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Entonces, ¿en la reflexión hay que dedicarle tiempo al producto y también al mercado?

Xabier Goenaga nos presentó su interesante y rica (a pesar de su juventud) experiencia en procesos de transformación organizacional en una reciente sesión de trabajo con las personas de Lea Artibai Garapen Agentzia y Azaro Fundazioa. Seguimos compartiendo y enriqueciéndonos de las experiencias.

Ha trabajado en Alcorta-Brochaus (1997-2002), en Stadler (2002-2005), en el Grupo Oria (2005-2008) y en Grupo Fumbarri (2008-actualidad), y ha vivido varias experiencias de transformación de modelos, apoyados por personas de Hobest para más señas.

Nos presentó su visión sobre los factores críticos de éxito en una transformación de modelo, basándose en un esquema (que tenéis aquí), cuyo contenido le había servido también para dinamizar una de las sesiones del Foro Hobest en junio de este año. Subrayo en negrita los aspectos que él destaca en su esquema, que sugiero se visaulice a lo largo de esta lectura para seguirla mejor.

1) En primer lugar, apunta a la propiedad: si la propiedad no está convencida de querer impulsar un cambio de modelo, el tema se cae.

2) El modelo hay que construirlo entre todos. Y para ello hay dos aspectos clave: Liderazgo y reflexión colectiva. Liderazgo, que traccione, y reflexión colectiva, que construya el proceso.

Confiesa Xabier que, en su experiencia personal, el modelo -donde superas la línea divisoria entre los que piensan y los que hacen- ha resultado frágil por dependiente de la persona que traccionaba: “el día que la persona que lidera desaparece, el modelo se cae”. Hablamos de una experiencia particular, pero profundicemos más en este tema:
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En la citada reunión del Foro Hobest, al hilo de este mismo apunte, se habló de la necesidad de un liderazgo autodestructivo, un liderazgo que se haga cada vez más prescindible en la medida que el proceso avanza.
Por otro lado, o ligado a ello, habría que distinguir entre estos distintos supuestos:

a) Regresión pretendida: el caso de un cambio de gerente o máximo responsable acompañado de –o promovido por- la intención por parte de la propiedad, u otras figuras en las que resida este poder, de regresar a un modelo anterior. Este es el caso reciente de una conocida firma fabricante de frigoríficos.

b) Sustituto no competente: necesidad de desaprendizaje de los enfoques de gestión “al uso” y de aprendizaje de nuevos enfoques y conceptos por parte de la persona que asume la responsabilidad. No es fácil encontrar en el mercado personas con experiencia/formación para liderar una organización avanzada. Por ello, la promoción interna y el desarrollo de las personas de la organización es clave, como lo es también la formación de una clase distinta de directivos, con nuevos conceptos y enfoques que puedan satisfacer la demanda de liderar organizaciones avanzadas en gestión.

c) Organización que en su proceso de transformación desarrolla formas de excesiva dependencia respecto del o de la líder. Hemos conocido supuestas experiencias avanzadas, donde la horizontalidad de su organigrama llevaba a un embudo sin precedentes en la toma de decisiones, creando no mayor autoorganización y capacidad desplegada, sino mayor dependencia.

El supuesto primero es una batalla que se libra más en el plano del equilibrio de fuerzas que en la eficacia y solidez del modelo. Miedos de pérdida de poder y falsas creencias: ausencia de razones de peso.
En los supuestos segundo y tercero, sí que se puede hacer mucho para consolidar el modelo tanto en el proceso de construcción como de cara a futuros cambios que lo puedan alterar.

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Seguimos con la exposición de Xabier:

3) Es importante que haya un refrendo en la asamblea de la reflexión colectiva a la que se haya llegado. No se trata de dar “carta blanca” a nadie, sino de exponer a todos las conclusiones a las que se ha llegado a través del proceso de reflexión colectiva, y refrendarlas. Expone Xabier que en una de las organizaciones en las que ha trabajado ha tardado 2 años para que le autoricen hacer una reflexión estratégica colectiva. Ésta es una manifestación de la cultura organizacional que tenemos.

4) Refrendo en la asamblea –dice Xabier- para avanzar hacia un modelo que tenga los siguientes ejes: Desarrollo de la persona y orientación al cliente. Se trata de avanzar hacia un modelo compartido estructurado en esos dos aspectos. Si no, no tiene salida.

5) En lo concerniente al desarrollo de las personas, nos preguntamos: ¿Cómo casar la libertad de las personas con los contextos organizativos? Cuando construyes desde la libertad, cambia la película. Tiene que haber, por un lado, un sistema de reconocimiento que habrá de tener traducción en las formas de retribución y el reparto de beneficios; y este aspecto monetario choca con la propiedad: hay un conflicto de intereses que hay que abordar. Por otro lado, el desarrollo de las personas se despliega en la interacción. Aquí dos son los aspectos a tener en cuenta: el conocimiento y el poder. No debemos entender el conocimiento como islas aisladas, sino que su potencial está en la interacción. Siguiendo el esquema, la persona ha de tener poder para decidir en el momento en que ocurra el hecho. Y aquí hay un nuevo conflicto con la propiedad, que ilustra la línea roja del esquema. Añado yo que este no es un conflicto de intereses sino que se manifiesta como conflicto porque rompe el enfoque habitual de dirección, basado en el control, pero no porque haya realmente intereses contrapuestos: cuando las organizaciones avanzan hacia modelos donde todos piensan, deciden y hacen, se despliega un mayor potencial de las personas y esto hace que todos ganen.

6) En cuanto a la orientación al cliente, se trata de tener o poder desarrollar un producto atractivo y tener un mercado potencial.

En esta parte de la exposición sucedió algo interesante: se levantó Patxi para escribir en la pizarra y dijo: “Entonces, ¿en la reflexión hay que dedicarle tiempo al producto y también al mercado?”. “Sin ninguna duda” –fue la respuesta de Xabier.

