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José Mujica: Filosofía y acción política

"Qué es lo que aletea en nuestras cabezas: hemos creado una civilización hija del mercado, hija de la competencia. Venimos a la vida intentando ser felices y estamos en un círculo vicioso. El desarrollo no puede ser en contra de la felicidad, tiene que ser a favor de la felicidad humana, del amor, de cuidar a los hijos, de tener amigos, de tener lo elemental. El hombre no gobierna hoy la fuerza que ha desatado, sino que la fuerza que ha desatado lo gobiernan al hombre. Y lo que tenemos que revisar es nuestra forma de vivir"
José Mujica (Extractos de discurso Río de Janeiro, 2012)

"Hemos sacrificado los viejos dioses inmateriales y ocupamos el templo con el dios mercado. Él nos organiza el economía, la política, los hábitos, la vida y hasta nos financian cuotas y tarjetas de apariencia de felicidad. Parecería que hemos nacido solo para consumir y consumir, y cuando no podemos, cargamos con la frustración, la pobreza y hasta la autoexclusión"
José Mujica (Discurso ONU 25/09/2013)

Hace unas semanas pudimos ver en la Sexta una entrevista a José Mujica, Presidente de Uruguay, de la mano del gran Jordi Évole.

Me encantó. Y la quiero conservar como un pequeño tesoro para poder volver a ella, a las ideas que contiene, en cualquier momento. Por ello, me lo voy a facilitar rescatando algunos de los momentos de la entrevista en formato escrito.

Consumismo, sobriedad, república, política, vida, humanidad

Dona el 90% de lo que gana, no vive en la casa presidencial, sino en su rancho (o chacra), consume, gasta muy poco... se puede decir que predica con el ejemplo; porque como dice "hay que vivir como se piensa, que de lo contrario pensarás como vives".



JE: Es raro que un presidente de gobierno viva así...
JM: La culpa la tienen los otros presidentes, no yo. Es raro cómo viven ellos... La mayor parte de la gente que componen las naciones no vive como viven los presidentes. Los presidentes entran a vivir como vive la minoría en los países, y las repúblicas vinieron para suscribir un concepto: 'nadie es más que nadie', como una alternativa al feudalismo y a las monarquías absolutas... Y se supone que la democracia intenta ser el gobierno de la mayoría. Yo estoy viviendo como vive la mayoría de la gente en mi país.(...)
Pero, ojo, no es ningún sacrificio de mi parte... Desde el punto de vista de la filosofía de la vida, pienso que es mejor vivir liviano de equipaje, con poco, con lo justo... Y poca complicación desde el punto de vista material, porque si tienes mucha complicación, tienes que gastar mucho tiempo en esas cosas de la complicación y no te queda tiempo para las cosas que a ti te motivan. Es decir, la sobriedad –no quiero utilizar nunca más la palabra austeridad, porque la prostituyeron en Europa: austeridad es dejar a la gente sin trabajo y todo eso... No, no– (...) Sobriedad, vivir con lo justo, con lo necesario, y tener poca atadura material.

JE: ¿A Ud. el poder no le separó de la gente?
JM: No. El distanciamiento de los gobiernos del modo de vivir corriente de la gente, termina colocando a una distancia que la gente termina despreciando, y termina despreciando la política. Y si despreciamos la política marchamos 'al espiedo' [wikipedia](una parrilla que te cocina, dando vueltas)... 'sonamos', fracasamos.(...)


JE: ¿Ud no es muy favorable al consumismo?
JM: Nada, soy enemigo.
JE: Pero a mí me han dicho que para que un país funcione necesita que se consuma, que la gente compre, para que el dinero circule, para que los bancos den crédito y que eso es el sustento del sistema...
JM: En parte eso no se puede ni se debe evitar. Pero creo que en la sociedad contemporánea, por la multiplicación de este hiperconsumo estamos no atendiendo consumos prioritarios que son fundamentales, y a su vez gastando un esfuerzo humano en un montón de 'pavadas' que poco tienen que ver con la felicidad humana. La gente está metida dentro como de una gigantesca tela de araña que es la sociedad del consumo, que está montada en función de la acumulación. La gente ni siquiera es consciente de eso.(...)
Cuando tú compras algo, el instrumento es la plata con la que estás comprando, pero en realidad estás comprando con el tiempo de tu vida que tuviste que gastar para tener esa plata. Cuando tú gastas, en el fondo estás gastando tiempo de vida que se te fue. Cuando yo te planteo la sobriedad como una manera de vivir, lo que te planteo es la sobriedad para tener más tiempo, la mayor cantidad de tiempo posible, para vivir la vida de acuerdo a las cosas que a ti te motivan, que no necesariamente son las del trabajo (...)
¿Pero somos libres cuando se nos impone una cultura de gastar y gastar y que tienes que cambiar el telefonito y pim pum...? Eso moverá la economía, pero no vayas a creer que desarrollas así tu vida (...) Mi definición de pobreza es la de Séneca, pobres son aquellos que precisan mucho.

