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Diálogo pedagógico y autonomía del profesorado

"Te confieso que cuando tengo ocasión de participar en un claustro donde podemos dialogar sobre temas de marcado carácter pedagógico recibo una inyección de optimismo que me empuja a valorar más mi profesión. Dejar de discutir temas como las obras del patio, la agobiante burocracia, las huelgas, las luchas, etc. es maravilloso"

Fragmento de carta de Jaume Cela en Con voz de maestro. Un epistolario sobre la experiencia docente de J. Cela y J. Palou (Celeste, 1994)

Grupo de personas reunidas dialogando
Sugerente párrafo. No soy maestra, por lo que no comparto esa misma experiencia, exactamente la misma, pero sí muchas experiencias cercanas, relacionadas.

Hace muuuchos años –entonces estaba embarazada de mi primer hijo– mi cuñada, que es profesora, me propuso asistir a una interesante conferencia sobre pedagogía, impartida por la pedagoga argentina Myriam Nemirovsky. Me encantó y pensé que con la llegada de mi criatura al mundo tendría la oportunidad no solo de asistir a muchas conferencias de ese nivel, sino que tendríamos espacios para reflexionar y compartir juntos con docentes y otros padres y madres sobre temas pedagógicos. No creáis que he esperado con los brazos cruzados, he participado en la Asociación de Madres y Padres, en el Consejo Escolar, en Talleres para padres y madres... y la verdad es que por esa vía he podido disfrutar de muy poquito debate pedagógico. A veces las repuestas por parte de quienes podrían jugar un mayor papel en generar esos contextos han sido que en su creencia a los padres y madres los temas pedagógicos no interesan, o bien que a quienes interesa es a quienes menos falta hace y el 'problema' está en quienes no asistirían... Al margen de este tipo de racionalizaciones, que no voy a detenerme a comentar, y en línea con el párrafo, creo que es muy bueno reivindicar que se hable más de pedagogía en las reuniones de docentes y en las reuniones entre docentes y familias. Hace unos meses escribía en este mismo sentido sobre activar comunidades educativas (en euskara).

Conectándola con mi experiencia como consultora en el mundo educativo, también he encontrado mucha verdad en esa frase. Cuando juntamos a docentes, equipo directivo, madres y padres de un centro y nos ponemos a hablar (y también a soñar) sobre la educación que queremos, comprobamos que es mucho más lo que nos acerca que lo que nos separa y que juntos podemos realmente construir la educación que queremos, se trata de hablarlo, dialogarlo y ponernos a trabajar.

Y, por último, como idea genérica, esta frase conecta con el concepto de trabajo cognitivo sobre el que he reflexionado en otros textos. En resumen se trata de trabajo con significado para quien lo ejerce, ejercido con libertad y autonomía para diseñar el propio trabajo, trabajo del que se aprende y en el que se aplica lo aprendido y todo el conocimiento que se tenga. Porque ¿cómo aprende un docente? Evidentemente, aprende, primero, reflexionando sobre su práctica y, mejor, si esta reflexión es compartida y pueden aprender l*s unos de l*s otr*s –el proceso de aprendizaje humano es eminentemente social–; y, desde ahí, aplicando sus hallazgos en su propia práctica. Los espacios para dialogar sobre temas de marcado carácter pedagógico son fundamentales para encontrar esos momentos en los que pararnos a pensar sobre nuestra práctica, y son también una buena dinámica para difundir buenas experiencias y sembrar semillas.

La profesión de la docencia ejercida con altos grados de autonomía y con mucho trabajo cooperativo o colaborativo es la mejor vía para una educación de calidad y unos profesores y profesoras que disfruten de su trabajo.
   

Mila esker, M. Carmen liburua uzteagatik!


La imagen la he sacado de aquí (http://gaztekintzaile.wordpress.com/2013/06/13/gazexpress-hitzez-eta-irudiz/) y la he manipulado

Comprar, tirar, comprar (II)

A partir de mi anterior post donde trato de recoger algunas de las ideas centrales del reportaje Comprar, tirar, comprar de Cosima Dannoritzer con alguna otra sugerencia, voy a tratar de complementar las ideas que aparecen en el citado trabajo con una perspectiva muy poderosa pero poco abordada: la esencia del trabajo.

No voy a extenderme teorizando sobre ello, y remito a los trabajos de Alfonso Vázquez y míos (ver referencias al final del post), pero sí quiero conectarlo desde distintas perspectivas al documental:


  • Aparece una y otra vez la idea del consumidor empoderado, es decir, el que se rebela y actúa en contra de las lógicas que el sistema impone (reparar en lugar de comprar, acumular pruebas y denunciar ante los tribunales,...). Pero la persona, a la vez que consumidor/a es también el/la ingeniero/a de la empresa tal, el/la comercial, propietario/a, técnico/a, profesor/a, etc. Y desde todos estos lugares puede también actuar modificando la lógica desde el sistema productivo. Para ello hay una condición sine qua non: pasar de contextos de trabajo abstracto a contextos de trabajo cognitivo.

  • En un momento del documental se dice cómo han de sentirse los ingenieros que se ven obligados a aplicar su conocimiento no para hacer mejores productos, sino para hacerlos limitados, deteriorables... Y se contesta que probablemente no suponga un problema ético o moral para ellos, sino que asumen la realización de un trabajo con las especificaciones dadas y lo hacen, “es un trabajo”. Este concepto o visión de trabajo es lo que tantas veces hemos denominado “trabajo abstracto”, un trabajo desprovisto de significado más allá del salario. En el trabajo abstracto el ingeniero aplica sus conocimientos de ingeniería de una forma aséptica, sin compromiso con lo que hace, sin apropiarse de lo que hace. Nada que ver con el ingeniero que se desvive por resolver problemas de la gente, de sus clientes, de sus usuarios, etc. El trabajo abstracto esconde también muchas formas de “banalidad del mal”.

  • Una idea que está en el aire de todo esto es que si las empresas se esfuerzan por aportar la mejor tecnología y el conocimiento existente para producir eficientemente bienes de consumo, el negocio se esfuma: cubren las necesidades y ya no tendrán nada que hacer. Si una empresa fabrica bombillas y las hacen superduraderas, una vez abastecido todo el parque de bombillas ya no hay trabajo.

    Pero esto es pensar con gran estrechez de miras: por ejemplo, puede desarrollarse nueva tecnología que aconseje sustituir las bombillas por otras más eficientes en cuanto al consumo energético. Además, una empresa que fabrica hoy bombillas puede pasar a fabricar otras cosas que respondan a necesidades reales.

    Pensar en el concepto de cradle to cradle [Wikipedia: cradle to cradle] (libro coescrito por uno de los entrevistados en el documental: Michael Braungart), pasar de círculos viciosos a virtuosos o ayudar al desarrollo real de zonas próximas o alejadas de nosotros nos puede dar mil pistas de cosas que va a merecer la pena hacer y donde puede haber “negocio” (quizá debamos empezar a centrarnos en el significado de negocio como economía real, mucho más que como economía especulativa).

  • También podríamos pensar en una forma de vida dedicada menos al trabajo y más a otros menesteres: cultura, arte, relaciones, ocio, ayuda a los demás... Menos tiempo de trabajo o lo que, según miremos, es lo mismo: un trabajo más libre.