No cabe duda de que cuando se avanza en las formas de gestión, hay que profundizar y reenfocar los conceptos de poder, conocimiento, decisión, persona, equipo, liderazgo… que estemos manejando en la organización. Pero todo ello queda en agua de borrajas si no lo referimos a lo que da sentido a la existencia de la organización, a su actividad, conectando los nuevos enfoques y conceptos con las dinámicas de la actividad de la organización, llevándolos al día a día. Este me pareció un punto revelador porque conecta con el trabajo de rediseño del programa Premie que estamos llevando a cabo: la reflexión colectiva tiene que estar conectada a la actividad que desarrolla la empresa, y no por ello ha de dejar de ser colectiva.

Siguió un interesante debate sobre lo estéril de nombrar un “Director de Innovación” en lugar de generar dinámicas que nos lleven a organizaciones innovadoras… Una crítica a los centros tecnológicos por no conectar su conocimiento a la realidad de la empresa… Una crítica a los grandes que actúan con miopía en estos tiempos de crisis, contribuyendo a la devastación ¿irreversible? del tejido empresarial... y mucho más.

Un verdadero placer haber contado con Xabier Goenaga en esta sesión. Mila esker.


Invitación a explorar en nuevas formas de intervención para facilitar procesos de transformación

Desde el equipo de Hobest, Alfonso, Alberto, Patxi y yo, con la colaboración de Eva Isasi, estamos organizando conjuntamente con el Servicio de Innovación de la DFB y BAI (y la inestimable colaboración de Borja y Mikel), con mucho cariño e ilusión, un taller dirigido a personas consultoras que denominamos de aprendizaje y co-escucha.

Así es como lo introducimos:

¿Te atreves a transformar tus formas de intervención para facilitar procesos de transformación en las organizaciones?
Procesos de transformación organizacional: un nuevo mundo para la intervención, hacia un nuevo mundo con mayor protagonismo de las personas.

La invitación difundida ya tanto desde el blog del Servicio de Innovación 2.0 como desde la plataforma BAIKOM (creo que requiere usuario y contraseña, pero se está planteando abrir a todo el público esta recién constituida plataforma de la comunidad de consultores), ha dado como resultado 26 personas inscritas, superando las plazas previstas para el tipo de dinámica participativa que se quiere desarrollar. Así, hemos decidido hacer dos talleres, como hoy mismo se ha informado a los suscritos: Una primera tanda que se desarrollará en los días: 23 oct., 6 y 20 nov. y 4 dic. Y la segunda: 22 ene., 5 y 19 de feb. y 5 mar.

Quedan muy poquitas plazas disponibles, por lo que si tenéis interés, hacedlo saber cuanto antes ;-).

Transcribo el texto de la invitación que se difundió. Desde el mismo también se accede a la propuesta de trabajo donde se indican las fechas de cada una de las 4 sesiones.

Cómo sabéis una de las principales inquietudes del Departamento de Innovación y Promoción Económica y de BAI es el impulso de procesos de transformación en las organizaciones en las que el norte seamos las personas.
Para ello nos parece conveniente abrir procesos de reflexión y diálogo en el mundo de la consultoría para debatir sobre qué propuestas de intervención son convenientes para avanzar en esta dirección.
En este sentido en la recientemente constituida Comunidad de Personas Consultoras, BAIKOM, acordamos abrir un ciclo de encuentros para abrir espacios de dialogo y aprendizaje compartido sobre estas cuestiones. Lo cual no excluye la participación en los citados talleres de otras personas del mundo de la consultoría interesadas en este tipo de proyectos.
Para iniciar este proceso nos hemos puesto en contacto, en esta ocasión, con el equipo de consultores de Hobest, al que le hemos dado el encargo de dinamizar una serie de encuentros para profundizar en maneras de avance hacia la facilitación de procesos de transformación organizativa. Y en ese sentido creemos oportuno profundizar en qué tipo de transformaciones son necesarias en la mirada, en los enfoques de consultoría para impulsar la coherencia entre el decir y el hacer.
Adjunto os incluimos la propuesta elaborada por Hobest, en la que se proponen cuatro sesiones en las que ir desgranando de manera colaborativa estos procesos.(Esta propuesta se encuentra alineada con la publicación “Guías para la transformación” escrita por Maite Darceles).
El formato de estas sesiones será el de un taller de trabajo en el que entre todos y todas iremos reflexionando, compartiendo, debatiendo, divergiendo, convergiendo… para al final de las 4 sesiones cada cual nos llevemos aquello que nos haya tocado por dentro.
Creemos que estas sesiones van a ser una gran oportunidad para ganar en capacidad de ver, por lo que os queremos animar encarecidamente a participar. A la vez queremos pedir un alto nivel de compromiso para que estas sesiones den sus frutos por lo que os queremos desanimar de participar a quienes no lo veáis claro o no podáis garantizar la participación en las 4 sesiones programadas: 23 de octubre, 6 y 20 de noviembre y 4 de diciembre. Todas en sesión de mañana en la sala de audiovisuales del Departamento de Innovación y Promoción Económica (c/Obispo Orueta 6, Bilbao) [Nota posterior: El lugar de los talleres se informará en breve]
Para facilitar el dialogo vamos a limitar a 15 personas el número de participantes en esta primera edición. Quienes deseéis participar podéis escribir un comentario al presente post, indicando las razones por las cuales deseais asistir. Igualmente podeís acceder al apartado Encuentros de la Comunidad de personas consultoras BAIKOM http://www.bai.bizkaia.net/ y solicitar la inscripción (en caso de haber olvidado la clave, ponte en contacto con nosotros).
El programa más detallado os lo haremos llegar en breve, pues seguimos en proceso de elaboración, aunque os hemos querido informar ya para facilitar la gestión de vuestra agenda.
Para cualquier aclaración nos tenéis a vuestra disposición.

Uno de esos retos de los que esperas aprender y compartir mucho, mucho, mucho...