Europa, política, gobernanza mundial

JM: Hay gente inteligente en Europa... No lo veo en la política. Con la política me he quedado horrorizado...
JE: ¿Con lo que ha visto?
JM: Con lo que he sentido... la manera de razonar de los organismos internacionales...
JE: ¿Qué ha sentido que le ha horrorizado de líderes europeos?
JM: Una especie de tufo neocolonialista. Por otro lado, vacío, decir siempre las mismas tonterías... "Hay que hacer crecer a la economía", "Para eso hay que hacer reformas que den posibilidad de ser más competitivo"... Más o menos todos dicen el mismo discurso.
JE: Y eso para Ud. es vacío...
JM: Claramente. Europa no puede medir hoy que estamos entrando en otra época; aceleradamente estamos construyendo una civilización de carácter mundial que tiene otras claves (...) Los que vivimos mejor tenemos la responsabilidad de los que viven mal.
JE: Pero igual si los que viven mal viven mejor, igual nosotros vivimos peor...
JM: No, nosotros vamos a vivir mucho mejor si los que viven mal mejoran. Tenemos que preocuparnos del consumo sano y necesario de la gente que hoy no puede consumir, y agrandamos todo el mercado mundial... y tenemos mucho más trabajo para todos. Pero como eso no lo hacemos, entonces, construimos 'pavadas' para tirar, inútiles, y a eso le llamamos innovación.(...) La generosidad es el negocio mejor.
JE: ¿Y por qué no se entiende eso desde las élites?
JM: Porque están preocupadas en quién gana las elecciones que viene, no hay gobernanza mundial. Es una humanidad que tiene que darse una gobernanza de carácter mundial y nos cuesta porque estamos educados en el estado nacional, en su cultura... y estamos, te decía, en un cambio de época.


Intercalo aquí alguna reflexión de mi propia cosecha conectada con las ideas planteadas por Mujica, tras la cual sigo con otras partes de la transcripción de la entrevista. Comparto totalmente muchísimas de las ideas de Mujica. Ante las variables de la ecuación que tenemos que resolver –me refiero, desde el lado de la demanda, a producir los bienes y servicios que den respuesta eficaz a las necesidades de las personas que habitamos la tierra y, del lado de la oferta, a organizar el tejido productivo para ello, lo que tiene que ver con la organización del trabajo de las personas–, a lo largo de la historia hemos conocido distintas formas de respuesta política para resolver esta –por decirlo literariamente– compleja ecuación:

Los sistemas explícitamente o abiertamente basados en la desigualdad (esclavismo, feudalismo, colonialismo, etc.) dieron paso al sistema capitalista, en el que en teoría todos tenían posibilidad de mejorar e incluso llegar a lo más alto y eran iguales ante la ley (en última instancia, 'tu futuro depende de lo que tú hagas y no de quién hayas nacido', el gran sueño americano, etc.)

Además de que la igualdad de oportunidades no es –ni ha sido nunca– una realidad de facto por múltiples circunstancias, en las últimas décadas el sistema capitalista de dimensión planetaria ha tenido dos derivas que son muy preocupantes: como consecuencia de la creciente globalización, reproduce el sistema de desigualdad pero desplazando éste a nivel planetario, en lugar de –o, mejor, además de– que las desigualdades se produzcan dentro de cada territorio (ciudad, feudo, reino, imperio); hay zonas ricas que consumen productos y servicios para cuya producción han hecho falta millones de horas de trabajo de gente que vive en otras partes del mundo (Hace poco en un reportaje sobre la Fundación Vicente Ferrer [wikipedia] en India, me llamó la atención la cifra de que algunas de estas mujeres eran capaces de ahorrar ¡¡¡1€ al mes!!!. Si hacemos el cálculo, en 45 años de arduo trabajo hubieran alcanzado un ahorro de 540 €. Lo comento por lo irracional desde cualquier punto de vista humano de esta realidad). Y la otra deriva es la que denuncia repetidamente Mujica: el sistema nos aboca a una espiral de consumismo irracional, cuando con menos viviríamos mejor y tendríamos más tiempo para dedicar a lo que nos es vital y habría recursos para orientarlos hacia las necesidades más básicas de todas las personas habitantes del planeta.
Lejos de ser un sistema que, desde la búsqueda individual, activa lo mejor que cada cual puede aportar al colectivo, el sistema se rige por otras lógicas bien diferentes que están acrecentando las desigualdades y generando circunstancias absurdas desde el punto de vista de cualquier mente pensante.
También conocimos otro sistema, el socialismo que realmente ha existido de los países del este de Europa, que, al igual que el capitalismo, se origina desde la idea de igualdad pero dando una solución diametralmente opuesta: la forma de que la igualdad de facto se dé es una planificación a todos los niveles de recursos, de sistemas de trabajo, de consumos, etc. que se articulan en base al tratamiento uniformizador de las personas y al coartamiento de cualquier forma de iniciativa.