Algunas referencias para seguir con este tema:

- Maite Darceles: Conceptuando sobre la transformación organizacional. Hacia un tránsito del "trabajo abstracto" al "trabajo cognitivo". En Dinámicas de gestión basadas en las personas, Innobasque, 2010

- Hacia un círculo virtuoso de creación de riqueza en este blog. (Y los documentos que enlaza, en especial este: Conferencia de Alfonso Vázquez, 31.03.09)

La hora de la política (Alfonso Vázquez)


Por Alfonso Vázquez
Publicado en el último número de Estrategia Empresarial, nº367, 1-15 octubre 2009




LA HORA DE LA POLÍTICA


Y de esa liberación [del trabajo dependiente hacia un trabajo del ‘conocimiento’, del pensamiento, el deseo y la acción] depende la generación de una esfera de lo político fundamentada en lo comunitario, en lo local, donde creación de riqueza social y solidaridad se fundan”. Así finalizaba el último artículo que escribí en esta columna, de forma que vuelvo sobre ello.

Al menos las dos últimas décadas han venido marcadas por un fenómeno interesante en nuestro civilizado mundo: la proclamación por los poderes económicos, y sus representantes políticos, del fin de la Política; el Mercado, con su mano invisible (que, como dice Stiglitz, “es invisible porque no existe”), se encargaría de todo, y nosotros, pobres seres mortales, sólo teníamos que vivir lo mejor que pudiéramos y despreocuparnos del dominio de nuestras sociedades.

Tras este discurso, se ha desarrollado, subrepticiamente, una política que negaba, paradójicamente, la Política, desembocando en una nueva forma de Dictadura Universal –como corresponde al mundo global del siglo XXI- donde usted puede hacer lo que quiera siempre que no cuestione las reglas del juego. ¿Exagero? No voy a insistir en dónde ha desembocado esta dinámica, pero en el camino hay dos tercios de la Humanidad en condiciones de miseria, el planeta seriamente amenazado, las guerras civiles están por doquier, la muerte por hambre, universalmente presente. No aceptaríamos, en nuestro mundo civilizado, que en nuestras cárceles se condenara a morir de hambre a un preso; ¿y aceptamos que en esta cárcel planetaria a la que nos ha llevado el neoliberalismo todos los días mueran miles de niños por inanición?

Las medidas que están tomando los poderes públicos –y sus adláteres privados, claro está– tratan de restituir la situación anterior a la crisis, de que algo cambie (más regulaciones, más vigilancia de las prácticas fraudulentas, control de los bonus millonarios...) para que todo siga igual, con lo que estaríamos condenados a repetir la historia. Pero, “No, jo dic no, diguem no, nosaltres no som d’eixe món”, cantaba Raimon en los sesenta.

Nos dicen que es necesario cambiar el modelo productivo; totalmente de acuerdo, pero, ¿quién va a hacerlo? ¿Los que han conseguido pingües beneficios con el actual? No. Es necesario restituir la Economía a la Política; pero no a la ‘política’ con minúsculas de las tristes luchas partidistas, del reparto de poderes, sino a la Política con mayúsculas, a la pólis, colocar en el ágora el debate y la decisión sobre qué sociedad queremos los ciudadanos, sobre cómo cooperamos para construir algo que nos sirva para todos, sobre cómo establecemos los lazos de solidaridad que tanto han contribuido al desarrollo de la Humanidad y que este sistema absurdo ha cortado...

La estructura sociodemográfica de Euskadi nos favorece: No existen megaurbes, sino múltiples municipios muy próximos entre sí; y existe una fuerte tradición cooperativista que, en su origen, antepone el trabajo al capital. Creo que desde los Ayuntamientos se podrían abrir procesos de participación ciudadana para innovar socialmente el devenir de sus sociedades, para crear contextos de creación social de riqueza colectiva y de futuro; no una sociedad de ‘subsidiados’, sino una sociedad de productores de riqueza, de justicia y de solidaridad.

No un nuevo pacto social, de una vez un pacto político.



Mila esker por el feedback al documento de Conceptualización

Seguimos trabajando en el i-Talde de Conceptualización del Área de Transformación Empresarial de Innobasque. Esto sigue al post Innobasque: ¿Apuesta por impulsar la emergencia del trabajo cognitivo?. Sé que muchos estabais esperando que hablara de ello en este blog. Sorry por el retraso :(. Tarde pero seguro ;-).

En primer lugar os quiero agradecer de corazón a todos los que (me) habéis aportado vuestro feedback, tanto como comentario en este blog o posteando en vuestros propios blogs, como por correo electrónico o haciendo aportaciones en la wiki de los i-Taldes de Innobasque... Os lo agradezco en mi nombre y también en el de todo el i-Talde. Mila esker.

Vamos a dar una semanita más para algún comentario que haya podido quedar pendiente, hasta el próximo lunes, día 5 de octubre, para desde esa fecha tomarnos un par de semanitas de reelaborarción del documento a partir de los feedback recibidos y reflexiones inspiradas.

Seguido os transcribo los apuntes que utilicé en la pasada sesión del 22 de septiembre, dedicado a debatir sobre el documento "Conceptuando sobre transformación organizacional..."[1]. A parte de hablar del alcance del contenido de este documento, en estos apuntes hago una breve síntesis del mismo que puede resultar de interés.



Notas utilizadas en la reunión del 22/09/2009

i-Talde de Conceptualización

Área de Transformación Empresarial - Innobasque


Introducción

El objetivo de este documento[1] es que vayamos construyendo un discurso consistente que pueda ser la base para acciones, iniciativas, programas que se pretendan impulsar.

Discurso consistente, y con potencial transformador.

- Decir que una mesa tiene 4 puntos de apoyo es discurso consistente, pero no tiene ninguna potencialidad transformadora.
- Decir que las personas se implican poco en esta empresa X y una mayor implicación se traduciría en una mejora de todos los resultados es también consistente, pero tampoco tiene capacidad transformadora, porque ¿cómo hacer que las personas se impliquen?

Ir construyendo un discurso que realmente nos permita tener claves de transformación y que sea suficientemente consistente requerirá de muchos trabajos como éste; éste puede ser uno de sus ladrillitos. Pero evidentemente, habrá aspectos que haya que seguir profundizando tanto para superar sus partes conceptualmente más flojas, como para que tengan mayor potencial transformador.

Tanto para validar la consistencia de este trabajo como su potencial transformador, es necesario un profundo debate. Es la herramienta que nos permite validar, enriquecer, consolidar, rechazar, un discurso. Por ello, a parte del propio generado en el i-Talde, hemos querido someterlo a debate de un grupo más amplio de personas (por ejemplo, invitando a participar en él a través de este blog).

Hay respuestas diversas e interesantes: algunas se refieren al documento: cómo hacerlo más divulgativo, o más comprensible; las ideas fuerza que han llamado la atención y han gustado; o preguntas sobre cuáles son los pasos que se van a dar a partir de este documento.

En la sesión de hoy vamos a centrarnos precisamente en ello: el debate, por lo que yo voy a hablar muy poquito y daremos espacio a lo importante: a vuestras opiniones, críticas, aportaciones, sugerencias, dudas, etc.