Las experiencias en las organizaciones

A lo largo de estos dos años que pronto cumplirá este blog y, muy en especial, mientras me documentaba y trabajaba sobre el libro, he ido escribiendo algún post que otro sobre experiencias de transformación destacables; o expresado de otra manera, sobre organizaciones que están detrás de la filosofía que se plantea en "Guías para la transformación".

Huelga decir que a todas ellas les une un elemento común que no es otro que el haber tenido contacto y apoyo de consultoría por parte de Hobest. Desde que se constituyó en 1996, se trabaja continuamente para renovar las formas de intervención que se practican con la aspiración de alcanzar organizaciones más libres, más humanas, más justas, al tiempo que más competitivas. Y, a pesar de todas las dificultades del camino -de las que tenemos que ser muy conscientes-, los resultados de este trabajo son espectaculares, realmente gratificantes y estimulantes.

En este empeño de cuestionamiento y elaboración de nuevos conceptos que permitan practicar un tipo de consultoría alejado de las modas y más eficaz que aquellas, es muy destacable el trabajo que desarrolla Alfonso Vázquez, cofundador de Hobest y que sigue siendo socio y consultor en ella.

En un primer repaso de mis posts, encuentro éstos que hablan de experiencias concretas:
Además, tanto en el Foro de Itaca como en los Foros Comarcales se ha tenido la oportunidad de trabajar estas (algunas) experiencias con sus protagonistas y ello ha quedado reflejado en debates y documentos de wikis y blogs. Recojo algunos de los más destacables:

Galfor (Foro de Ítaca)
Alcorta (Foro de Ítaca + Lea Artibai)
URSSA (Foro Lea Artibai)
Hay muchísimo más, pero creo que basta para permitir una primera aproximación al estudio de cómo se aplican los conceptos de los que hablamos en las realidades de las organizaciones. Seguiremos con todo ello...

Por cierto, dedico este post a Odilas, espero que te ayude :-), y, por supuesto, a todas las personas que tengan inquietud en estos temas, que espero seamos cada vez más.

Ego, reconocimiento y poder

Este fin de semana vi Up, una bonita película de Walt Disney Pictures y Pixar Animation Studios. Muy tierna.

nunca es tarde para cumplir tus sueños;
siempre hay una vida que puede renacer en ti, sólo es cuestión de dejarse;
la esclavitud del apego a los objetos, a los recuerdos y a las ideas;
la importancia del cariño;
la agradable cotidianeidad frente a la incertidumbre de la aventura;
hay muchas formas de vida (para mí y para los demás)....

Y otras muchas sugerencias...
El personaje del explorador Charles F. Muntz ilustra un tema que me parece muy interesante. Su ego, su necesidad de ser reconocido, le hace vivir sólo para el objetivo con el que cree que lo lograría, convirtiéndolo en un ser monstruoso y vil. El ego, cuando no sabemos liberarnos de él, nos hace lesivos y autodestructivos.

Es curioso. Necesitamos reconocimiento, pero si lo necesitamos demasiado, esa necesidad nos destruye. Es curioso, porque, además, parece que si prescindimos demasiado de nuestra identidad, si nos “vaciamos” demasiado, desembocamos también en una forma de destrucción. ¿Una de esas paradojas aporéticas?

Entonces, se trata de ¿buscar reconocimiento o huir de esa necesidad?
Creo que hay un primer nivel en el proceso de crecimiento donde la persona necesita sentirse reconocida para el desarrollo de su autoestima. Una vez superada esta fase -si se supera- el crecimiento o desarrollo de la persona tiene que ir perdiendo conexión con la necesidad de reconocimiento y buscando en su propia inmanencia. De esto trataba precisamente uno de mis primeros posts: "Una aproximación al crecimiento personal desde el deseo".

El proceso de socialización (en el niño, en el adolescente…) es, en cierta forma, adquirir consciencia de las formas de reconocimiento social que se dan, y tratar de adaptarse a través de comportamientos que le ayuden a lograrlo y configurar una identidad con la que uno se sienta a gusto (o, al menos, se defienda con ella, permitiéndole desenvolverse con cierta autonomía en la sociedad, dependiendo de edades y otras circunstancias). Recientemente una persona me comentaba que "ligaba" mucho en su adolescencia o temprana juventud, pero ahora es consciente de que no lo hacía por sí misma, sino porque "le resultaba fácil, más fácil que aprobar", y era una forma de lograr un cierto reconocimiento en su clase y entorno de amigos. Otra amiga, en cambio, trataba de lograr reconocimiento aplicándose en los estudios, ligar no le resultaba tan fácil.

La necesidad de reconocimiento, nos orienta, en cierta forma, a renunciar a nuestro ser auténtico. O bien nos conduce a diluirnos en la masa, o al extremo de un ego destructivo.
Leo en un post de Maria ptqk (Un manual de auto-ayuda para creative class. Regla nº 1: Ignora a todo el mundo), en el que traduce unas "reglas" propuestas por el viñetista Hugh MacLeod, estas frases que vienen a cuento:

- "No intentes destacar de la masa. Evita la masa."
- "La mejor forma de obtener reconocimiento es no necesitarlo."

Reflexionando sobre todo esto, me viene otro elemento: el poder. El poder influye en los mecanismos de reconocimiento, con lo que muchas formas de reconocimiento operan como formas de reproducción y consolidación del poder establecido. El reconocimiento, no es por tanto un mecanismo neutro, ajeno a las estructuras de poder. Y para poder escapar de esta lógica perversa sólo hay un camino: cultivarnos. Capacidad y actitud crítica, cultura, reflexión, madurez...

Así, uno de los mecanismos de poder más efectivos es el de adocenar a la sociedad (telebasura, infobasura, etc.)[1]. De esta manera, se logra la asunción masiva de las formas de reconocimiento social que interesa al sistema, es decir, reconocimiento según los estilos de vida y consumo. A título de ejemplo, esta cita del artículo "La vida sin tiempos muertos" de María Antonia Sánchez Vallejo: "[Además de haberse convertido en un bien de consumo obligatorio] la variable económica del ocio conlleva otra de estratificación social. El ocio nos especifica y nos estratifica socialmente."

