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"Tú tienes el reloj, yo tengo el tiempo" (Víctor-M. Amela)

Entrevista realizada por Víctor-M. Amela a:
Moussa Ag Assarid,


No sé mi edad: nací en el desierto del Sahara, sin papeles...!
Nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao, al norte de Mali. He sido pastor de los camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la Universidad Montpellier.. Estoy soltero. Defiendo a los pastores tuareg. Soy musulmán, sin fanatismo

- ¡Qué turbante tan hermoso...!-

Es una fina tela de algodón: permite tapar la cara en el desierto cuando se levanta arena, y a la vez seguir viendo y respirando a su través.

- Es de un azul bellísimo...-

A los tuareg nos llamaban los hombres azules por esto: la tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados...

- ¿Cómo elaboran ese intenso azul añil?-

Con una planta llamada índigo, mezclada con otros pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color del mundo.

- ¿Por qué?-

Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.

- ¿Quiénes son los tuareg?-

Tuareg significa "abandonados", porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso: "Señores del Desierto", nos llaman. Nuestra etnia es la amazigh (bereber), y nuestro alfabeto, el tifinagh.

- ¿Cuántos son?-

Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas. Pero la población decrece... "¡Hace falta que un pueblo desaparezca para que sepamos que existía!", denunciaba una vez un sabio: yo lucho por preservar este pueblo.

- ¿A qué se dedican?-

Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un reino de infinito y de silencio....

- ¿De verdad tan silencioso es el desierto?-

Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.

- ¿Qué recuerdos de su niñez en el desierto conserva con mayor nitidez?-

Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas nos dan leche y carne, nosotros las llevamos a donde hay agua y hierba... Así hizo mi bisabuelo, y mi abuelo, y mi padre... Y yo. ¡No había otra cosa en el mundo más que eso, y yo era muy feliz en él!

- ¿Sí? No parece muy estimulante...-

Mucho. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear el aire, escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas... Y a dejarte llevar por el camello, si te pierdes: te llevará a donde hay agua.

- Saber eso es valioso, sin duda...-

Allí todo es simple y profundo. Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme valor!

- Entonces este mundo y aquél son muy diferentes, ¿no?-

Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso. ¡Sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!

- ¿Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa?-

Vi correr a la gente por el aeropuerto.. . ¡En el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena! Me asusté, claro...

- Sólo iban a buscar las maletas, ja, ja...-

Sí, era eso. También vi carteles de chicas desnudas: ¿Por qué esa falta de respeto hacia la mujer?, me pregunté... Después, en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida: vi correr el agua... y sentí ganas de llorar.

- Qué abundancia, qué derroche, ¿no?-

¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso...

- ¿Tanto como eso?-

Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos... Yo tendría unos doce años, y mi madre murió... ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias y me enseñó a contarlas bien. Me enseñó a ser yo mismo.

- ¿Qué pasó con su familia?-

Convencí a mi padre de que me dejase ir a la escuela. Casi cada día yo caminaba quince kilómetros. Hasta que el maestro me dejó una cama para dormir, y una señora me daba de comer al pasar ante su casa... Entendí: mi madre estaba ayudándome....

- ¿De dónde salió esa pasión por la escuela?-

De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally París-Dakar, y a una periodista se le cayó un libro de la mochila. Lo recogí y se lo di. Me lo regaló y me habló de aquel libro: El Principito. Y yo me prometí que un día sería capaz de leerlo...

- Y lo logró...-

Sí. Y así fue como logré una beca para estudiar en Francia.

- ¡Un tuareg en la universidad...!-

Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella... Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra...
Aquí, por la noche, miráis la tele.

- Sí... ¿Qué es lo que peor le parece de aquí?-

Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. ¡En Francia se pasan la vida quejándose! Os encadenáis de por vida a un banco, y hay ansia de poseer, frenesí, prisa...
En el desierto no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!

- Reláteme un momento de felicidad intensa en su lejano desierto.-

Es cada día, dos horas antes de la puesta del sol: baja el calor, y el frío no ha llegado, y hombres y animales regresan lentamente al campamento y sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde...
- Fascinante, desde luego...-

Es un momento mágico... Entramos todos en la tienda y hervimos té. Sentados, en silencio, escuchamos el hervor... La calma nos invade a todos: los latidos del corazón se acompasan al pot-pot del hervor...