Como breve resumen del documento, de su estructura:

Se había trabajado sobre la idea de 7 conceptos guía. Se quería llegar a alguna elaboración a través del desarrollo de estos conceptos guía.
En la orientación de este trabajo hemos tomado como eje central el cambio de la naturaleza del trabajo. Los 7 conceptos guía, reformulados, se desarrollan desde ese eje central que es la base del cambio. De esta manera, se consigue un discurso consistente y con potencial transformador, ya que conectaría con un cambio que ya se está produciendo. Esto era, a nuestro entender, lo que se pretendía.

El documento tiene tres capítulos:

Diagnóstico de la situación: necesidad de tránsito

En este primer capítulo hacemos la siguiente reflexión:

En el último siglo la forma de trabajo que se ha desarrollado es trabajo abstracto: el significado es la retribución, no hay significado en la propia realización, el trabajo está inserto en una estructura donde la única forma de poderlo tratar es parcelarlo, traducirlo a tareas, etc.

Hoy decimos que, cada vez más, el conocimiento es factor crítico y masivo de producción. Pero el conocimiento no se puede desplegar en la forma de trabajo abstracto. Contradicción.

Trabajo cognitivo se caracteriza porque aprendo de mi actividad, despliego lo que sé en ella y defino al menos en parte mi actividad. Todo ello da la posibilidad de dotar de significado al trabajo. En el trabajo abstracto esto no es posible.

Por supuesto, no existe trabajo abstracto puro, ni trabajo cognitivo puro; como tampoco existen organizaciones con trabajo plenamente abstracto, ni plenamente cognitivo. No hay negros y blancos, sino tonalidades de grises.

Pero la estructura del trabajo abstracto no permite que el trabajo cognitivo despliegue, ya que el conocimiento se activa desde el deseo, en libertad y en cooperación.

Favoreciendo el tránsito (título del siguiente capítulo)

Por tanto, hablamos de transformación o de tránsito como aquellos procesos en los que una organización pasa a un mayor componente de trabajo cognitivo en detrimento del trabajo abstracto.

Plantear y aceptar esta definición es un hito. Hablar de “organizaciones basadas en personas” es ambiguo, todas lo están. Esto, en cambio, marca ya un mayor grado de concreción: organizaciones que quieren avanzar y avanzan hacia un mayor componente de trabajo cognitivo, liberando sus estructuras para ello, ya que las estructuras por definición y tradición tienden a basarse en trabajo abstracto…

Una vez definido cuál es el tránsito: un agente como Innobasque se preguntará, ¿bien, y qué podemos hacer?:

Definimos dos planos de intervención:

Intervención polinizada: la que realmente da lugar a una organización que avanza en este terreno. Es la eficaz, pero lógicamente la decisión y la apuesta corresponde a cada organización. No obstante, preparar el terreno es muy importante:

Intervención difusora o social: programas públicos de ayuda, compartir experiencias interesantes, crear contenidos de difusión de calidad, tratar de influir en escuelas de negocio, consultoría, etc. para que también se apropien de esta realidad y estos enfoques.

Donde un agente como Innobasque realmente puede intervenir es en lo que llamamos Intervención difusora o social, pero su mirada tiene que estar siempre puesta en la intervención polinizada que es donde debe intentar ayudar e influir. Es decir, la pregunta que nos debemos hacer será: conscientes de que no tenemos ningún poder para intervenir directamente en el plano de intervención polinizada, más allá de hacerlo quizá en nuestra propia organización, ¿cómo podemos llegar a favorecer y allanar los caminos para que haya muchas y fructíferas intervenciones polinizadas?

Conceptos guía:

Los 7 conceptos-guía definidos inicialmente por el i-talde han quedado reagrupados y reenfocados de la siguiente manera:

Primer grupo:
- Comunicación y cooperación: Talento interdependiente e innovación.
Este epígrafe comprende los conceptos-guía definidos como Comunicación y cooperación, Talento interdependendiente y Contextos creativos.

¿Comunicación y cooperación, para qué? ¿Talento interdependiente, desde dónde? ¿Contextos creativos, cómo y para qué? Creemos que estos tres aspectos tienen que ver directamente con las dinámicas de trabajo que se dan en la organización por lo que han de ser abordados de forma conjunta.

Este epígrafe está dedicado, por tanto, al tipo de dinámicas organizacionales que debemos fomentar, es decir, dicho burdamente, cuál sería “el antes y el después” de un proceso de transformación, que está acertadamente reflejado en el cuadro que elaboraron desde Banpro y se recoge en el documento.

Segundo grupo:
- Deseo.
- Poder.

Estos dos son epígrafes conceptuales. Deseo y poder son conceptos que han de ser enfocados de forma muy distinta a como es habitual en el mundo empresarial si queremos impulsar estos tránsitos. Por ello, los recogemos y tratamos para darles su debida importancia y reenfoque.

En los ámbitos empresariales se prefiere el uso de palabras como “motivación” a “deseo”. Pero ¿podemos entender “motivación” si no conceptuamos sobre “deseo”? ¿No es precisamente ese intento –el de separar “motivación” de “deseo”- el que hace que nuestros enfoques sobre motivación dejen de ser eficaces?

Pasar de un poder entendido como excluyente y ejercido sobre alguien o algo a entender el poder como poder para hacer, poder generativo a través de la cooperación, donde tú ganas y yo gano, porque entre los dos tenemos más poder de hacer, que individualmente.

Estos son epígrafes conceptuales porque se basan en tratar de reenfocar estos conceptos.

Tercer grupo:
- Liderazgo.
- Propiedad.


Estos dos últimos conceptos guía se refieren al rol que determinadas personas han de tomar para favorecer estos procesos de tránsito.

Hablaremos, por un lado, del rol de la persona o equipo que impulse un proceso de transformación: líder; también hablaremos del creciente protagonismo o liderazgo que cada persona ha de ir asumiendo.

En cuanto a la propiedad, la idea es clara: la propiedad de la empresa, es decir, de su capital, no puede ser propietario del factor crítico de producción y competitividad si apostamos por organizaciones con alto componente de trabajo cognitivo. Por tanto, nuevas formas de relación y alianza han de ser construidas entre unos y otros propietarios para poder avanzar con decisión en estos nuevos escenarios hacia los que queremos transitar.



[1] Maite Darceles: “Conceptuando sobre la transformación organizacional. Hacia un tránsito del trabajo abstracto al trabajo cognitivo”, i-Talde de Conceptualización-Innobasque, 2009. Acceder al documento completo versión 1.



El documento definitivo "Conceptuando sobre la transformación organizacional. Hacia un tránsito del trabajo abstracto al trabajo cognitivo" previsiblemente se anexará como complemento a otro que se está elaborando desde la Secretaría Técnica del Área de Transformación Empresarial de Innobasque y que recoge también el trabajo realizado a partir de una serie de visitas a experiencias de interés. Ambos documentos se complementarán con la pretensión de dar soporte a la necesidad de una conceptualización básica de la transformación organizacional.

Krisis (Alfonso Vázquez)

Recojo aquí un artículo de Alfonso Vázquez publicado en el segundo número de este año de la revista Estrategia Empresarial, nº 352, 16-31 enero 2009. Próximamente esta revista publicará la continuación a este artículo: "La hora de la política".