En el reciente post Profesional de alto nivel planteaba, precisamente, una profesionalización desde el desarrollo personal integral. Para ello el verdadero profesional debe alejarse de la excesiva dependencia de la imagen y el reconocimiento. Lo que vale realmente es el significado que él o ella confieren a su trabajo. Tratar de buscar siempre formas inmediatas de reconocimiento u orientar la acción de uno persiguiendo imagen son caminos para abortar lo que podría ser una carrera hacia un gran profesional. Pero todo esto está muy presente: vivimos en la era donde la imagen fagocita a lo auténtico. El poder establecido tiene obviamente mucho más dominio y control sobre la imagen que sobre la emergencia de personas críticas, reflexivas, cultas, audaces, dispuestas a transformar la realidad.

Pensemos, por ejemplo, que todos los periodistas que ejercen, iniciaran una escalada hacia una profesionalización de alto nivel en el sentido del que hablábamos. En algo -en mucho- cambiarían los medios de comunicación, ¿verdad?. Y ello tendría un efecto multiplicador en el resto de la sociedad...

Ahondando en los riesgos para el profesional (y la persona) de la excesiva búsqueda de reconocimiento, pensemos, por ejemplo, en un profesional destacable por su liderazgo en procesos de transformación. Alfonso habló en una de nuestras sesiones del Foro Hobest sobre la idea del líder autodestructivo (Julen lo citó en este post, aunque con otros matices): El líder que tiene necesidad de seguir siendo el líder, seguir siendo reconocido como tal pase lo que pase… termina por hacerlo mal, hacer daño y hacerse daño. Una persona que vaya creciendo en su aportación a los demás, en su capacidad de ayudar al desarrollo de los demás, debe aprender a hacerse prescindible, a desaparecer, a no ser necesaria, a autodestruirse como líder por el bien de su entorno, y también por ella misma, para seguir construyéndose y construyendo como persona y como profesional. Quizá hasta debe aprender a que otros a veces le vean como perdedor, a no estar siempre en las alturas.

Por cierto, que de esto también hablé en “El mal de alturas”, mi primerísimo post (donde veo que os hablaba de usted). Y además viene que ni pintado con las alturas de Up... Comentaba Espectra: unos de los comentarios más bonitos de este blog.

[1] Este post trataba, muy parcialmente, este tema: Inmadurez: ¿signo de nuestro tiempo?

Preguntas para el Foro Hobest

Para la siguiente sesión del Foro Hobest (24/02/2009) hemos preparado las siguientes preguntas. Os propondremos reflexionar sobre ellas centrándonos principalmente en la tercera.

1) ¿Qué se te ocurre si hablamos de personas como fines de la organización y no como recursos?
¿Te parece relevante esta consideración en el debate y reflexión en el que estamos sumergidos?

2) ¿Qué cambios crees que vamos a ver en la relación de poderes entre capital y trabajo? ¿Qué zonas de riesgo y amenazas ves? ¿Qué oportunidades? ¿Cómo se pueden aprovechar éstas?

3) ¿Dónde están las palancas de cambio? ¿De quiénes podemos esperar que impulsen cambios? ¿Qué podemos esperar de los consultores? ¿Tendría futuro un proyecto –ambicioso- de una nueva escuela o corriente de pensamiento que pretendiera elaborar y difundir nuevas formas de hacer consultoría?

4) Protagonismo de las personas: ¿es una aporía , una utopía, algo que nunca alcanzaremos? ¿O se puede mejorar sustancialmente? ¿Qué nos dice la historia respecto de esto? ¿Hay contextos históricos sustancialmente más liberados que otros? ¿O siempre hay una inmensa mayoría condenada a ser gregaria?


Queda abierto el debate para cualquiera que quiera participar...

De paso, recomiendo una entrevista a Mintzberg de hace unos meses, de la que dedico esta frase a Luis Mendizabal: "Si eres lo bastante humilde para seguir aprendiendo, mejoras", ya que le llamó la atención la reflexión sobre humildad que yo recogía.
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Desvelando lógicas