- Qué paz...-

Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo.



Esta joyita me llegó hace un par de días a través de Borja (mila esker). De sobremesa con Garbiñe y Aritz el domingo me hablaron también de este relato, y ello me hizo pensar en estrellas que se vuelven a cruzar...

También, desde un plano quizá más racional, es una muestra más de la rápida y eficaz difusión de determinados contenidos a través de las nuevas tecnologías. A veces por su calidad, como es este caso; otras veces, por otros motivos bien distintos. Un potencial con el que tenemos que aprender a crear valor.

Una de las reflexiones -menos evidente que otras, quizá-, que este texto me ha inspirado es la posible contradicción que aparentemente puede existir entre una forma social sencilla que permite ser con autenticidad, y una forma social compleja que aboca a la fragmentación y alienación. Aquí sólo lo enuncio y seguiré reflexionando sobre el mundo en el que queremos vivir: No es el mundo de los Tuareg, pero tiene que tener al menos tanta profundidad y tanta verdad como aquel; un mundo complejo, que permita muchas formas distintas de vida, de ser; un mundo de libertad y de desarrollo de lo que identificamos como humano.

¿No es El Principito, precisamente, una de las obras maestras de la literatura? ¿una de esas valiosas creaciones que nos ayuda a profundizar en la esencia humana? ¿Podemos imaginar un mundo profundo y verdadero como el de los Tuareg en la complejidad de formas y seres de un mundo moderno o posmoderno como en el que vivimos? La respuesta tiene que ser afirmativa. Me niego a pensar que la única salida es la renuncia a la cultura. Renunciar a la cultura o al conocimiento es además inviable, pues su busqueda responde a una de las pulsiones humanas más esenciales. Y cuando pierdes la inocencia sobre la armonía del mundo en que vives, esa armonía deja de existir para ti.




Sobre otras formas de ver...

Este fin de semana he visto el documental "Creer es crear" de Santiago Pando, un reconocido y exitoso creativo publicitario -publicista del ex-presidente mejicano Vicente Fox, para más señas-, que en un momento dado de su vida decide cambiar completamente de plano vital. Así lo cuenta él mismo: "Fue en esos tiempos cuando descubrí que el sistema de la razón era tan sólo un conjunto de creencias impuestas a través del miedo. Creencias que no compartía en el fondo de mi corazón, pero que con mi trabajo de publicista, ayudaba a reproducir en el imaginario colectivo. Me daba cuenta, pero me daba miedo abrir los ojos. Hasta que me sumergí en una espiral mágica y profunda que me ayudó a tomar la gran decisión: Deshacerme de mi personaje para recuperar mi SER." Descubrí esta historia en el blog de Juan Palacios. Y el vídeo se puede bajar desde aquí: http://www.creerescrear.com/ (tarda bastante en descargarse y tiene una duración de hora y cuarto). Al verlo sentía que guardaba estrecha relación con el último post de este blog escrito por Alfonso, y curiosamente hacia el final, hacia la hora, habla de la Ley del tiempo maya, definiendo el tiempo como "el desarrollo de la conciencia, un eterno aquí y ahora", ¿Kairòs? Hay una parte del documental que no me llama demasiado... ¿por su misticismo? (también reconozco mis prejuicios y mi desconocimiento total de estas creencias y culturas). Pero sí me llaman las interesantes reflexiones de Santiago sobre distintos aspectos vitales, por ejemplo:
  • sobre el juicio: el sistema de creencias que hemos heredado se basa en el jucio al otro -"juzga a tu prójimo como a ti mismo"- en lugar de en el amor y ésta es la parte más complicada para cambiar a un sistema de creencias que nos permita ser más humanos // para estar presente -en el aquí y ahora, creando tu vida- no puedes estar juzgando
  • sobre la culpa: tenemos que perdonar -y si es necesario pedir perdón- y agradecer hasta el último segundo lo que nos ha pasado en la vida, porque todo lo que nos ha pasado ha sido necesario para llegar a este punto. Esta es la única posibilidad de que transmutes a enseñanza y sabiduría lo que te ha pasado en la vida. Ese es el único truco para poder enchufarte y conectarte a la vibración del corazón, porque si traes culpas o rencores o arrepentimeintos lo único que haces es mandar miedo al futuro
  • sobre el miedo: si envías miedo, recibes miedo; si envías juicio, recibes juicio // "el amor a la verdad contra la razón del miedo"
  • sobre la verdad: "la verdad está viva, no es letra muerta" // "la verdad es el ser sucediendo ahora"
  • sobre el protagonismo o empoderamiento de las personas: "si creas cambias de estatus" // "una de las creencias del viejo sistema era hacernos creer que los ciudadanos no teníamos poder"
  • sobre la razón: "la tierra está tomada desde hace muchos siglos por un poder: la razón y su sistema de creencias, y la dualidad, y su juicio constante" // tenemos que pasar "de seres racionales a seres iluminados", "iluminados frente a ignorantes" // "la razón del sistema contra la verdad de nosotros" (aquí se refiere a un episodio donde el aparato del gobierno, precisamente de Fox, intenta hacerles daño encarcelando a una familiar por un delito que no había cometido...)
Os animo a ver el documental para otras maneras de ver la realidad que vivimos... Que disfrutéis del día...
_____________________________________ Incluyo este post en este cuaderno de trabajo: Lógicas en las formas de relación y poder