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KRISIS

Alfonso Vázquez

“La llamada crisis económica actual es, en principio, una combinación compleja del agotamiento del ciclo industrial, el estallido de la burbuja especulativa y el afloramiento de las grandes estafas bursátiles (...) sugiero que nos encontramos ante una crisis profunda del modelo de acumulación capitalista”. Ahora hace seis años escribía estas líneas en esta misma columna. Y hoy como ayer, el riesgo consiste en tratar esta crisis como una más...[1] Porque, ¿qué es esta crisis?

La actual es una crisis del modelo de acumulación capitalista, no una crisis de demanda y oferta descompensadas. Durante veinte años, coincidiendo con el desplome del sistema soviético, nos han dado para vivir la alegría orgiástica del sistema, basado en la búsqueda del beneficio allí donde fuera más jugoso, lo que ha llevado a desplazarse desde la economía real (o productiva) hacia la esfera virtual del juego financiero, sin referencias –no interesaban, claro- con lo realmente producido. El resultado está a la vista: La burbuja estalla, el dinero ha desaparecido, y los efectos de la crisis arrastran a la economía real hacia una recesión cuyo alcance desconocemos.

Se han inyectado recursos ingentes precisamente en aquellos agujeros que han provocado esta situación, con sus siniestros corolarios de despidos masivos en las industrias, de suspensión de la lucha contra el cambio climático, de suspensión de la ayuda al desarrollo... ¿Quién nos dice que esto no puede volver a producirse, con efectos mucho más, si cabe, devastadores, en dos, tres o cinco años? Estamos amenazados con una catástrofe planetaria mientras nuestros “poderes públicos” acuden al rescate (a “pagar el rescate”) de los especuladores.

La crisis actual viene provocada, como he sostenido reiteradamente, por la explosión de la economía del conocimiento (como una economía que contiene en sí misma las raíces de la liberación del trabajo dependiente, de la alienación del trabajo) y las necesidades de revalorización del capital de superar esta “dependencia” (su inmersión en la esfera virtual/especulativa y bélica). De esta forma se activa un antagonismo latente, aunque púdicamente oculto todavía, entre la economía real, la generadora de valor y de riqueza, y la economía financiera/especulativa, que la engulle en sus movimientos especulativos. O, dicho de otra forma, entre la sociedad real y la sociedad virtual del Capital.

¿Qué hacer desde el ámbito empresarial ligado al “territorio”, implicado en su sociedad? Creo que, al menos, podemos trabajar intensamente en generar un nuevo concepto de riqueza (en la “sociedad de la abundancia”, no lo olvidemos) que supere el absurdo al que nos ha llevado el neoliberalismo en su brutal asimilación de riqueza con obtención o consumo de valor monetario (de “valor de cambio”). Entender la generación de riqueza como producción de bienes y servicios, pero también de subjetividades, de cultura, de riqueza inmaterial, de afectos, de solidaridad, de ecología... Para ello, considero imprescindible que nos basemos en el proceso de transformación/liberación del trabajo dependiente hacia un trabajo del “conocimiento”, del pensamiento, el deseo y la acción, ya que sólo de él depende la generación de creatividad e innovación que nos son, hoy en día, imprescindibles. Y de esa liberación depende la generación de una esfera de lo político fundamentada en lo comunitario, en lo local, donde creación de riqueza social y solidaridad se fundan.

Tendremos que abrir bien los ojos, porque nos adentramos en territorio desconocido.

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[1] La argumentación de este artículo está desarrollada en este otro artículo del autor: "Política de la riqueza, riqueza de la política" - Acceder al texto

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* Artículo publicado en la revista Estrategia Empresarial, nº 352, 16-31 enero 2009

La imagen es de f650biker en flickr

Innobasque: ¿Apuesta por impulsar la emergencia del trabajo cognitivo?

Logo de Innobasque-2009

En julio os hablé de un documento que estábamos preparando en el i-Talde de Conceptualización del Área de Transformación Empresarial de Innobasque.

Pasadas las vacaciones, retomamos el tema para ponerlo en común, debatirlo extensamente y valorar si el mismo sirve al i-Talde y, por tanto, a Innobasque, para el objetivo que nos habíamos propuesto: servir de referencia básica como marco conceptual de la transformación organizacional.

Para animar el debate hemos preparado una página de discusión y feedback en la wiki de esta área de Innobasque (Aquella página (http://consejo-transf-empres.innobasque.wikispaces.net/P%C3%A1gina+de+debate+y+feedback+para+el+documento+de+julio-2009) ya no está disponible, por lo que os propongo esta otra de mi wiki donde quedó reflejado parte). Además, dado lo ambicioso del tema, tanto los miembros del i-Talde como yo misma querríamos extender la discusión sobre el documento a toda persona que quiera aportar su punto de vista. La edición de esa wiki está restringida a miembros de los i-Taldes, por lo que copio y pego su contenido aquí abajo y os animo a que por el medio que queráis: comentando en este blog (indicando si lo queréis el número de la pregunta a la que respondéis) o haciéndome llegar un correo electrónico, participéis en la discusión y valoración de este documento.

Documento a debate: "Conceptuando sobre transformación organizacional. Hacia un tránsito del trabajo abstracto al trabajo cognitivo", por Maite Darceles, versión borrador del 12-07-2009.

Descarga el documento pinchando abajo:

Índice de esta página

Presentación de esta página de feedback:
Valoración general del documento:
Por capítulos: 1.- Introducción
Por capítulos: 2.- Diagnóstico de la situación: necesidad de tránsito
Por capítulos: 3.- Favoreciendo el tránsito
Por capítulos: 4.- Conceptos guía para el tránsito
Preguntas finales:

Presentación de esta página de feedback:

Creamos esta página para facilitar el feedback y discusión sobre el documento indicado. Como veis en la tabla de contenidos, planteamos que se pueda hacer una valoración general o hacerla por capitulos.

Un par de apuntes: El objetivo de este documento no es el de ser él mismo objeto de difusión (o, al menos, ése no es el único objetivo que pretende), sino que se trata de establecer un marco de conceptos que están detrás de los procesos relevantes de transformación organizacional, de manera que nuestras orientaciones y enfoques se basen en los fundamentos que verdaderamente son catalizadores de estas transformaciones y no nos quedemos en el plano de los síntomas, de lo superficial; porque desde ahí poco podríamos ayudar.

Una vez que este documento, con las correcciones y revisiones oportunas, se diera por válido, se podría pensar en formatos más divulgativos, con menor contenido conceptual, enfocados a distintos “públicos objetivo”, etc. Pero esta primera fase requiere de un mayor grado de conceptualización para que los convencionalismos no anulen lo que en realidad queremos decir.

Otro apunte que hay que hacer es que no podemos hacer abstracción de quién escribe el texto. Cada cual le da sus matices, escribe desde su propia experiencia… Si pretendemos quitar a este texto todo indicio de subjetividad de la autora nos quedaríamos -creo- en algo vacío de contenido y alejado de todo significado… Por supuesto, en siguientes fases de elaboración o difusión eso será distinto, porque la cuestion ya no será la de tratar de comprender elaborando desde la integración de experiencias propias, sino la de comunicar aquello que se ha elaborado.