La capacidad productiva y tecnológica que tenemos hoy en el mundo nos permitiría probablemente –yo creo que sin ninguna duda- vivir a todos –¡¡a todos!!– con las necesidades básicas cubiertas y sin tener que trabajar demasiadas horas para ello, si las cosas fueran distintas. Pero desgraciadamente no lo son. Hemos avanzado muchísimo en las posibilidades potenciales, pero no en las reales, en las que se materializan. Vivimos en un mundo en que los datos de miseria, precariedad, hambre, enfermedad, guerra y destrucción son absolutamente escandalosos y obscenos, aunque nos acostumbremos a todo ello y hayamos desarrollado una gran habilidad de desafección. (Si no no seríamos capaces de ver un telediario. Probablemente ninguna persona de hace un siglo sería capaz de ver media hora de noticias y seguir tan normal, como si nada...) Es evidente que hay algo en las propias lógicas del sistema que no funciona. O, dicho de otro modo, mientras las lógicas del sistema no se cuestionen, éstas nos abocan al desastre, a un verdadero drama en el que las desgracias son protagonizadas por unos u otros actores alternativamente a lo largo de los capítulos. La solución que algunos siguen planteando es la de perfil colonialista y miope: cómo hacemos para seguir manteniendo sueldos y nivel de vida más elevados que otros; lo que en buena lógica significa: cómo hacemos para seguir explotándoles, seguir disfrutando de su trabajo corporeizado en millones de bienes que consumimos a diario. (Escribí una pequeña reflexión sobre el consumismo: "algunas reflexiones sobre el consumismo") Pero, además de que éticamente esto no es aceptable, las lógicas del sistema se reproducen en ámbitos más pequeños como en fractales [)wikipedia]. Por tanto, las lógicas que guían el sistema en su ámbito mundial son también las que lo guían en ámbitos de comunidad o de organización, con lo que también nos abocarán al desastre (aunque éste -el desastre más próximo- sea muchísimo más llevadero que morirse de SIDA y/o hambre en una aldea africana). En el reciente artículo de Alfonso Vázquez "Política de la riqueza, riqueza de la política" que, por cierto, apunta claves muy sugerentes, valientes y puede que determinantes para este tema, leemos:
    “Transcurridos los años sesenta y setenta, de enorme dureza, a finales de los ochenta, tras el colapso del bloque soviético, el Sistema proclama que, desde ahora, el Mercado se encargará de regular la vida en el planeta, la desaparición de la política –intervencionismo cero, ¡quién nos lo iba a decir!-, la orgía del consumo como panacea de felicidad y estatus social, la referencia de toda creación a su valor monetario –de “mercado”- y... ¡¡¡el fin de la historia!!! Nunca el mundo feliz de Huxley estuvo tan cerca.” (pág. 7)
Y más adelante:
    “Las repetidas “llamadas” a innovar olvidan que en las últimas tres décadas se ha “innovado” a velocidad exponencial, pero esto no ha evitado la catástrofe civilizatoria a la que nos estamos viendo abocados. No es la solución. Tenemos que innovar –y, por qué no, subvertir- las bases artificialmente abstractas de las relaciones de producción, y, por derivación, de las relaciones sociales, que subsumen en un pozo sin fondo cualquier atisbo de desarrollo de riqueza material, social o cultural.” (pág. 15)
Lógicas y fractales: Pensemos los siguientes binomios como los polos extremos entre los que se mueven todas las realidades que nos rodean: 1) (+) Trabajo liberado vs trabajo dependiente (-) 2) (+) Protagonismo y libertad vs obediencia y (falsa) seguridad (-) 3) (+) Valor real o riqueza vs valor monetario o valor de cambio (-) 4) (+) Lógica de la humanización vs lógica de la acumulación (-) En las lógicas imperantes se opera desde el polo -definido en esta propuesta como- más negativo y sus efectos se extienden de forma fractal hacia otros ámbitos. Cuatro expresiones bipolares que, en la medida que actúan todos a la vez en nuestras sociedades y Sistema, están muy relacionados entre sí, se refuerzan unos a otros, ya que son parte de la lógica propia del sistema. No habría forma de explicar una de las “patas” sin mencionar las otras. Ésta no es una elaboración cerrada, por supuesto. Sino una propuesta para intentar entender lo que sucede a modo de lógicas que se extienden en modo fractal. En este escrito no me puedo extender demasiado en desarrollar estas cuatro bipolaridades. Es más creo que antes de tratar de conceptuar sobre todo ello –aunque tampoco partimos de cero, hay ya mucho escrito sobre todo esto- tendría(mos) que hablar de la realidad, de ejemplos a modo de contraste de esta propuesta. Porque creo que esforzarnos en formas y modos que pudieran acercarnos al polo más positivo de cada binomio nos haría avanzar hacia modos de relación y sociedades que todos pretendemos. El siguiente vídeo es una caricatura con humor del efecto amplificado que puede llegar a tener el simple aleteo de una mariposa. Efecto muy negativo en este caso. Ilustra de forma hiperbólica la secuencia de causalidad no predecible en entornos complejos. Evidentemente, en la complejidad también puede haber efectos mariposa positivos. Para terminar, transcribo un ejemplo con el que Alfonso Vázquez da fin al artículo antes citado:
    "Para ilustrar modestamente algo de lo que quiero decir, voy a contar una pequeña anécdota, que, a mí mismo, me sorprendió. En un –hoy- pequeño pueblo de la Bureba burgalesa, gobernado desde hace pocos años por principios de autoorganización, en el que el programa electoral municipal se realiza en asamblea vecinal, se planteó hace algún tiempo la necesidad de introducir mejoras en las infraestructuras comunales, pero al Ayuntamiento le faltaba presupuesto. Sus habitantes, agricultores en su gran mayoría, trabajan los caminos de sus fincas, construyen y rehabilitan sus casas, arreglan sus accesos... y tienen mucho tiempo libre. Pero cuando les propuse que se organizaran para mejorar las infraestructuras sociales, comunitarias, de su pueblo, surgió la lógica del sistema: “¿Cómo vamos a trabajar para otros sin recibir un salario a cambio? ¡No es natural!” Y, ciertamente, estaban ligando la producción de riqueza comunitaria, social, al concepto de valor monetario, sin reparar, curiosamente, en que lo que no produjeran ellos directamente... ¡lo tendrían que pagar a otros con sus impuestos! Nos queda pendiente, pues, una ingente labor de innovación social y política desde el ámbito de lo local, desde el reconocimiento de lo común, de lo que nos une, como base de un nuevo tipo de construcción de la comunidad."
¿Puede ser éste un planteamiento sugerente para introducir el debate en la siguiente sesión del Foro Hobest? ¿Qué opináis? Seguiremos reflexionando y elaborando con vuestras aportaciones y enfoques...
fotos de luipermom y caerolus, respectivamente
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Tiempos para la filosofía

Filosofía es una de esas palabras que suena a alejarse de la acción, de la realidad, de lo cotidiano. Y en tiempos de cambio continuo, de orientación a la acción, de necesidad imperiosa de innovación “filosofar es perder el tiempo”.

Pues bien, todo cambio profundo es –también– un cambio filosófico.

Entiendo la filosofía como la relación que existe entre lo que decimos, lo que hacemos, lo que pensamos y la realidad. Cuatro nodos relacionados por conceptos, valores, culturas, estatus, imaginarios, etc. Estas relaciones se asientan en unos principios básicos incuestionables y rígidos –pero pocas veces desvelados– y otros, más plásticos, más multiformes, moldeables. Pues bien, esos principios básicos incuestionables y que operan con la mayor de las sutilezas, hoy se tambalean, se quiebran.