Despliegue de las personas: conflicto

Cuando las personas desarrollan o despliegan su potencial transforman, cambian, crean, influyen, critican, cuestionan. Con ello generan reacciones de atracción y de repulsión en otras según cómo éstas se sientan "tocadas" por la acción o acciones en cuestión o por el efecto que -con o sin rigor- atribuyen a las mismas. Por un lado, pueden emerger nuevas y atractivas realidades. Pero por otro, se tambalean parcelas de comodidad y de seguridad. Y entran en acción juegos de poder, de bloqueo, de contención de los que sienten repulsión; y se mezclan con impulsos de construcción, de ilusión, deseo, motivación de los que se sienten atraídos.

Esta no es la esfera del bien y del mal, como absolutos, sino como subjetivos. Es la esfera de la vida, del movimiento, del conflicto natural inmanente a la vida. Es la esfera de los miedos y de los sueños.

El miedo a la libertad


"el hombre, cuanto más gana en libertad, en el sentido de su emergencia de la primitiva unidad indistinta con los demás y la naturaleza, y cuanto más se transforma en 'individuo', tanto más se ve en la disyuntiva de unirse al mundo en la espontaneidad del amor y del trabajo creador o bien de buscar alguna forma de seguridad que acuda a vínculos tales que destruirán su libertad y la integridad de su yo individual."


Erich Fromm: "El miedo a la libertad"

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Relacionado con esto:
"Despolitización = No democracia", 18-07-09

Algunas reflexiones sobre el consumismo

Uno de los últimos post de Julen Iturbe en su blog Consultoría artesana en red en el que habla de las trampas de la economía de la gratuidad me ha sugerido la siguiente reflexión:

Todos estamos de acuerdo en que hemos ¿avanzado? y seguimos ¿avanzando? hacia formas de consumo cada vez más y más expansivas. Aumenta la capacidad productiva del mundo y podemos ¿gozar? de más y más productos y servicios que consumir, en la medida que aumenta nuestro poder adquisitivo. Si no aumenta, o disminuye, -lo que sucede a una gran parte de la humanidad- nos constituimos en esclavos del sistema. Y como hacía notar Manuel Vicent en un reciente artículo (Esclavos), todos los sistemas han tenido esclavos.
Librarse o no de esta condición depende de si se está por encima o por debajo de la raya. Pero tampoco se trata de un listón objetivo y universal, ni mucho menos, ya que las necesidades que uno necesita cubrir las ¿decide? uno mismo, dependiendo de su entorno sociocultural, los hábitos adquiridos, su voluntad de libertad, etc. Cada uno se marca su propio listón de cobertura de necesidades. Hay personas que tienen un listón mucho más bajo que aquel al que pueden acceder y ello les hace más libres y hay otras que aumentan su listón continuamente o lo tienen establecido muy muy alto con lo que su dependencia respecto del sistema, su necesidad de mantener o aumentar su poder adquisitivo, les hace esclavos y les hace, por ejemplo, elegir trabajos mejor remunerados pero menos realizadores o hacer cosas como plegarse a los deseos de sus jefes, no ser auténticos, anteponer el dinero a la ética, aferrarse a su puesto caiga lo que caiga, etc.
Cada uno elige cómo quiere vivir. Bueno, un apunte, ya que resulta cínico hablar en estos términos en referencia a gran parte de la humanidad para quienes el poder adquisitivo no alcanza el nivel de subsistencia. Para otra parte de la humanidad, ciertamente, muchas de las angustias, ansiedades, estreses se deben a que nos fijamos un listón que no nos permite vivir sin esclavitud. Y es el propio sistema además el que nos anima continuamente a subir ese listón a través de sus mecanismos ideológicos: inducción al consumo, asimilación de éxito y aceptación social según las formas de consumo (coches -cada vez más amplios a pesar de que las familias son cada vez más reducidas-, vacaciones, casas de película, vida social, ropa de marca y de uso muy corto, masters para los hijos, etc.), etc.
Tendremos que aprender a hacer pedagogía contra-corriente si queremos vivir mejor y que la gente viva mejor. No hay que olvidar que el miedo suele ser una de las armas más poderosas del poder, al igual que la reducción de las posibilidades vitales a aquellas que favorecen sus lógicas es también una gran arma del sistema.