En esta página queremos recoger opiniones y aportaciones de los miembros del i-Talde para poder avanzar en la discusión del documento y favorecer una mayor eficacia en la siguiente reunión.

Te proponemos este esquema, sin necesidad de que contestes en todas las preguntas, sino en aquellas en las que te apetezca.

Valoración general del documento:

1) ¿Cuál es tu opinión general sobre el documento? ¿Estás de acuerdo con las ideas básicas que se expresan? ¿Crees que responde al objetivo que nos habíamos marcado como i-Talde?


A continuación dejaremos espacio para que se pueda hacer una valoración de cada capítulo:

Por capítulos: 1.- Introducción

2) ¿Crees que en la introducción se reflejan bien los antecedentes y objetivos de este documento? ¿Añadirías o suprimirías algo?

Por capítulos: 2.- Diagnóstico de la situación: necesidad de tránsito

3) ¿Te convence, estás de cuerdo con la idea básica que se plantea de que estamos ante el agotamiento de una forma de trabajo -el trabajo abstracto-, y tenemos que apoyar la emergencia del trabajo cognitivo? ¿Estás de acuerdo en que este es el elemento clave que define “la transformación en las organizaciones”?

4) Las explicaciones sobre concepto de “trabajo abstracto” y “trabajo cognitivo”, ¿te parecen suficientes y adecuadas? ¿Crees que hay que profundizar más? ¿Hay algo con lo que no estés de acuerdo?

Por capítulos: 3.- Favoreciendo el tránsito

5) La autora cree necesario separar los planos de intervención: por un lado, la intervención donde realmente se transforma el trabajo: el ámbito de cada organización (donde el poder de decisión y el desarrollo de la intervención, evidentemente, se lidia dentro de cada unidad, de cada organización); y el ámbito general, donde instituciones públicas y agentes como Innobasque pueden actuar y hacer una gran labor de sensibilización, de allanar el camino, de apoyo en los procesos, etc. ¿Coincides en este enfoque?

6) ¿Qué añadirías o suprimirías de este capítulo?

Por capítulos: 4.- Conceptos guía para el tránsito

7) ¿Te convence la reagrupación que se ha hecho de los originarios 7 conceptos guía y el sentido que se da a cada apartado?

8) Teniendo en cuenta que esta es quizá la parte que más necesita de ser complementada, ¿qué ideas, conceptos, reflexiones crees que no deberían faltar? ¿Te animas a escribir algo en alguno de los apartados?

Preguntas finales:

9) ¿Cómo te gustaría que fuera la sesión del 22 de septiembre? ¿Qué sugieres para que tengamos un rico debate y aprovechemos el tiempo?

10) ¿Alguna otra sugerencia relacionada con todo esto?


Gracias a todos por vuestro interés, por las aportaciones que ya habéis hecho y me anticipo a agradecer también las que vendrán... ;-)

Vocación: ¿algo que quiero ser? o ¿algo que soy?

Niños y niñas jugando con piezas de construcción en un aula

Hace unas semanas cenando con unos amigos en Hendaia, surgía -¡cómo no, todos somos padres y madres!- el tema de la educación. “Ser profesor, como ser médico, requiere vocación, y hay mucha gente que no la tiene” decía una.

Había leído unos días antes este reportaje de J. A. Aunión (“La era del profesor desorientado”), y me surgió entonces la misma reflexión que me había provocado el artículo: Se apela a la vocación como si fuera un atributo de nuestro ser desde que nacemos.

Si ejerces una profesión, por ejemplo la de profesor, sin vocación, no serás un buen profesional, no podrás aportar mucho valor en tu trabajo, ni podrás obtener demasiada satisfacción de tu trabajo, sino más bien todo lo contrario.

Por tanto, se trata de descubrir aquello para lo que hemos nacido, aquello que queremos ser para que realmente podamos ejercer nuestra profesión con vocación. Desde esta perspectiva vocación es algo que llevo en mi código genético, es algo que quiero ser, por tanto tengo que descubrirlo y orientarme a ello. En esta línea de argumentación encajan los discursos de lo importante que es fijarse metas y objetivos para llegar a ser algo en la vida. (Sobre esto hemos estado charlando estos días en el blog de Nacho: "Sobre el mito del progreso...")

Yo creo que las cosas no funcionan exactamente así. Puede haber hitos en tu vida que te ayuden a descubrir facetas tuyas que no valorabas en su justa medida o que ni siquiera conocías: alguien que te lee y valora lo que escribes puede ser un punto de inflexión en una carrera profesional como escritora. Pero la vocación no es lo que quiero ser, sino cómo ejerzo. No es una meta, sino una actitud; es un estar presente en lo que haces. La vocación no se descubre, sino que se manifiesta, se despliega. Es trabajar con rasgos de trabajo cognitivo y no de trabajo abstracto. Y es que el trabajo abstracto no deja margen para el ejercicio vocacional de las profesiones y éste es un gran lastre que arrastramos.

“Como coinciden tantos estudios y tantos expertos, la verdadera diferencia en educación la marcan los profesores” se dice en el artículo citado. Totalmente de acuerdo. Pero ¿se dan en el sistema educativo las condiciones para que los profesores ejerzan con vocación? ¿para que ejerzan como verdaderos trabajadores del conocimiento? Es decir, ¿hay libertad para que el profesor defina, al menos en parte, su actividad desde su conocimiento? ¿o viene definido absolutamente todo desde instancias exteriores al propio desarrollo de la actividad?

En la reunión de fin de curso con la profesora de uno de mis hijos (de Educación Infantil), hablamos de estas cosas… Me contaba, confirmando mis sospechas, que en Infantil el margen es algo mayor, pero a partir de Primaria e in crescendo el margen para que el profesor/profesora decida centrarse en aquello que cree va a aportar mayor valor se va difuminando hasta desaparecer ante fantasmas como la prueba de Selectividad. Me contaba una anécdota de una conversación con otra profesora (ésta otra de primaria): había habido algún tipo de incidencia en el aula que hacía reflexionar a las profesoras sobre la necesidad de dedicar algunas sesiones a trabajar un tema realmente importante, que podía aportar gran valor en ese determinado momento. Pero los temarios son los temarios: no había posibilidad de desviarse de ellos. Lo importante no tiene cabida, no tiene posibilidad de ser atendido, ya que hay demasiado predefinido ya de antemano. No hay margen.

Siempre pienso que dando más libertad al profesor para que pueda aportar de sí, de aquello que es rico en él o ella, aquello que le da vida, que siente con mayor pasión y recrea… todos ganaríamos y mucho. Creo -tanto en el ámbito educativo como en otros- en empoderar a las personas para que se conviertan en grandes profesionales que aporten a la sociedad.

