orientadas por quien consideran como líder actúan con una seguridad que ellas mismas de por sí no tienen.

Podríamos decir que el nivel de liderazgo de cada uno de nosotros vendrá dado por un juego entre estas tres variables: lo que sé, lo que sé que sé y cómo soy percibida en relación a lo que sé.

De todo esto concluyo que la relación entre liderazgo y conocimiento es clara. Las personas otorgan autoridad a alguien no porque, por ejemplo, sea atractiva sino porque confían en su conocimiento y en cómo lo despliega, aunque puede que el atractivo físico, el timbre de su voz y otros factores poco racionales actúen reforzando esta confianza de forma instintiva.

Siempre hay brechas entre esas variables. Algunos –sin serlo- son considerados como muy autorizados y otros –siéndolo- no. Es un chollo para aquel al que se le reconozca autoridad: tiene que pelear menos para conseguir las cosas, abre la boca y convence, la gente se ilusiona con su discurso; pero no todo es bonito: cuando alguien es considerado más sabio y capaz de lo que en realidad es, su liderazgo tendrá poco recorrido. Así, la capacidad de ilusionar, persuadir, estimular, del líder carismático es una fuente de energía, pero también puede serlo de frustración.

Mito del entusiasmo
Alguien podría decir que la potencia del líder no es tanto orientar, sino generar contextos donde las personas saquen lo mejor de sí mismas, ¿liderazgo emocional? Se suele decir. En mi opinión referirnos a las personas con estas cualidades como líderes nos puede confundir más que ayudar. Hay personas que saben hacer equipo, que consiguen una gran cohesión grupal, crean buen ambiente, transmiten ilusión contagiosa en lo que hacen, etc. Esto se traduce en una habilidad para generar contextos donde otras personas despliegan más fácilmente su potencial, pero estas personas no tienen por qué tener otras características que típicamente se atribuyen al LÍDER. Hay mucho mito que desmitificar.

Creo que todo el discurso sobre EL LIDER nos lleva a intentar actuar sobre la tercera variable: cómo hacer para que seas percibido como líder y consigas estimular al personal. Y creo que no es por ahí por donde vamos a avanzar verdaderamente, sino potenciando las dos primeras: lo que sé (en sentido amplio) y mi consciencia sobre lo que sé. Lo otro deberá llegar por añadidura; así debería ser.

El líder no puede escapar de las falsas asunciones jerárquicas
Se ha suavizado totalmente la idea del dirigente autoritario por una idea de líder paternalista y carismático. Pero el mito del LIDER esconde bajo su máscara la necesidad de seguir creyendo en un poder centralizado, no distribuido; y la necesidad de dividir a las personas en líderes y seguidores. Se dice que la mayoría de las personas preferimos ser seguidores que líderes, y por tanto, necesitamos líderes que nos guíen. Yo quiero vivir en una sociedad llena de personas libres, que desplieguen su potencial, su creatividad, sus deseos. Puede que sólo sea un sueño inalcanzable, pero seguiré soñando (y luchando por ello, aunque sólo sea desde este blog).
    "El héroe de este momento es el líder. El discurso del liderazgo ocupa a las escuelas de negocios y a los ideólogos de la competitividad y del mercado. El líder es el que está más capacitado para sacar rendimiento de las personas en beneficio propio. (...) El discurso del liderazgo es la pseudoideología necesaria para justificar la disparatada cotización de los altos ejecutivos." (Josep Ramoneda: “La cultura de la crisis”)
Cuando la gente habla de los buenos líderes con los que ha trabajado o compartido algo, las cualidades que se destacan suelen ser: humildad, valentía, decisión, visión, confianza, pasión, etc. Realmente existen estas personas que dejan huella (con todas sus virtudes y también con sus miserias). Pero creo que ganaríamos si dejáramos de hablar de líderes, y empezáramos a hablar de “grandes personas”, consecuencia de un hacer continuado en muchos planos. No hay necesidad de que uno tenga que ser más grande que otros, requisito que la idea de líder sí impone por el hecho de estar más arriba en la línea jerárquica o simplemente para aspirar a ello.

Y esto me devuelve al comentario que hacía unas líneas más arriba: el líder debe saber –y por tanto, sabe-. El tema es que el discurso sobre el líder ejerce una presión sobre toda persona que tiene algún cargo de responsabilidad sobre otras personas, es decir, toda persona que está a partir del segundo nivel en el organigrama jerárquico, que más que fomentar su humildad (que me parece un rasgo importantísimo), se fomenta la absurda necesidad de tener que saber más que “sus subordinados” y ser además reconocido como tal. ¡Ojo! Si habláramos de la necesidad de aprender, no pasa nada. Pero es que se trata de tener que saber más que el que está por debajo, y esto, claro, hace que me moleste que el de abajo se despliegue…

Está claro que desde el discurso del líder no se supera, sino que se refuerza, la falsa presunción de que saben más quienes más arriba estén en la línea jerárquica. Existen los niveles jerárquicos, aunque en muchas organizaciones se va hacia otros modelos más avanzados, pero aunque existan, no les otorguemos más realidad que la ficción que representan.

Podemos imaginarnos la cantidad de laberintos psicológicos en los que todo esto nos coloca. Con lo fácil que sería que cada uno desde lo que es intente ser más y que sean y crezcan también las personas con las que se relaciona, ¿no? Pues, parece que no. De todas formas, el modelo mental que subyace a todo esto está claro. O sea que una vez detectado intentemos neutralizarlo como los virus informáticos.

Yo apuesto por muchos ¿líderes?, muchos protagonistas, muchas personas que despliegan su potencial, que tienen iniciativa, que luchan por sus ideas, que consiguen animar a otros para sus proyectos,... consciente de que no es un camino de rosas, sino con todo el conflicto y riqueza que ello conlleva.

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