Hoy, en los distintos países existen sistemas híbridos de estas tres formas elementales que hemos planteado, ninguno de los cuales resuelve de manera eficaz la ecuación que planteábamos al principio.

Por otro lado, sabemos que desde el punto de vista tecnológico es posible resolver el problema del hambre, de la mayoría de las enfermedades, de la necesidad de vivienda digna, de la educación, y de tantas otras cuestiones planetarias si orientamos los recursos necesarios para cada cosa. El problema es que el sistema per se no hace esta asignación eficiente de los recursos. El problema es que no hemos inventado aún el sistema que lo puede hacer. Los sistemas que hemos conocido no sirven para ello, bien porque se concibieron desde una mentalidad anterior al concepto de igualdad, bien porque a pesar de que se construyan desde ese principio básico, desconocen la esencia del ser humano y por tanto, yerran completamente en las soluciones que plantean.

Creo con Mujica que estamos en un cambio de paradigma, y quiero pensar que nuestra generación va a empezar a explorar con nuevas alternativas para resolver esta ecuación... Un sistema que, arraigado en la igualdad de los hombres y las mujeres de este planeta, active lógicas humanas y no deshumanizadoras, que orienten a las personas a vivir vidas plenas, vidas en las que cada persona desde sus posibilidades ilimitadas con las que nace (va aquí un guiño al gran Erich Fromm) se pueda desarrollar según su naturaleza y vivir la vida como el gran don o milagro que es y no debiéramos desperdiciar, que las oriente a desarrollar relaciones menos superficiales, con vínculos también ricos con la comunidad circundante y con toda la humanidad, en última instancia; un sistema profundamente arraigado en la libertad y en las capacidades naturales de los hombres y de las mujeres.

Es esta una idea tan alentadora que, aunque tenga un punto de utópica, ¿no merecería la pena agarrarse a ella y tratar de desarrollarla, tirar de su hilo, deconstruir, construir... lo que sea...? ¿y si fuera así? ¿y si realmente estuviéramos en la antesala de la construcción de un sistema político realmente emancipador –que aunque no suponga el fin de la historia mejore sustancialmente lo presente?

Sigo a continuación con la entrevista:

Izquierda/derecha

JE: Ud. es de izquierdas. ¿Tiene sentido en el s. XXI hablar de izquierdas y de derechas?
JM: Bueno, existieron a lo largo de la historia humana. Yo creo que hay una actitud conservadora en el ser humano, permanente, que es válida. No confundir lo conservador con lo reaccionario. Lo reaccionario es la patología de lo conservador. Y existe una actitud de cambio que viene por el lado de la izquierda, buscando la mejora y la justicia, también, permanente. Esas dos caras las tiene el hombre. La patología de izquierdas es el infantilismo. La patología de lo conservador es lo reaccionario. Reaccionario no es sólo conservar, es ir para atrás, y en una forma dogmática y cerrada... El infantilismo es la confusión permanente de los deseos con la realidad. Y caer en esas quimeras ("hay que nacionalizar todo esto..." cuando se está muy lejos de poderlo hacer).

Programa, cambio, claves

En su mandato, que comenzó en 2010, se ha legalizado el matrimonio homosexual, despenalizado el aborto, regulado y despenalizado la marihuana. Se ha implantado el impuesto de la renta, que no existía, lo que ha sido un factor importante en la política redistributiva, que a su vez, ha ayudado a que la pobreza que se computaba en casi el 40% haya pasado a un nivel de algo más del 10%. Otro factor clave en la reducción de la pobreza es, sin duda, que el desempleo haya bajado a cerca de niveles friccionales, en torno al 5%. La revista The Economist elogia el gran cambio que se ha producido en Uruguay...

Parece que ha hecho cosas, sin embargo, la responsabilidad de Mujica va más allá y lejos de pavonearse y regodearse en sus logros, habla de que hay aún muchas cosas por hacer y reconoce sin rubor que no ha cumplido su programa, que ha "hecho algo...": "Soy consciente que nos falta mucho, no puedo estar conforme. Y en la vida hay que tener sentido de la responsabilidad..."