- Hay profesores que te dejan huella, que te llegan, que te han aportado algo especial; hay otros, en cambio, que más bien sufres y probablemente se trata de un sufrimiento mutuo…
- La clave en la educación no consiste en transmitir conocimientos. Esto es sólo una ilusión del lenguaje, no existe como tal en la realidad. El proceso de aprendizaje no es lineal, sino un proceso muy complejo, donde el educando va siendo rozado, impregnado, penetrado, por una gran diversidad de inputs, algunos de los cuales tienen su origen en los profesores.
- Además: “Schleider asegura que lo que se enseña en la escuela cada vez está más alejado de lo que hace falta para salir adelante en las sociedades modernas. ‘Los jóvenes dominan las tecnologías y los contenidos de la comunicación, pero cuando llegan a la escuela lo primero que les dicen es que apaguen ese botón. Cuando se inventó la escuela pública, todo lo que pasaba allí tenía sentido. A los jóvenes les ofrecían en la escuela conocimientos y destrezas que les iban a durar toda la vida’, añade, pero ya no es así.” (del artículo citado)
- No se trata tampoco de que la educación se convierta en algo que se vaya desarrollando según las apetencias del educando. Creo que la labor del profesor va más allá, debe tener un claro perfil de orientador en el proceso de aprendizaje y su autoridad debe ser reconocida por padres y alumnos.

Es decir, no se trata tanto de quitar corsés al alumno, sino de quitárselos al profesor para que pueda enseñar desde lo que mejor sabe hacer, para que pueda dar desde sí y pueda desarrollarse como un buen profesional.

La potencia del trabajo cognitivo

Trabajo abstracto vs cognitivo II.


Topé el libro “La buena suerte” de Alex Rovira y Fernando Trías de Bess en la casa rural donde me alojaba en La Rioja. Situación relajada para leer este cuento, que por cierto, les estoy contando a mis hijos y lo atienden con interés y expectación. Peca el libro de querer ser de autoayuda por lo que deja poco margen a la interpretación libre, que es lo que enriquece cualquier texto, que cada lectura del mismo nos haga ver cosas que antes no vimos o que tú y yo encontremos significados profundos pero distintos. A veces resulta predecible y algo forzado.

Con todo, fue una lectura agradable. Mientras lo leía pensaba que sus personajes encarnaban algunos aspectos del trabajo abstracto y el trabajo cognitivo, y como he adquirido el compromiso de intentar aportar ideas y explicaciones que ayuden a entender mejor estos conceptos, pensé que utilizar este cuento puede ser útil, sobre todo, para aquellos que hayáis leído –u os animéis a leer- este libro.

Los protagonistas son Nott, el caballero negro, y Sid, el caballero banco. Ambos asumen un reto que les plantea el Mago Merlín.

Nott se aferra al objetivo “encontrar el lugar donde un trébol de cuatro hojas crecerá dentro de siete días”. Para él su trabajo, su cometido, consiste en esa tarea perfectamente definida. Habla con otros seres del bosque encantado; de ellos espera que le transmitan la información que él precisa: ¿dónde? El conocimiento para Nott es algo objetivo, es algo que directamente le llevará a la solución. Alguien ha de tener ese conocimiento, por tanto lo busca –cada vez más desesperadamente- para que se lo pueda transmitir.

Sid, en cambio, se esfuerza en generar condiciones adecuadas donde un trébol pudiera crecer; uno de los seres le ha dicho que es imposible que en esa tierra crezca un trébol: sólo si se cambia la tierra cabría esa posibilidad. Sid amplía su forma de ver. Los seres con los que habla se convierten en colaboradores, con los que establece una relación de afecto y cooperación. Así, con lo que va aprendiendo en esos intercambios, actúa desde su conocimiento y va transformando la realidad del Bosque Encantado de manera que lo que antes no pudo ser ahora sí es posible.

Para Sid el objetivo de encontrar el trébol de cuatro hojas no es lo más importante, porque el camino que va recorriendo, los pasos que da, tienen sentido en sí mismos. El trabajo que hace tiene sentido, con independencia del resultado “objetivo” que se obtenga de él.

Nott se ciega al objetivo. Quiere que alguien le dé la respuesta que busca y pensar que no lo va a conseguir le aterra. Su suerte no depende de él.

En el trabajo abstracto la seguridad pesa muchísimo más que la libertad. Nada depende de nosotros, por lo que es muy natural que los cambios nos aterren, no estamos acostumbrados a vivir/trabajar desde la libertad.

Nott sólo formula una pregunta -resultando impertinente y molesto- y sólo quiere escuchar una respuesta. Al final lo consigue: consigue que le engañen.

Sid entiende que la realidad no es estática, y que tenemos capacidad de transformarla. No se trata de captar la información que otros tienen, sino de construir desde el conocimiento al que soy capaz de acceder. Sid actúa en el aquí y ahora, interactúa de una forma constructiva con los seres con los que habla y su mente está abierta para actuar –mejorando las condiciones- desde el conocimiento que directa o indirectamente van transmitiéndole. El desarrollo del trabajo de Sid no podía ser planificable, ya que depende del curso de los acontecimientos.

Trabajo abstracto y trabajo cognitivo no se diferencian tanto por el contenido del trabajo, sino por la forma en que se desarrolla uno y otro. En este cuento, ambos caballeros tienen un mismo cometido, pero Nott lo desarrolla con características del trabajo abstracto, mientras que Sid lo desarrolla como trabajo cognitivo. En este cuento el margen de libertad para desarrollar el trabajo de una u otra forma es total para ambos, por lo que la elección individual es lo que cuenta. En las organizaciones no suele ser así: la propia estructura y dinámicas organizativas suelen oponer un freno para que el trabajo se desarrolle superando la forma abstracta.

Cuando transformas la realidad y construyes, tu relación con otros es de cooperación, tanto con personas de la organización, como con proveedores, clientes, etc.: “poder para”, ganar-ganar; cuando compites por una porción de una realidad dada, tu relación con otros es de dominación-sometimiento: “poder sobre”, ganar-perder. La última noche Nott mata a su caballo, muere de agotamiento por la velocidad que su amo le impone.


La ilustración es de Gimena Garza - Giga

Ego, reconocimiento y poder

Este fin de semana vi Up, una bonita película de Walt Disney Pictures y Pixar Animation Studios. Muy tierna.

nunca es tarde para cumplir tus sueños;
siempre hay una vida que puede renacer en ti, sólo es cuestión de dejarse;
la esclavitud del apego a los objetos, a los recuerdos y a las ideas;
la importancia del cariño;
la agradable cotidianeidad frente a la incertidumbre de la aventura;
hay muchas formas de vida (para mí y para los demás)....

Y otras muchas sugerencias...
El personaje del explorador Charles F. Muntz ilustra un tema que me parece muy interesante. Su ego, su necesidad de ser reconocido, le hace vivir sólo para el objetivo con el que cree que lo lograría, convirtiéndolo en un ser monstruoso y vil. El ego, cuando no sabemos liberarnos de él, nos hace lesivos y autodestructivos.

Es curioso. Necesitamos reconocimiento, pero si lo necesitamos demasiado, esa necesidad nos destruye. Es curioso, porque, además, parece que si prescindimos demasiado de nuestra identidad, si nos “vaciamos” demasiado, desembocamos también en una forma de destrucción. ¿Una de esas paradojas aporéticas?

Entonces, se trata de ¿buscar reconocimiento o huir de esa necesidad?
Creo que hay un primer nivel en el proceso de crecimiento donde la persona necesita sentirse reconocida para el desarrollo de su autoestima. Una vez superada esta fase -si se supera- el crecimiento o desarrollo de la persona tiene que ir perdiendo conexión con la necesidad de reconocimiento y buscando en su propia inmanencia. De esto trataba precisamente uno de mis primeros posts: "Una aproximación al crecimiento personal desde el deseo".