Otra reflexión que me suscita el citado post es que vamos hacia una continua expansión de la cantidad en detrimento de la calidad. Empezando por la telebasura o los agobiantes banners publicitarios de Internet; las tendencias en alimentación: prima la estética, la presentación atractiva –con mucho envase- en detrimento de la calidad; ropa que se aja y deteriora en poco más de una temporada -o ni llega-; las empresas que saben que el negocio está en el mantenimiento –en fidelizar al cliente- y no en la venta de un producto de calidad; etc.
Creo que todo esto tiene que ver con el siguiente fenómeno: la total disociación hoy en día entre el valor de cambio de algo y el valor real que aporta, que conlleva todo tipo de situaciones extrañas, kafkianas. Desde elementos de verdadero valor que son adquiridos gratuitamente (como el caso de los “becarios gratis” que cita Julen en su post) a elementos cuyo valor de cambio se infla hasta límites increíbles (como aquel caso de agua de grifo que embotellaban y vendían en Gran Bretaña, multiplicando por 350 su precio de coste).
A veces, estas diferencias se nos venden como el gran chollo de la economía actual (cuando se trata de lo barato) o ejemplos de una habilidad empresarial digna de admiración (cuando lo contrario). Pero creo sinceramente que, desde esta disociación entre el valor monetario y el valor verdadero, avanzar hacia una economía de mayor coherencia y más humana es imposible. Por lo que he aquí otra lógica imperante que tendremos que empezar a desmontar. Se admiten sugerencias... No creo que el camino sea intentar restituir (si alguna vez lo hubiera habido) un valor monetario más dependiente de su aportación real de valor; me parece que por ahí no hay nada que hacer. Sino más bien empezando a dejar de actuar en múltiples ámbitos en función del valor de cambio. Y quizá ahí todos podemos poner algo de nuestra parte...


___________________________ Posts relacionados a éste:
Desvelando lógicas

La vida es un cuento

La vida no es más real que un cuento. Es una interpretación. Una sucesión de vivencias, y de sus interpretaciones. Y los cuentos son ejemplos de interpretaciones, pero no de cualesquiera, sino que los buenos cuentos captan lo esencial de la vivencia, es decir, lo esencial de la vida. Por ello, se dice de ellos que ayudan a vivir, a interpretar, a sentir, a pensar... mejor.
He descubierto un blog de un tal Eugenio García González con una colección de cuentos por la que merece la pena darse una vuelta de vez en cuando. De momento, os sugiero una leyenda sioux sobre las ataduras del amor:

- "El águila y el halcón". Entre otras muchas reflexiones que también, centrándome en los principales ejes de reflexión de este blog, este cuento me sugiere una analogía al concepto de proyecto compartido -en sentido monolítico- de la empresa: compromiso versus inmanencia.