Clave 1: Limitaciones

JE: ¿Quién pone las limitaciones?
JM: Primero el capitalismo, el club sin intereses enorme que hay. Segundo, cuestiones jurídicas, todo el andamiaje jurídico de la sociedad que heredó del capitalismo, acá en mi país (por razones constitucionales) por ejemplo no se le pueden poner impuestos a la tierra, a la concentración de la tierra.(...)
Generamos un montón de instituciones garantistas, que creo que están bien, porque tratan de prevenir la veleidad y los abusos en los cuales podemos incurrir los gobernantes, pero también esas cosas luego nos crean estas contradicciones.

Clave 2: Descentralizar (la enseñanza)

JE: ¿A veces un presidente se siente solo?
JM: Sí. Frente a cierta reforma de la enseñanza me sentí solo en este país, hasta con mi partido. Yo quería multiplicar la enseñanza en el interior del país, sobre todo, la enseñanza técnica, de oficio.
JE: ¿Y no pudo hacerlo?
JM: No, no pude. Porque es un sistema centralizado.
JE: ¿Y quería descentralizarlo?
JM: Sí, totalmente; descentralizarlo y darle carácter local. Fracasé.

Clave 3: Honradez intelectual y verdad

JE: Es tan extraño escuchar a un presidente decir "fracasé"...
JM: Para mí el primer requisito de la política es la honradez intelectual. Si no existe la honradez intelectual, todo lo demás es inútil. Porque a la larga no hay mejor lenguaje que la verdad, lo que las cosas son. Y si es fracaso es fracaso, y asumirlo.

Clave 4: Política eficaz de reducción de la pobreza

JE: La pobreza ha disminuido de más del 30% a algo más del 10% en su mandato, ¿cómo se ha hecho esto?
JM: A través de la política redistributiva, por un lado, y, por otro lado, haciendo funcionar el capitalismo, es decir, creando un ámbito para que haya mucha inversión, fundamentalmente extranjera, porque nosotros no tenemos mentalidad de inversores, aquí también hay gente con plata pero no son inversores, son especuladores. Lo bueno del empresariado es que arriesga, nosotros tenemos gente con plata, pero no quieren arriesgar.

Clave 5: Público vs privado

JE: ¿Por qué tenemos la percepción de que funciona mejor lo privado?
JM: En lo privado si no trabajas, si no haces bien, te echan. En lo público nadie te echa.
JE: ¿Y lo cambiaría?
JM: Sí pudiera, sí. Pero no lo puedo cambiar. No cambiaría la propiedad, pero buscaría de aumentar la responsabilidad de los trabajadores del Estado. Un país como el nuestro es imprescindible que tenga un Estado fuerte y que haga muchas cosas. Esa imagen del funcionariado que no trabaja tiene una parte de verdad pero es culpa nuestra, es fruto de nuestra historia, lo hicimos así, fue una construcción política... lo hicimos por demagogia, por clientelismo, por tener votos, caímos en amiguismos... El hombre siempre va a buscar la línea del menor esfuerzo. Es lógico que se exija contrapartida, y que el que se esfuerce más se lleve un peso más; que todo sea lo mismo, no sirve...
JE: ¿Y eso también es socialismo?
JM: Yo soy socialista pero no bobo.


Manuel Castells: Cooperación, política, comunicación, Internet y educación




Fuente: Komplex, nº 51 (cuya fuente había sido este post)

Manuel Castells en wikipedia

Santiago López Petit: "La realidad que nos oprime es la propia realidad que construimos viviendo"

"La tesis de la coincidencia entre capitalismo y realidad plantea, en definitiva, la pregunta fundamental: ¿es posible intervenir políticamente de un modo crítico y radical en una época pospolítica, es decir, en una época que parece haber bloqueado todo intento de verdadera transformación social?

–¿Cómo contesta usted esa pregunta?

Es válido y más cierto que nunca, que vivir significa resistirse al poder, a los hechos, a la realidad. Lo que sucede es que esta resistencia se ha hecho más complicada ya que somos íntimamente capitalismo: nuestra vida, la vida de cada uno, es profundamente capitalista. Pero, a la vez que aumentan las dificultades a la hora de resistir –y ésa es una constatación ampliamente compartida– la propia resistencia se hace necesariamente más radical. Más radical en el sentido de que hay que ir a la raíz de lo que somos, partir de nuestro querer vivir. En otras palabras, resistir es cada vez más resistir(se). Este pequeño desplazamiento es fundamental. La reflexividad que el castellano nos permite introducir en el verbo “resistir” es la marca en el lenguaje de lo que decimos y también una vía de salida."

En entrevista a Santiago López Petit por Verónica Gago en Página 12 (Argentina), 31-08-09. Acceder a entrevista completa en Traficantes de Sueños
En ella habla también del poder terapéutico, como expresión actual del poder, y de mucho más.