El proceso de socialización (en el niño, en el adolescente…) es, en cierta forma, adquirir consciencia de las formas de reconocimiento social que se dan, y tratar de adaptarse a través de comportamientos que le ayuden a lograrlo y configurar una identidad con la que uno se sienta a gusto (o, al menos, se defienda con ella, permitiéndole desenvolverse con cierta autonomía en la sociedad, dependiendo de edades y otras circunstancias). Recientemente una persona me comentaba que "ligaba" mucho en su adolescencia o temprana juventud, pero ahora es consciente de que no lo hacía por sí misma, sino porque "le resultaba fácil, más fácil que aprobar", y era una forma de lograr un cierto reconocimiento en su clase y entorno de amigos. Otra amiga, en cambio, trataba de lograr reconocimiento aplicándose en los estudios, ligar no le resultaba tan fácil.

La necesidad de reconocimiento, nos orienta, en cierta forma, a renunciar a nuestro ser auténtico. O bien nos conduce a diluirnos en la masa, o al extremo de un ego destructivo.
Leo en un post de Maria ptqk (Un manual de auto-ayuda para creative class. Regla nº 1: Ignora a todo el mundo), en el que traduce unas "reglas" propuestas por el viñetista Hugh MacLeod, estas frases que vienen a cuento:

- "No intentes destacar de la masa. Evita la masa."
- "La mejor forma de obtener reconocimiento es no necesitarlo."

Reflexionando sobre todo esto, me viene otro elemento: el poder. El poder influye en los mecanismos de reconocimiento, con lo que muchas formas de reconocimiento operan como formas de reproducción y consolidación del poder establecido. El reconocimiento, no es por tanto un mecanismo neutro, ajeno a las estructuras de poder. Y para poder escapar de esta lógica perversa sólo hay un camino: cultivarnos. Capacidad y actitud crítica, cultura, reflexión, madurez...

Así, uno de los mecanismos de poder más efectivos es el de adocenar a la sociedad (telebasura, infobasura, etc.)[1]. De esta manera, se logra la asunción masiva de las formas de reconocimiento social que interesa al sistema, es decir, reconocimiento según los estilos de vida y consumo. A título de ejemplo, esta cita del artículo "La vida sin tiempos muertos" de María Antonia Sánchez Vallejo: "[Además de haberse convertido en un bien de consumo obligatorio] la variable económica del ocio conlleva otra de estratificación social. El ocio nos especifica y nos estratifica socialmente."

En el reciente post Profesional de alto nivel planteaba, precisamente, una profesionalización desde el desarrollo personal integral. Para ello el verdadero profesional debe alejarse de la excesiva dependencia de la imagen y el reconocimiento. Lo que vale realmente es el significado que él o ella confieren a su trabajo. Tratar de buscar siempre formas inmediatas de reconocimiento u orientar la acción de uno persiguiendo imagen son caminos para abortar lo que podría ser una carrera hacia un gran profesional. Pero todo esto está muy presente: vivimos en la era donde la imagen fagocita a lo auténtico. El poder establecido tiene obviamente mucho más dominio y control sobre la imagen que sobre la emergencia de personas críticas, reflexivas, cultas, audaces, dispuestas a transformar la realidad.

Pensemos, por ejemplo, que todos los periodistas que ejercen, iniciaran una escalada hacia una profesionalización de alto nivel en el sentido del que hablábamos. En algo -en mucho- cambiarían los medios de comunicación, ¿verdad?. Y ello tendría un efecto multiplicador en el resto de la sociedad...

Ahondando en los riesgos para el profesional (y la persona) de la excesiva búsqueda de reconocimiento, pensemos, por ejemplo, en un profesional destacable por su liderazgo en procesos de transformación. Alfonso habló en una de nuestras sesiones del Foro Hobest sobre la idea del líder autodestructivo (Julen lo citó en este post, aunque con otros matices): El líder que tiene necesidad de seguir siendo el líder, seguir siendo reconocido como tal pase lo que pase… termina por hacerlo mal, hacer daño y hacerse daño. Una persona que vaya creciendo en su aportación a los demás, en su capacidad de ayudar al desarrollo de los demás, debe aprender a hacerse prescindible, a desaparecer, a no ser necesaria, a autodestruirse como líder por el bien de su entorno, y también por ella misma, para seguir construyéndose y construyendo como persona y como profesional. Quizá hasta debe aprender a que otros a veces le vean como perdedor, a no estar siempre en las alturas.

Por cierto, que de esto también hablé en “El mal de alturas”, mi primerísimo post (donde veo que os hablaba de usted). Y además viene que ni pintado con las alturas de Up... Comentaba Espectra: unos de los comentarios más bonitos de este blog.

[1] Este post trataba, muy parcialmente, este tema: Inmadurez: ¿signo de nuestro tiempo?

Profesional de alto nivel

Trabajo abstracto vs cognitivo I.