Los cuentos son universales. Da igual que sea una leyenda sioux, una fábula persa, un cuento tibetano o zen o sufí o talmúdico... Hablan de la vida, del humano, no del inserto en y determinado por las condiciones socioculturales, sino del humano transcultural y transhistórico. Por eso los cuentos nos sirven de forma universal, aunque hubieran sido concebidos en una cultura y una tipología de sociedad que nada tienen que ver con las nuestras. Precisamente, desde las nuestras los cuentos resultan bastante extraños, alejados de la realidad, resultan demasiado "cuentos", demasiado ficticios. Y digo yo: ¿será que el capitalismo tiene muy poco que ver con lo humano y nos ciega? ¿que las lógicas imperantes nos alejan de lo humano? ¿que no nos permiten ver lo esencial de la vida, eso que se refleja en los cuentos?

Probablemente toda sociedad se erige sobre lógicas que se alejan de lo humano y, en este sentido, la sociedad capitalista sería una más de ellas. Más humana en algunos aspectos y más deshumanizadora en otros. Las lógicas de la acumulación, de traducción de todo valor al referente universal del dinero, de la maximización del beneficio, de la mercantilización de toda relación, etc. son realmente deshumanizadoras. ¿Seremos capaces de debilitar estas lógicas y de hacer que emerjan las lógicas o los valores que imperan en los cuentos? ¿O nos veremos por siempre abocados hacia lógicas que nos alejan de lo humano?

Alfonso Vázquez ha escrito recientemente un provocador artículo (¿Innovar en la crisis?) sobre la idea de que estemos no ante el Fin de la historia -por la insuperabilidad del capitalismo que defendiera Fukuyama-, sino en la antesala del Fin del capitalismo. Su lógica de acumulación ha abarcado todo territorio imaginable y cuando la economía productiva ha sido invadida totalmente se ha seguido en una escalada por un plano diferente: el de la economía financiera. El valor monetario se corporeiza y sus lógicas mueven el mundo. Parece de ciencia ficción, pero es la cruda realidad. No obstante, la burbuja financiera ha pinchado con lo que el capitalismo queda herido -¿cómo garantizar su lógica de acumulación?-. Veremos qué nuevas zonas de territorialización se inventan o si realmente entran en juego elementos que cambien la historia, ya que como decía Daniel Innerarity recientemente en "La otra desaceleración" :
"nuestra época parece caracterizarse por el hecho de que nada permanece pero tampoco cambia nada esencial, un tiempo en el que pasan demasiadas cosas y, a la vez, estamos llenos de repeticiones, rituales y rutinas. De ahí la sospecha de que tras la dinámica de aceleración permanente hay un paradójico estancamiento de la historia en el que nada realmente nuevo comparece."

Una velita para Team Academy Euskadi

Finlandia es una referencia a la que solemos mirar tanto por su espectacular desarrollo económico -hace 15 años no pasaba de ser el hermano pobre de los países escandinavos- como por su envidiable sistema educativo, que sin duda habrá sido una de las causas del desarrollo, y porque todo ello se consigue desde un enfoque marcadamente social y humano, característico de las sociedades escandinavas.
Parece que Team Academy combina todo esto. Se trata de un proyecto que “prepara a jóvenes hacia el emprendizaje a través de la experimentación activa, el coaching y el diálogo”. ¿Nuevas formas de formar, a la vez que de hacer empresa? Cuando menos, resulta sugerente, y me recuerda a KaosPilot International, una Escuela de Negocios de Aarhus (Dinamarca) totalmente atípica, basada en el Project Based Learning, que su director nos presentó en el Curso de Verano de Sociedad Creativa dirigido por Igor Calzada, julio 2007 (post relacionado).
La unidad de Team Academy del Politécnico de Jyväskylä (250 km al norte de Helsinki) funciona desde hace 15 años. Inspirado en ella, hace un año Tecnalia lanza el proyecto Team Academy Euskadi, del que, por cierto, es miembro Elena Arce una de las forokides de Ítaca. Ahora se quiere celebrar este su primer año de vida con un acto el próximo 25 de septiembre por la mañana en Labein, dirigido a “jóvenes titulados que tengan inquietud emprendedora, que les guste el liderazgo y que tengan visión internacional, así como investigadores que trabajen en centros”. Las solicitudes de inscripción se han de remitir al siguiente correo: tae@labein.es.
En esta jornada, de unas tres horas de duración, se hablará de la experiencia de Finlandia, de la red internacional y de los retos de Team Academy Euskadi, así como de su –breve- historia, donde destaca la puesta en marcha del primer equipo de empresa: Manahmana. Esta será precisamente la próxima experiencia que abordaremos en la siguiente sesión del Foro de Ítaca, el 26 de los corrientes.
Tenemos la fundada impresión de que Finlandia y los países escandinavos, en general, nos llevan mucha ventaja en estos temas, y es muy positivo que nos esforcemos en aprender y avanzar por esos caminos. Sin embargo, hay aspectos culturales de fondo en los que lejos de avanzar, posiblemente retrocedemos cada día y una gigante brecha nos separa del caso finlandés. Me refiero al tipo de personas que “sacamos del horno” de la combinación familia-sistema educativo-sociedad y lanzamos a la vida. Hace un par de días comiendo con Patxi Aizpurua hablábamos de esto. Quizá no sea excesivamente exagerado pintar el siguiente cuadro sobre los signos distintivos de unos y otros: sobreprotección, dependencia familiar, inmadurez, no asunción de la propia responsabilidad ante la vida, apego, búsqueda –a veces enfermiza- de comodidad y seguridad, identificación de éxito con ascenso en estatus socioeconómico, etc. frente a autonomía, independencia con respecto a la familia (apoyada por amplias ayudas sociales), cultura y desarrollo personal como valores socialmente reconocidos, etc. Palabras mayores, ¿verdad?… tendremos que ir poco a poco.