Notita:
querer vivir
... creo que también lo llamamos deseo...

La hora de la política (Alfonso Vázquez)


Por Alfonso Vázquez
Publicado en el último número de Estrategia Empresarial, nº367, 1-15 octubre 2009




LA HORA DE LA POLÍTICA


Y de esa liberación [del trabajo dependiente hacia un trabajo del ‘conocimiento’, del pensamiento, el deseo y la acción] depende la generación de una esfera de lo político fundamentada en lo comunitario, en lo local, donde creación de riqueza social y solidaridad se fundan”. Así finalizaba el último artículo que escribí en esta columna, de forma que vuelvo sobre ello.

Al menos las dos últimas décadas han venido marcadas por un fenómeno interesante en nuestro civilizado mundo: la proclamación por los poderes económicos, y sus representantes políticos, del fin de la Política; el Mercado, con su mano invisible (que, como dice Stiglitz, “es invisible porque no existe”), se encargaría de todo, y nosotros, pobres seres mortales, sólo teníamos que vivir lo mejor que pudiéramos y despreocuparnos del dominio de nuestras sociedades.

Tras este discurso, se ha desarrollado, subrepticiamente, una política que negaba, paradójicamente, la Política, desembocando en una nueva forma de Dictadura Universal –como corresponde al mundo global del siglo XXI- donde usted puede hacer lo que quiera siempre que no cuestione las reglas del juego. ¿Exagero? No voy a insistir en dónde ha desembocado esta dinámica, pero en el camino hay dos tercios de la Humanidad en condiciones de miseria, el planeta seriamente amenazado, las guerras civiles están por doquier, la muerte por hambre, universalmente presente. No aceptaríamos, en nuestro mundo civilizado, que en nuestras cárceles se condenara a morir de hambre a un preso; ¿y aceptamos que en esta cárcel planetaria a la que nos ha llevado el neoliberalismo todos los días mueran miles de niños por inanición?

Las medidas que están tomando los poderes públicos –y sus adláteres privados, claro está– tratan de restituir la situación anterior a la crisis, de que algo cambie (más regulaciones, más vigilancia de las prácticas fraudulentas, control de los bonus millonarios...) para que todo siga igual, con lo que estaríamos condenados a repetir la historia. Pero, “No, jo dic no, diguem no, nosaltres no som d’eixe món”, cantaba Raimon en los sesenta.

Nos dicen que es necesario cambiar el modelo productivo; totalmente de acuerdo, pero, ¿quién va a hacerlo? ¿Los que han conseguido pingües beneficios con el actual? No. Es necesario restituir la Economía a la Política; pero no a la ‘política’ con minúsculas de las tristes luchas partidistas, del reparto de poderes, sino a la Política con mayúsculas, a la pólis, colocar en el ágora el debate y la decisión sobre qué sociedad queremos los ciudadanos, sobre cómo cooperamos para construir algo que nos sirva para todos, sobre cómo establecemos los lazos de solidaridad que tanto han contribuido al desarrollo de la Humanidad y que este sistema absurdo ha cortado...

La estructura sociodemográfica de Euskadi nos favorece: No existen megaurbes, sino múltiples municipios muy próximos entre sí; y existe una fuerte tradición cooperativista que, en su origen, antepone el trabajo al capital. Creo que desde los Ayuntamientos se podrían abrir procesos de participación ciudadana para innovar socialmente el devenir de sus sociedades, para crear contextos de creación social de riqueza colectiva y de futuro; no una sociedad de ‘subsidiados’, sino una sociedad de productores de riqueza, de justicia y de solidaridad.

No un nuevo pacto social, de una vez un pacto político.



La estrecha relación entre deseo y política

"Como todos nuestros deseos son sociales, tienen que situarse en un contexto más amplio, que es la política. La política radical es la reeducación de nuestros deseos".

Terry Eagleton en "Después de la Teoría"
(citado en artículo de J. Ernesto Ayala-Dip: "Territorio Rock", El País, 5/09/2009)

Terry Eagleton en Wikipedia


Me sugiere...