La acción filosófica nos permite observar estas relaciones, descubrir lo que hay detrás de ellas. En definitiva, cuestionar lo que tenemos desde sus bases para poder construir algo mejor. Algo que todos –hoy nadie se libra– reclamamos.

Por tanto, podemos decir abiertamente que llegan tiempos para la filosofía. No es casualidad que ciertos tabúes –no podían ser ni citados– empiecen a tener presencia en discursos y escritos como, por ejemplo, la lógica de la acumulación capitalista. No es casualidad.

Decía Alfonso Vázquez en la segunda sesión del Foro Hobest:
“Los valores no son un desarrollo voluntarista en el vacío. Los valores genuinos no existen como poso, sino como forma de combate”.

«"Pensar es fácil, actuar, difícil; pero lo más difícil, actuar siguiendo nuestro pensamiento", escribió un Goethe que supo combinar la creación con la actividad político-administrativa.» – Lo recoge así Ignacio Sotelo en un interesante artículo bajo el título: “La dificultad de actuar”.

Pensar es fácil, cuando se queda allí, en el plano del pensamiento alejado de la realidad, sin vocación de pasar a la acción, sin conexión real con ésta. Pensar valores, decir valores que no se materializan. Eso es fácil y se hace continuamente. Lo difícil es hallar relaciones coherentes entre todo ello, y ello representa una búsqueda, un combate continuo, como dice Alfonso. Cuestionar continuamente las relaciones entre lo que decimos, hacemos, pensamos y la realidad, desvelar continuamente la filosofía que hay detrás para construir nuevas filosofías, nuevas relaciones; relaciones materiales, realidades, no entelequias teóricas. Por ello, digo que llegan tiempos para la filosofía.

Por cierto que en el Foro Hobest seguimos hablando de estas y de otras cosas. La última sesión la tuvimos en el Hotel Urune de Muxika (foto), aceptando la invitación de Aurkene (Enbor Kontsultoreak). Un precioso lugar para disfrutar de la vida, y ¿filosofar?. Me han encomendado que escriba algo que introduzca el debate para la siguiente sesión, que ya será el año que viene. Tendréis noticias…

Por cierto, la foto es de Piluky en flickr. No las conozco pero los eslóganes y el hecho de reivindicarlos me parecen convergentes con este escrito.

Transformar como superación del trabajo dependiente

La segunda sesión del Foro Hobest partía de la pregunta de “Qué entendemos por transformación”. Para esta tercera, este próximo jueves, se plantea el tema del trabajo dependiente.

Creo –como indica el título- que ambos conceptos tienen una estrecha relación. Transformar las organizaciones es convertir los trabajos dependientes en no dependientes. Es avanzar en formas de liberación del trabajo. Es superar la dependencia hacia la emergencia del trabajo del conocimiento.

En la última reunión del Foro hubo cierta confusión que partía de una interpretación errónea de entender la crítica al trabajo dependiente como una defensa del trabajo independiente, cosa que evidentemente no existe; todo trabajo –salvo el que realice algún Robinson Crusoe en una isla desierta- es trabajo interdependiente. De hecho, cualquier pequeño objeto que tengamos entre manos puede haber requerido del trabajo directo o indirecto de decenas, cientos, miles, -y seguiría- de personas ubicadas quizá a miles de kilómetros de distancia entre sí.

No ha lugar cuestionar la interdependencia del trabajo. Está claro que el trabajo independiente no existe. Aunque uno sea un consultor que trabaja por su cuenta, tiene relaciones con clientes, tendrá algún ordenador y algún teléfono que alguien tiene que fabricar y vender, y probablemente tendrá compañeros con los que a veces trabaje en equipo o se pasen clientes según las cargas de trabajo o las especialidades de cada uno.

Uno depende, en tanto se relaciona con ellos, de sus compañeros, de sus jefes, de sus subordinados, de sus clientes, de los accionistas, de los proveedores, de los administrativos que tramitan las subvenciones, etc. Hay quizá trabajos con mayores grados de independencia que otros… Pero no es el tema. El tema está en aclarar qué se quiere expresar con trabajo dependiente.

Para ello voy a servirme de mis apuntes de las distintas sesiones del Foro Hobest para recoger algunas aportaciones de Alfonso que me parecen principalmente relevantes.

Este fue el planteamiento introductorio de la primera sesión:
“¿Qué significa hoy transformar las organizaciones? ¿De qué estamos hablando? El propio Gobierno Vasco habla de la segunda gran transformación… Es un concepto muy diluido…
De lo que en realidad estamos hablando es del cambio en la esencia del trabajo que se viene produciendo en los últimos 40 años, y que se ha acentuado en los últimos 20 años; cambio que no es otro que la mutación del trabajo maquínico hacia el trabajo de tipo cognitivo o trabajo del conocimiento, entendiendo el conocimiento como conexión indistinguible entre pensamiento, emoción/deseo y acción que todos tenemos.
Y esto plantea un problema, que es lo que estamos vivenciando hoy: el conocimiento para que se despliegue, para ser, no es ordenable. Sin embargo, los sistemas de gestión y estructuras que tenemos son para ordenar el trabajo físico. Y aquí nos encontramos ante una contradicción de primer orden: queremos dar el máximo papel al trabajo cognitivo, mientras nuestras estructuras, lógicas, sistemas de gestión, etc. no sólo no fomentan su despliegue, sino que lo mutilan. Esta es la gran contradicción. La lógica del conocimiento es diferente a la lógica de las organizaciones mecánicas.

Desde el aspecto de la propiedad, el trabajo del conocimiento es propietario de lo que hace. (Ver ) Glosario: Apropiación del trabajo). No puede ser de otra manera. Lo que hacemos es lo que se despliega desde nosotros, lo que –dentro de los límites que tenemos- hemos decidido hacer y realmente hacemos. Conocimiento es “poder para”. Y entra en contradicción con el “poder sobre” de las organizaciones y estructuras diseñadas no para fomentar su despliegue sino para contener el conocimiento.