Hace un par de posts os hablaba de mi último trabajo, aún en fase de borrador, elaborado en el contexto del i-Talde 1 (conceptualización de la transformación organizacional) de Innobasque: “Conceptuando sobre transformación organizacional. Hacia un tránsito del trabajo abstracto al trabajo cognitivo” (link directo). El subtítulo responde a la pregunta de qué es la transformación organizacional; es decir, la respuesta que se propone es algo así como: transitar en las organizaciones de formas de trabajo masivamente abstractas a formas de trabajo con mayor componente cognitivo. Este enfoque está probablemente sugerido en otros escritos míos, pero no lo he explicitado así hasta ahora. Esta conferencia de Alfonso fue un punto de partida determinante para este desarrollo. En muchas conversaciones, lecturas o reflexiones me surgen ideas o ejemplos que ilustrarían estos conceptos de trabajo abstracto y trabajo cognitivo, y sus múltiples implicaciones. Por ello, en esta semirelajación veraniega (ansiada para muchos, materializada completamente ya para otros muchos) voy a intentar aportar pequeños flashes sobre todo esto, desde ejemplos de la vida -más o menos- cotidiana. Comienzo con una conversación con Jesus Mari Gorostidi en el contexto del Foro Comarcal de Lea Artibai. Necesitaban una persona para cubrir un nuevo puesto en el taller, un taller que da empleo a personas con discapacidades. Se trataba de un puesto para dar apoyo a las personas en su proceso de desarrollo personal y profesional dentro del Programa de Apoyo a Personas. Un nuevo campo de trabajo o, al menos, se abordaba con una apuesta más decidida; un reto ambicioso y, sin duda, de vital importancia. El responsable relataba así cómo explicó lo que se esperaba de ella a la persona recién incorporada al nuevo puesto: “Aquí no estamos para dos días. Quiero que te hagas una profesional de alto nivel en este tema; no te lo tomes como un trabajo más: tus ocho horitas, cumples y ya está... Te voy a dar tiempo, formación, medios… te voy a dar todo lo que me pidas y pueda para ayudarte a convertirte en una profesional de alto nivel. Porque eso es lo que nuestras personas necesitan.” Oír esto me encantó y, de hecho, se lo dije, porque con sus palabras estaba encarnando un caso práctico, real, de distinción entre trabajo abstracto y cognitivo. Y es que podríamos decir -aunque él no lo exprese así- que este responsable tenía claro que no quería un trabajador abstracto para ese puesto (“no te lo tomes como un trabajo más, tus ocho horitas, cumples y ya está”) y que estaba dispuesto a poner las condiciones necesarias para conseguirlo (“Te voy a dar tiempo, formación, medios… te voy a dar todo lo que me pidas y pueda”). Sigo desarrollando algunas ideas. Soy consciente de la dificultad de comprensión de estos conceptos, sobre todo si hablamos en un nivel de abstracción teórica. Así, los ejemplos, el contraste de estos conceptos con la realidad, pueden facilitar su comprensión. Voy a intentarlo con éste y probablemente haré un ejercicio similar con otros ejemplos en posts siguientes.
  • Este responsable tiene claro que llegar a tener un profesional de alto nivel no consiste en salir al mercado y agarrarlo; sino que será el desarrollo del propio trabajo, con medios (que está dispuesto a poner), valía (el proceso de selección previo acredita los mínimos) y una dosis de entusiasmo, lo que convertirá a la persona en una profesional de alto nivel. Esta es la esencia misma del concepto de trabajo cognitivo, en total contraste con el trabajo abstracto. En el enfoque de trabajo cognitivo ponemos el énfasis en generar un contexto de trabajo adecuado que potencie su propio desarrollo, mientras que en el trabajo abstracto nos orientamos a realizar una correcta especificación del puesto. Como tantas veces vengo repitiendo (ver “Guías para la transformación”), lo que caracteriza al trabajo cognitivo es que aprende de su actividad, aplica a ella sus conocimientos y define, al menos parcialmente, su actividad desde sus conocimientos, es decir, tiene márgenes de libertad para ello. Una/un profesional de alto nivel es el resultado del desarrollo de un trabajo. La forma de trabajo abstracto lo delimita tanto que no deja margen para el desarrollo, mientras que el cognitivo le pone alas.
  • Resulta bastante obvio que un trabajo de esta índole difícilmente puede llevarse a cabo por personas que actúan bajo parámetros de trabajo abstracto: “yo te digo lo que tienes que hacer, tú lo haces”. Pensemos por un momento en esta profesional entrevistándose con una persona con discapacidad intelectual en el ejercicio de su trabajo. Opción 1: trata de interpretar por todos sus medios posibles las señales que recibe de esta persona para poder entenderla, conocerla y ayudarle en su desarrollo profesional y personal, para proponerle fórmulas de avance, etc. Opción 2: la supuesta profesional se limita a rellenar un cuestionario con las respuestas a sus preguntas, mientras está pensando en lo que va a hacer en cuanto salga del trabajo. De forma caricaturescamente exagerada, ésta sería la diferencia entre trabajo cognitivo y abstracto. Huelga decir cuál de los dos tipos aporta más valor a su entorno cercano y, por extensión, a la sociedad. El trabajo cognitivo tiene un potencial de aportación de riqueza social infinitamente superior al trabajo abstracto.
  • La concepción de trabajo abstracto tiende a identificar la formación con algo exterior a la actividad que se desarrolla. Siempre que se observa necesidad de mayor conocimiento se piensa en cursos o formación específica. En el trabajo cognitivo, sin descartar la formación específica, se es consciente de que la formación es una consecuencia directa del desempeño. Este responsable dice “quiero que te hagas una profesional de alto nivel”, sabe que pretender que lo fuera en el momento cero, sería ilusorio. Además, le plantea que sea ella quien pida formación. En el trabajo cognitivo la formación es autogestionada, mientras que en el abstracto la formación, como todo lo demás, sigue el esquema de que unos gestionan la de otros.
  • Cada profesional en determinado campo aporta, además de lo que es requerido por el puesto, de su propia subjetividad. Una profesional llega así a ser de alto nivel, pero distinta de otras profesionales también de alto nivel. En el trabajo abstracto, las personas son números, sus competencias son reducidas a magnitudes medibles y gestionadas como si se tratara de recursos. Por mucha voluntad que pongamos en el empeño tratar de gestionar así a las personas lleva a reducir artificialmente su complejidad y diversidad, e inevitablemente se tiende a la uniformidad. En el trabajo cognitivo, sin embargo, se parte de la diferencia y se tiende a ponerla en valor.
Alguien podrá decir: “Todo esto está muy bien. Pero ¿Qué pasa si el trabajador o la trabajadora quiere anclarse en la concepción de trabajo abstracto? ¿Si no quiere entregarse a su trabajo, si prefiere que le sea ajeno, limitándose a hacer lo que le manden?” En el ejemplo dado, es fácil llegar a la conclusión ya comentada de que en ese supuesto la aportación potencial de esta persona sería muy inferior. Así, si hacemos una extrapolación a otros tipos de trabajos (profesores, periodistas, médicos, y un interminable etcétera), realmente creo que como sociedad tendríamos un gravísimo problema. Recojo esta cita de una entrevista a Santiago Niño Becerra:
“Ha llegado el momento de responsabilizarnos de nuestra propia vida. Mi recomendación es que cada persona se dedique a trabajar en algo que le apasione, que realmente tenga sentido y que sea verdaderamente útil y necesario para la sociedad. Lo digo porque sólo quienes sean los mejores en su campo de especialización y aporten verdadero valor añadido a sus organizaciones tendrán garantizado un empleo a tiempo completo. Esta nueva filosofía tendrá su eje en el concepto de responsabilidad personal, que comienza con el autoconocimiento y el desarrollo personal y tiene consecuencias sobre la elección de nuestra profesión, nuestro estilo de vida y nuestro consumo.” (Del artículo “El capitalismo se ha convertido en un cadáver”, link)
Y enlazo esta reflexión con la crítica que a veces se hace a los planteamientos que piden mayor involucración en el trabajo, calificándolos como un invento más del capitalismo para explotar a los trabajadores. Creo que en este sentido tenemos que hacer una clara distinción: hay toda una teoría del management “tramposa” que trata de exigir mayor implicación emocional en el trabajo manteniendo éste en parámetros de trabajo abstracto. Esto crea todo tipo de malestares y contradicciones. Apostar por superar el trabajo abstracto es otro tema. Son palabras mayores. Para terminar, al escribir esto recordaba una conversación de hace un par de años en la que mi interlocutor sentenciaba que para que una actividad se desarrolle con profesionalidad es condición necesaria perseguir fin lucrativo. Por supuesto, yo no compartía esta opinión, para nada. Me parecía que era confundir churras con merinas. Ahora, con todas estas reflexiones y elaboraciones, me doy cuenta de que su afirmación era una manifestación de la idea expresada como círculo vicioso en el esquema que ilustra las implicaciones de las distintas formas de trabajo: en la lógica del trabajo abstracto, el trabajo ha de tener, por encima de todo, una orientación a maximizar el valor monetario inmediato, todo lo demás es bastante irrelevante. Y me digo, ¡qué equivocados estamos! ¿Hay alguna duda de que los grandes profesionales en todos los terrenos surgen de la entrega al propio significado del trabajo, a la aportación de valor del propio trabajo, y no a la monetarización del mismo?
_________________ Relacionados: Ego, reconocimiento y poder, 10-08-09