Consumismo- Consumo responsable
Dominio de la imagen- Búsqueda de autenticidad
Genitalidad- Sexualidad
Egoísmo- Generosidad
Seguridad- Libertad
Relación simbiótica- Relación madura
Búsqueda de reconocimiento- Compromiso con el conocimiento
Sumisión- Audacia
Infantilismo- Madurez
Pasividad victimista- Activismo protagonista
Producción de valor monetario- Producción de riqueza social

Despolitización = no democracia

Hace unas semanas terminé de leer “En defensa de la intolerancia” de Slavoj Žižek, y tenía a medias este post. Un libro interesante (y cortito). Entre otras cosas, da pistas para reflexionar sobre el significado de conceptos manidos pero de difícil definición, como política, ideología, fascismo o democracia. Dice que la hegemonía ideológica hoy se basa en la despolitización de la economía; es decir, que tras una apariencia de no ideología se esconde la terrible ideología de aceptar el dictado de la lógica de acumulación capitalista, pase lo que pase, sobre cualquier otra consideración. Oír y leer esto es relativamente habitual. Lo “novedoso” quizá del planteamiento de Žižek es cómo explica que opera esta hegemonía ideológica, qué forma adopta. El provocativo título hace referencia a ello: el título es precisamente la expresión de una forma de rebelarse contra esta hegemonía.

Comienza así:
    “La prensa liberal nos bombardea a diario con la idea de que el mayor peligro de nuestra época es el fundamentalismo intolerante (étnico, religioso, sexista…), y que el único modo de resistir y poder derrotarlo consistiría en asumir una posición multicultural.
    Pero, ¿es realmente así? ¿Y si la forma habitual en que se manifiesta la tolerancia multicultural no fuese, en última instancia, tan inocente como se nos quiere hacer creer, por cuanto, tácitamente, acepta la despolitización de la economía?
    Esta forma hegemónica del multiculturalismo se basa en la tesis de que vivimos en un universo post-ideológico, en el que habríamos superado esos viejos conflictos entre izquierda y derecha, que tantos problemas causaron, y en el que las batallas más importantes serían aquellas que se libran por conseguir el reconocimiento de los diversos estilos de vida. Pero, ¿y si este multiculturalismo despolitizado fuese precisamente la ideología del actual capitalismo global?
    De ahí que crea necesario, en nuestros días, suministrar una buena dosis de intolerancia, aunque sólo sea con el ánimo de suscitar esa pasión política que alimenta la discordia. Quizás ha llegado el momento de criticar desde la izquierda esa actitud dominante, ese multiculturalismo, y apostar por la defensa de una renovada politización de la economía.”
En el libro aporta numerosos ejemplos que ayudan a entender sus planteamientos conceptuales. En este post trato de recoger una de las líneas de argumentación que me parece clave.
En los dos primeros capítulos desarrolla el concepto de hegemonía, que permite comprender la estructura elemental de la dominación ideológica:
    “Cualquier universalidad que pretenda ser hegemónica debe incorporar al menos dos componentes específicos: el contenido popular “auténtico” y la “deformación” que del mismo producen las relaciones de dominación y explotación. Sin duda, la ideología fascista “manipula” el auténtico anhelo popular por un retorno a la comunidad verdadera y a la solidaridad social que contrarrestre las desbocadas competición y explotación; sin duda, “distorsiona” la expresión de ese anhelo con el propósito de legitimar y preservar las relaciones sociales de dominación y explotación. Sin embargo, para poder alcanzar ese objetivo, debe incorporar en su discurso ese anhelo popular auténtico. (…)
    Para que una ideología se imponga resulta decisiva la tensión, en el interior mismo de su contenido específico, entre los temas y motivos de los “oprimidos” y de los “opresores”. Las ideas dominantes no son NUNCA directamente las ideas de la clase dominante.”
Utiliza el ejemplo de los nazis, también del cristianismo, para ilustrar el concepto de hegemonía, y va sugiriendo su propuesta de que el liberalismo multiculturalista responde a este mismo patrón de hegemonía ideológica; es decir, bajo el disfraz del anhelo popular de “derechos para todos”, se esconderían y actuarían los verdaderos intereses de las clases dominantes: los intereses del capital y su lógica de acumulación.