¿Hasta qué punto los modelos de intervención han soslayado el problema de fondo? ¿Hasta qué punto no son más que maquillajes que tratan síntomas?
Vemos que las lógicas que estaban (están) guiando al sistema nos conducían (conducen) a la catástrofe.

En los últimos años la tendencia que se viene dando es la de intentar conducir a los trabajadores captando su emocionalidad. Esto representa un desvío del problema fundamental para encajarlo de nuevo en las lógicas imperantes.

En este contexto: ¿entendemos que son posibles nuevos enfoques de los modos de intervención de las empresas? ¿Es necesario cambiar o es válido como lo hacemos?”

A esta introducción siguió el debate que recogí parcialmente en este post: Calentando neuronas.

El tema del trabajo dependiente para esta tercera sesión se identificó a colación de una reflexión que volcó Alfonso en la reunión. Hablábamos de que transformar las organizaciones debía implicar hacer avanzarlas hacia lógicas que permitan el despliegue del conocimiento superando las lógicas de la organización mecánica.

“El trabajo dependiente es contrario a toda motivación que no sea el sueldo o el ascenso. Desde la dependencia no es necesario generar formas de conocimiento, sí como resistencia, pero no para construir.
Esto nos pone ante la necesidad de hacer una crítica al trabajo dependiente, el cual, no lo olvidemos, tiene, por ejemplo, todo un marco legal que lo sustenta.
Esta crítica nos debe permitir avanzar en formas de liberación del trabajo.
Para ello, será bastante determinante contar con la voluntad de la propiedad y tener la confianza y el compromiso de continuidad en el proceso de transformación.
Si las empresas se anclan en formas de trabajo dependiente, nunca podrán aprovechar el conocimiento de los trabajadores, que es lo mismo que decir que no operarán desde las lógicas que hoy son portadoras de ventaja competitiva.
No hay vías privilegiadas para la transformación. Se trata de avanzar en la transformación desde múltiples vías.”

Por último transcribo parte del comentario de Alfonso en el artículo: "Trabajo (in)dependiente" de Julen.
“En tercer lugar, por “trabajo dependiente” no entiendo un trabajo que depende de los demás –todos los son, como todas nuestras relaciones vitales- sino lo que podemos llamar “trabajo alienado”, curiosamente “independiente” del producto fabricado, del cliente, de la “otra” sección, del proveedor… de forma que sólo “depende” del –se debe al- tiempo de trabajo, del “horario” laboral y de la retribución horaria; esas son sus únicas referencias. Y esto vale tanto para la empresa, como para las instituciones, como para las escuelas, como para las empleadas de hogar… Y la lógica de este tipo de trabajo, abrumadoramente mayoritario en nuestras sociedades, no se basa en la buena o mala “voluntad” de las organizaciones y sus directivos, sino en la “lógica abstracta e impersonal” del sistema imperante, que parece cuasinatural, cuasiobjetiva…”

En mi opinión con estas líneas queda aflorado el debate de fondo.
A continuación recojo algunas de las ideas que me parecieron especialmente interesantes del debate de la última sesión:
  • “No hay métodos pero sí hay unos conceptos guía” (Alberto).

  • “No puede emerger el conocimiento, no hay personas libres en nuestras organizaciones. Las organizaciones tradicionales son cárceles” (Patxi)

  • “Yo sí tengo –todos tenemos- un espacio donde puedo moverme un poquito. Cada uno mueve un poquito… La organización se decide desde cada una de las personas de la organización. Se trata de ponernos en movimiento hacia otro sitio” (Aurkene)

  • “Hay que tener cuidado con muchos planteamientos, porque pueden estar pervertidos, podemos estar haciendo crecer al monstruo” (Julen)

  • “Esta situación de crisis donde todo se desestructura y no se cree en nada es una buena coyuntura para empezar a crear desde abajo, desde las personas. Cualquiera de nosotros, de los que estamos aquí, hoy debería ser capaz de impulsar un proceso de transformación de cualquier organización en una situación crítica desde las personas” (Javier)
  • “Yo [gerente] soy consciente que hoy el poder en la empresa no lo tengo yo, lo tienen las personas” (Xabier)
Creo que para seguir avanzando en este debate tendríamos que profundizar en la definición y conceptos clave que están relacionados con el trabajo dependiente; por ejemplo: control, burocracia, jerarquía, separación entre conocimiento y acción, necesidad de medida, obediencia frente a protagonismo. Parte de mi trabajo “Guías para la transformación” está enfocado a hacer aflorar supuestos mentales de ese tipo que actúan como barreras que limitan muchos intentos de construcción de algo mejor o que simplemente nos bloquean para que podamos ver más allá.

Las fotos son de FotoRita y gonhark*

___________________________ Posts y cuadernos relacionados:
Tiempos para la filosofía, 7/12/08
Personas: ¿fines o recursos?, 5/03/09
Cuaderno 2: Lógicas
Cuaderno 3

Calentando neuronas

El pasado 4 de noviembre tuvimos la primera sesión del que, al menos por el momento, denominaremos Foro Hobest. Nos juntamos 12 personas (faltaba una) de distintos ámbitos, para reflexionar y tratar de construir un cierto cuerpo de formas diferentes de intervención en las organizaciones. Ahí es nada. No se trata de que los de Hobest nos enseñen al resto, sino que se pretende que todo el grupo sea un equipo de elaboración.

Tras una introducción al debate por parte de Alfonso Vázquez –ya que este Foro parte de la excusa que nos brinda su nuevo libro “Estrategias de la Imaginación”-, la pregunta que se puso encima de la mesa fue la siguiente: ¿Entendemos que son posibles nuevos enfoques de los modelos de intervención en las empresas? ¿Es necesario cambiar o es válido como lo hacemos?