___________________________ Posts y cuadernos relacionados:
Chapeau, Manahmana!
Cuaderno de trabajo 4: Educación

Inmadurez: ¿signo de nuestro tiempo?

Me ha llamado la atención este reportaje (Rafael Pérez Ybarra: “'Código Z' o el mal del insatisfecho”) publicado el 24 de este mes en El País que, de alguna manera, relaciono con lo que escribía en este blog hace unos meses bajo el título "¿Hay que empezar desde la educación?".
“Más del 20% de las consultas de salud mental son por inquietudes ante la vida” reza el subtítulo del reportaje. Trata de la intolerancia al sufrimiento y a la frustración, de la propensión a buscar una solución inmediata y milagrosa para todo lo que se salga "de lo normal", y en la medida en que el mundo cambia, muchas cosas se salen de lo normal… Habla de que son los más jóvenes quienes más esperan de la ciencia y de la medicina… Y de que las demandas de atención en psiquiatría infantil son crecientes…
El reportaje se soporta en las opiniones de profesionales del ámbito de la psiquiatría y de la salud mental como José Ángel Arbesu, Enric Aragonés o Eudoxia Gay. Recojo algunas de las frases más significativas:
“Los actuales sistemas de educación crean cada vez personas más protegidas y no preparadas ante la vida, y la vida no es fácil".
“Son los más jóvenes los que más demandan estos servicios,(…) los que tienen más expectativas puestas en que la medicina podrá solucionar sus problemas".
“Una de las curiosidades que se están empezando a encontrar los especialistas en salud mental infantil es la creciente demanda de atención por cuestiones que tienen que ver más con el propio desarrollo que con trastornos mentales.”
“Se tolera mal el sufrimiento, se medicaliza porque parece que todo tipo de dolor tiene un nombre y un tratamiento. Pero lo cierto es que se abusa de los psicofármacos y de la psicoterapia. Muchas de las personas diagnosticadas de código Z acaban recibiendo tratamiento, pero los conflictos no precisan terapia en la mayoría de los casos. Y no necesitan tratamiento, sino apoyo humano, redes sociales, amigos...".
“Nos hemos creado unas expectativas desmesuradas sobre la ciencia, sobre la medicina, y hemos convertido a la sanidad en un bien de la sociedad de consumo. Esta situación es fiel reflejo del estilo de vida de Europa y EE UU marcado por ‘la solución inmediata’ de los conflictos y una negación a ‘enfrentarse’ a los problemas de la vida. Los conflictos como las rupturas de pareja o los duelos, no se dejan evolucionar de forma natural.”
“Además, no todo puede estar bajo control. Muchas veces hay que vivir situaciones fuera de control y hacerlas frente con el diálogo, con mecanismos de afrontamiento, etcétera".
Quizá todos contribuimos en cierta medida a crear ese mundo ficticio donde no existe sufrimiento, ni frustración, y siempre hay un profesional que te puede ayudar a salir de tu malestar o insatisfacción. Así, ese mundo ficticio es cada vez más perfecto, abarca más, y hace que el nivel de tolerancia al sufrimiento y a la frustración se rebaje continuamente. No es casualidad que lo que decimos sobre adultos en estos temas, se multiplique en la medida en que nos refiramos a jóvenes o, más aún, a niños.
Aunque escriba desde una posición crítica, ese “mundo ficticio” reside también en mi imaginario, no hablo desde la distancia del observador científico. No tolero el sufrimiento, ni la frustración e intento evitárselos también a mis hijos, pero todo esto me hace reflexionar sobre la realidad y la ficción, sobre la vida y la parodia.
Decía un amigo que les robamos los problemas a nuestros hijos, y por ahí vamos mal. Cada uno vive su vida, y se enfrenta a su vida. Cada uno está sólo en este camino, por mucho que nos cueste admitirlo, y aunque pueda tener unos u otros compañeros de viaje en el recorrido. Uno se construye a sí mismo en ese camino. Pero es más agradable socializar nuestros propios problemas, pensar que alguien nos los tiene que resolver, desentendernos un poco de ellos y no enfrentarlos. Inmadurez, ¿verdad? Quizá sea el signo distintivo de nuestros tiempos: la generalizada inmadurez.