A partir de aquí introduce el concepto de política:
    “¿Estamos condenados a movernos exclusivamente dentro del espacio de la hegemonía o podemos, al menos provisionalmente, interrumpir su mecanismo?”
La gran pregunta sería para mí: ¿Podríamos imaginar una sociedad que no respondiera a esquema de dominador/dominado? ¿Cómo operaría? ¿o volvería inevitablemente a contraerse como un muelle a un nuevo esquema de dominación hegemónica?
Desde una perspectiva bien distinta a la de Žižek, Erich Fromm en “Miedo a la libertad” habla de la tendencia humana a huir de nuestra propia libertad en favor de la seguridad (cita).
Pero nada puede ser duradero sin haber durado un poquito en algún momento. Por tanto, vamos a ver qué respuesta da Žižek a la pregunta que plantea, a cómo podemos "interrumpir el mecanismo", aunque sólo sea "provisionalmente":
    “Según Jacques Rancière, este tipo de subversión no sólo suele darse, sino que constituye el núcleo mismo de la política, del acontecimiento verdaderamente político.
    Pero, ¿qué es, para Rancière, lo verdaderamente político? Un fenómeno que apareció, por primera vez, en la Antigua Grecia, cuando los pertenecientes al
    demos (aquellos sin un lugar claramente definido en la jerarquía de la estructura social) (…) no sólo protestaron contra la injusticia (le tort) que padecían y exigieron ser oídos, formar parte de la esfera pública en pie de igualdad con la oligarquía y la aristocracia dominantes, sino que, ellos, los excluidos, los que no tenían un lugar fijo en el entramado social, se postularon como los representantes, los portavoces, de la sociedad en su conjunto, de la verdadera Universalidad (“nosotros, la ‘nada’ que no cuenta en el orden social, somos el pueblo y Todos juntos nos oponemos a aquellos que sólo defienden sus propios intereses y privilegios”). El conflicto político, en suma, designa la tensión entre el cuerpo social estructurado, en el que cada parte tiene su sitio, y la “parte sin parte”, que desajusta ese orden en nombre de un vacío principio de universalidad (…), el principio de que todos los hombres son iguales en cuanto seres dotados de palabra. (…) Esta identificación de la no-parte con el Todo, de la parte de la sociedad sin un verdadero lugar (o que rechaza la subordinación que le ha sido asignada), con el Universal, es el ademán elemental de la politización, que reaparece en todos los grandes acontecimientos democráticos, desde la Revolución francesa (cuando el Tercer Estado se proclamó idéntico a la nación, frente a la aristocracia y el clero), hasta la caída del socialismo europeo (cuando los “foros” disidentes se proclamaron representantes de toda la sociedad, frente a la nomenklatura del partido). En este sentido, “política” y “democracia” son sinónimos: el objetivo principal de la política antidemocrática es y siempre ha sido, por definición, la despolitización, es decir, la exigencia innegociable de que las cosas “vuelvan a la normalidad”, que cada cual ocupe su lugar… La verdadera lucha política, como explica Rancière contrastando a Habermas, no consiste en una discusión racional entre intereses múltiples, sino que es la lucha paralela por conseguir hacer oír la propia voz y que sea reconocida como la voz de un interlocutor legítimo.”
    “La filosofía política, desde su origen (desde
    La República de Platón) hasta el reciente renacer de la “filosofía política” liberal, ha venido siendo un esfuerzo por anular la fuerza desestabilizadora de lo político, por negarla y/o regularla de una manera u otra y favorecer así el retorno a un cuerpo social pre-político, por fijar las reglas de la competición política, etc.”
    “
    [es] conocida la definición de la política como “arte de lo posible”: la verdadera política es exactamente lo contrario: es el arte de lo imposible, es cambiar los parámetros de lo que se considera “posible” en la constelación existente en el momento.”
Si aceptamos este enfoque, la verdadera democracia sería un conflicto continuo, un flujo continuo, donde no pudiera establecerse ninguna hegemonía[1]. Entonces, estaríamos en un contexto post-político –interpreto-, ya que como dice Žižek el conflicto político requiere una “parte sin parte”, una entidad desconectada, desubicada, que se presente y/o se manifieste como representante del universal. El fin de la historia de Fukuyama trataría de argumentar, según mi interpretación, que ya ha llegado ese contexto post-político. Žižek, en cambio, con argumentos contundentes expone lo que, por otra parte, es obvio, que hoy hay “partes sin parte”, entidades desconectadas, desubicadas, y a esta constatación añade que a través del multiculturalismo se manipula el anhelo popular de “derechos para todos”, mientras subyace una lógica (la de la acumulación capitalista) que rige comportamientos y vidas; es decir, que bajo la deformación del multiculturalismo se esconde la verdadera ideología hegemónica (la de las clases dominantes) que no es otra que la "sacralización" de la economía y su consiguiente despolitización.

Para terminar recojo esta frase de Žižek sobre la lógica del capital… Es terrorífica, por un lado, pero también nos habla del poder que cada uno de nosotros tenemos de que a través de nuestro propio cambio contribuyamos a la transformación de la sociedad, ya que –por decirlo de alguna manera- el sistema opera a través de cada uno de nosotros:
    “Lo verdaderamente terrorífico no está en el contenido específico oculto bajo la universalidad del Capital global, sino más bien en que el Capital es efectivamente una máquina global anónima que sigue ciegamente su curso, sin ningún Agente Secreto que la anime. El horror no es el espectro (particular viviente) dentro de la máquina (universal muerto), sino que la misma máquina (universal muerto) está en el corazón de cada espectro (particular viviente).”
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[1] En una entrevista que concede Alfonso a L’Apòstrof (podéis acceder desde aquí a esta entrevista completa), plantea un concepto muy similar de democracia, aplicado en este caso a la organización:
    “El desacuerdo entre personas libres es la fuente de todo progreso; si todos estuviéramos “de acuerdo” la evolución habría terminado. El desacuerdo, o el conflicto, está muy mal visto porque impacta contra las estructuras de poder establecidas. Si yo “mando”, yo tengo razón por origen, por lo que el desacuerdo es un desafío. En empresas abiertas, más democráticas, el “conflicto” abre las puertas del futuro. Al fin y al cabo, ¿qué es la democracia más que la asunción del derecho al conflicto y a su resolución (algo) pacífica?”
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Relacionado con esto:
El miedo a la libertad (post-cita), 20/10/2008
Cuaderno de Trabajo 2: Lógicas
La pregunta pertinente (post-cita), 4/08/2009