Las dos horas largas de reunión darían para muchas páginas… Apuntaré sólo algunas pinceladas sugerentes:

Lorenzo abre con la idea de que “cualquier herramienta se puede pervertir”. “Para cualquier cambio profundo, se ha de partir de cambiar la forma de ver a la gente; el salto de verla según distintos niveles (directivos / indirectos / operarios) a considerarles iguales a todos como personas, respetando lo que significa ser una persona. Si penetra esa concepción de la persona, a partir de ahí, todas las herramientas pueden ser válidas”. Explica que es así como él mismo ha vivido su propio proceso.

También apunta a la importancia de que la organización se oriente y estructure según lo que marque el mercado. Y el camino para ello es “conectar a mucha gente muy cerquita del mercado”. No es que del cliente provenga ninguna fuerza liberadora, pero es en relación al mercado como la organización se dota de significados, y una organización abierta permite que las personas puedan desplegar su propia potencialidad, mientras que en la organización de tipo embudo “resulta realmente injusto que un tío caprichosamente esté coartando la libertad y el despliegue de las personas, su aportación de valor”.

Borja habla de la gran dosis de humildad que requieren estos procesos de transformación, porque se trata de procesos de aprendizaje y experimentación. También destaca la necesidad de desaprender muchos de los conceptos arraigados en nuestras mentes. Se habla de los esquemas mentales que lo impregnan todo.

Xabier apunta a la fragilidad de las transformaciones: “cambiamos todo, pero el día que pongan a un gerente con ideas de otro tipo todo se puede caer abajo”. Se apunta a que lo que salva a estas organizaciones son efectivamente los resultados que dan, por cuanto que están insertos en toda una sociedad ajena a estos conceptos.

En este sentido, Lorenzo apunta otro aspecto interesante: el marco jurídico vigente restringe y pone trabas al avance de las organizaciones hacia el poder distribuido, hacia la autoorganización, hacia la concepción de organización de y para sus personas. Por ejemplo, un trabajador no tiene ninguna responsabilidad sobre su propia seguridad (tuve la oportunidad de comprobarlo en la Jornada para la Prevención de Riesgos Laborales del Sector de Pesca de la semana pasada en el Aquarium); un Consejo de Administración tiene potestad para vender la empresa con todos sus trabajadores dentro; no hay herramientas jurídicas para vincular la propiedad al hecho de ser trabajador (cuando no se trata de cooperativas…) y garantizar que quien trabaja vaya a tener voto… Avanzar hacia la extensión de nuevas formas de concebir la organización requerirá avanzar también en todos estos aspectos paralelos.

Alfonso reclama una Universidad y una Política más comprometidas con la sociedad y su desarrollo. A lo que Julen responde que tenemos universidades del siglo XIX para empresas del siglo XIX. La universidad está supeditada al sistema económico.

Alfonso apunta una nueva línea de reflexión: conceptuar la generación de riqueza, por supuesto, más amplia que el valor monetario. Creo que la necesidad de esta nueva conceptuación volverá de forma recurrente…

Borja reconoce que la política está también supeditada al sistema económico, pero se abre una esperanza: “si el poder distribuido da mejor resultado que el poder jerárquico, aquél se irá imponiendo.”

“Y ¿si la gente no pretende realizarse en el trabajo, sino que eso lo hará fuera, y “dentro” sólo quiere “cumplir” y que le paguen?” – dejaba caer Joseba. Muchas veces te haces -me hago- esa pregunta; no sólo eso, muchas veces me siento así yo misma: “no quiero líos, que me paguen y me digan lo que tengo que hacer”. Pero me dura un suspiro. Esto hoy es inviable, precisamente, por las nuevas lógicas de aportación de valor, en las que estamos profundizando en este Foro. Y es que no concibo la posibilidad de que nadie me pueda garantizar un sueldo (digno) diciéndome lo que tengo que hacer. Mi aportación sería una ínfima parte de lo que realmente puede ser. Sin duda hay muchas personas que reciben una mayor retribución a lo que es su aportación de valor; las hay. Y hay muchísima gente en esquemas de trabajo ordenado (incluso en el campo del trabajo no manual). Pero creo que si pretendemos desarrollar nuestras sociedades, esos esquemas de trabajo van a ir pasando a algo residual. ¿Alguno de nosotros emprendería hoy un proyecto empresarial que involucrara a un número de personas, en el que pretendiera controlarlo y organizarlo absolutamente todo, y se comprometería a retribuir generosamente a las mismas? Tendremos que irnos haciendo a la idea de que van a ir desapareciendo los empleadores que ofrecen trabajos para “cumplir y cobrar a fin de mes”, por lo que será mejor que empecemos a pensar cómo podemos avanzar hacia formas de trabajo realizadoras.

“Con el coaching, la inteligencia emocional, etc. dirigida a los directivos estamos favoreciendo el bienestar de una elite, su equilibrio y madurez emocional, terapias subvencionadas o apoyadas institucionalmente, pero y ¿qué pasa con el resto de la gente?”- plantea Julen. No es por ahí por donde vemos caminos de transformación…

Hablamos mucho de transformación, pero no está tan claro que todos coincidamos conceptualmente en su significado. Así es que ésta es precisamente la pregunta que nos lanzamos para la siguiente sesión, que será este mismo jueves: ¿Qué entendemos por transformación?

Germán -a quien agradezco la foto que nos sacó- (post) y Julen (post) también escribieron sobre esta sesión.

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Un viaje que promete ser apasionante...

    "Queremos poner sobre la mesa nuestro proyecto de consultoría con el fin de recrearlo. Y como, ni más ni menos, tiene su referencia en transformar las organizaciones tendremos que debatir el concepto de transformación, sus bases y las formas de intervención, bien desde el interior de las organizaciones o desde el exterior de las mismas. Queremos compartirlo con vosotr@s en la seguridad de que nos abrirá a tod@s nuevas vías de comprensión y acción."
Esto es lo que nos dice Alberto -uno de los socios de Hobest Consultores- en la convocatoria a la primera reunión prevista para este martes, 4 de noviembre.

Apasionante, sugerente, estimulante, atractivo...
Seguro que este viaje me inspira muchos posts....

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