ph4 - Vida

"La vida es bella, incluso cuando tú no puedas verlo. Por tanto, vive cada momento como si fuera el último día de tu vida.

Ama a las personas y a las cosas, aunque no puedas expresarlo. Es nuestro bien más preciado.

Caerás una y otra vez, pero no le prestes demasiada atención. Levántate tan pronto como puedas y sigue. No pienses demasiado en los daños sufridos, sólo en seguir tu camino y compartirlo con otras personas."

Arturo P. Fernández

(El Semanal XL, 25.05.2008)

Fotografía de photographer padawan

"Hay que empezar desde la educación"

“Tienes una obsesión moral
por referir todo a lo bueno y lo malo,
sin entender que la vida es otra cosa,
más allá del bien y del mal,
espantosa y esplendorosa a la vez.

Vivir no es elegir uno
u otro lado de la barrera,
sino sumergirse en el torbellino
donde se mezclan y bifurcan a la vez
sensaciones, vivencias, conductas de todo tipo.

Hay gente que vive una vida ordenada,
establecida, moralmente irreprochable,
pero hay un mundo fuera que no es ese,
y es el mundo donde se decide la vida…”

El otro día volví a escuchar aquello de que “hay que empezar desde la educación”. En este caso era referido al tema de la violencia de género, con motivo de un concurso dirigido a adolescentes para guiones de cortometrajes que abordaran ese tema. La idea me pareció bonita y positiva. Pero me volvía a preguntar si no ponemos demasiadas expectativas en este tipo de iniciativas…
Parece que la idea que subyace a la tantas veces oída “hay que empezar desde la educación” es que tenemos asumido que las generaciones de adultos actuales somos incorregibles, pero sin embargo, creemos que podemos moldear a los jóvenes en los valores que establezcamos como positivos, y así, la sociedad en unas décadas estará regida por los valores positivos y amorosos que a todos nos gustaría…. Qué gran ingenuidad, ¿verdad?
Los valores de una persona se van formando a través de millones de inputs, y de éstos, como tantas veces se dice, los orientados desde el sistema educativo representan sólo una pequeña parte. Los medios de comunicación y el entorno próximo influyen tanto o más que el sistema educativo en la formación de valores. Son aquellos los que prevalecen, sobre todo, cuando son contradictorios con los valores orientados desde el sistema educativo, porque representan un espacio más vital para el niño o adolescente, dando lugar a dos planos: el plano de los valores realmente incorporados y el plano de los valores políticamente correctos.
¿Y qué sucede en aquellos casos en los que no hay tanta contradicción, es decir, en aquellos casos donde el resto de los espacios del niño o adolescente está en relativa sintonía con los valores que se orientan desde la educación, cuando se asumen los valores políticamente correctos? Reflexiono algo sobre ello.
Me pregunto si no tendemos cada vez más a presentar desde el sistema educativo un mundo ideal –un mundo que no está fuera.
Hoy no se dan las visibles –claro que me son visibles hoy a mí- inconsistencias que se daban hace 50 años en la educación. Entonces la violencia en las aulas era aceptada, la autoridad del profesor se podía ejercer de forma tiránica, la disciplina exigida al niño podía llegar a ser inhumana, y se enseñaban contenidos de dudosa utilidad, no sólo desde el punto de vista del conocimiento, sino de las habilidades ejercitadas, donde parecía que el ejercicio de la memoria era la base de todo.
Hoy el sistema educativo ha evolucionado muchísimo, tanto en contenidos, como en métodos y en la erradicación de la violencia y métodos coercitivos. Lo que me preocupa es que a lo largo de los cursos y desde distintos enfoques y materias se va haciendo una referencia continua a una sociedad ideal: Las iniciativas de concienciación, y el apoyo recibido de los medios a estas campañas, etc. giran siempre entorno a la pregunta de “cómo debiera ser”. Y creo que esto va construyendo en el imaginario de los niños-adolescentes una sociedad ideal que supuestamente “está fuera”. Cualquier problema que tenga la sociedad - desde el ecologismo, la identidad sexual, la violencia, la injusticia, el racismo, el machismo, etc…- se pretende solucionar “empezando desde la educación”, en la práctica esto se traduce en que se presenta a los niños-adolescentes cómo debiera ser un mundo sin ese problema, lo que lleva a que lo ignoren, a que lo crean solucionado, superado.
Supongo que todas las mujeres que entramos en el mundo laboral o profesional nos llevamos muchos disgustos y decepciones hasta que vemos que aquel mundo donde existe la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres sigue siendo algo ideal, no material. Diría que es una aspiración ideológica conquistada como valor ideal, pero seremos cínicos si confundimos esta conquista con lo que realmente ocurre.
Lo mismo sucede con múltiples temas, donde el acuerdo, el consenso a nivel ideológico es muy elevado, pero, la realidad es otra muy distinta. El lenguaje políticamente correcto es la mejor expresión del plano ideológico, y de lo vacío que llega a ser.
Temo que este lenguaje construya personas que no comprendan lo que sucede a su alrededor, cuyas emociones más frecuentes en relación a la socialización vayan a ser la frustración y la impotencia en grado extremo. ¿Van a tener estas personas habilidad, fuerza y recursos para adentrarse en el mundo donde “se decide la vida”? ¿O vivirán una vida de seguir la ola como puedan? ¿De adaptarse a lo dado?
La sociedad en la que nuestros hijos se van a desenvolver no se va a mover en el plano de lo ideal, nos guste o no. Sin hacer ningún juicio de valor sobre los valores en sí -ya que esta reflexión me parece aplicable sean los que sean- ¿qué conseguimos educando a personas en ese plano ideal cuando sabemos que la sociedad en la que se van a desenvolver no se va a mover en ese plano? Reflexiono sobre la gran frustración que esto causa, que será seguida por un sentimiento de impotencia y alguna vía fácil de “yo me sumerjo en mi mundo y a los demás que les den tila”… ¿No estaremos haciendo que, educados en ese plano ideal, se vean impotentes para actuar en la sociedad real? ¿No sería más eficaz un mayor acercamiento a la realidad para explorar formas desde ella de luchar contra aquello que no nos gusta, contra aquello que coarta la libertad, contra aquello que es injusto?
Cuando has aprendido que el mundo real tiene mucho que mejorar, puedes desear hacerte mayor para empezar a cambiar cosas. Cuando has aprendido que el mundo ya está muy avanzado, que todo está encauzado,… ¿puedes sentir también ese deseo de contribuir a mejorar o ya no hace falta?
Creo que más que presentar un mundo ideal, un mundo de relaciones ideales, la educación debiera enseñar cómo luchar contra aquello que no es aceptable, porque, y así concluyo, la educación se puede estar convirtiendo en una herramienta al servicio de la separación entre planos ideales superficialmente vividos y planos donde se decide la vida, o dicho de otra manera, una herramienta al servicio de la infantilización de la sociedad en lugar de contribuir a la formación de personas libres, maduras y agentes de su propio destino.


Maite Darceles
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Cuaderno de trabajo 4: Educación