De verdades y mentiras

"Los artistas mienten para decir la verdad,
los políticos mienten para ocultarla"

... en el film "V de Vendetta", adaptación del comic o novela gráfica del mismo nombre de Alan Moore y David Lloyd.


Me sugiere reflexiones sobre la subjetividad y la objetividad, sobre la construcción de lo nuevo y la contención de lo existente, sobre lo auténtico y lo falso...

El artista tiene una motivación creadora, es decir, una motivación de transformar (algo de) lo existente. El político tiene una motivación de hacer preservar las relaciones de poder, no alterar demasiado las cosas, o, en todo caso, aprovechar las circunstancias para mejorar en esa posición de poder.

Estas imágenes son caricaturas, estereotipos: seguro que hay pseudoartistas que operan como políticos -más pendientes de la imagen y de la "objetividad" y de la racionalidad de las relaciones de poder que de la inmanencia de su propia subjetividad-, y seguro que, también, hay políticos auténticos dispuestos a luchar y transformar la realidad.

El uso de pseudónimos es un ejemplo de todo esto. Muchos artistas han "mentido" respecto de su identidad para poder expresarse libremente y desvelar la verdad de sus sentimientos, de su subjetividad. Es decir, "mienten" para ser lo que realmente son.

Otros -artistas o no-, en cambio, mienten para pasar por lo que no son, para hacer creer lo que no son. Hablé de estas cosas en "El mito del líder". Y cuando ocultan su verdadera identidad, por ejemplo al participar en blogs, lo hacen para que no se descubran los intereses personales que se esconden detrás de sus argumentos, en lugar de hacerlo para preservar -o expandir- su subjetividad, su intimidad, su libertad.

Ignacio Mendiola, autor del libro "Elogio de la mentira", hace unas reflexiones que, cuando menos, hacen pensar:
"La mentira es un refugio en el que el sujeto puede hacer habitable el vivir en sociedad y relacionarse con los demás. Permite que lo social funcione.
(...) [El elogio de la mentira] No es nunca una legitimación de la mentira.
(...) Si no, [sin mentira] en las relaciones sociales estaríamos completamente expuestos a los demás, seríamos totalmente transparentes, y eso es invivible.
(...) -¿Qué mentiras quedan fuera del elogio?- Las que convierten al otro en un objeto, las que borran el rostro de la persona a la que se miente, las que le convierten en un mero instrumento para conseguir un objetivo.
(...) Yo creo que la mentira y la verdad son difícilmente diferenciables. No funcionan como compartimentos estancos, sino que muchas veces son realidades que se superponen.
(...) Es necesario combatir la condena moral que históricamente la mentira acarrea".
Extraído de la entrevista de Eva Larrauri a Ignacio Mendiola en El País, 4/12/2006.


Siempre que nos refiramos a cualquier acontecimiento vivido por alguien (o varios o muchos álguienes) no hay objetividad pura posible, en el sentido de aprehender la verdad pura como si se tratara del resultado de un experimento de física. La verdad está en la percepción subjetiva de cada uno, en la diferente percepción subjetiva de cada uno. Y el peligro está en tratar de dar por objetiva la percepción subjetiva de uno. Creo que siempre hay que dejar un margen para el propio cuestionamiento y nunca hay que olvidar que todo relato se escribe desde la subjetividad. Desde aquí tenemos que avanzar hacia interpretaciones que respeten al otro en su propia subjetividad, que admitan la libertad del otro. Supongo que crecer, madurar tiene mucho que ver con entender que otros no sienten como nosotros, que no viven los acontecimientos como nosotros. Como nos decía Rosana: "La rigidez es una característica de los jóvenes, porque la configuración de sus valores es reciente" (Contexto: sesión Foro Itaca en Manahmana). En la medida que las personas maduran, a través de la vivencia de experiencias emocionalmente intensas, mejor, a través de aprender de estas experiencias emocionalmente intensas, en esa medida pueden aceptar el hecho de la diversidad humana, pueden respetar profundamente a otros desde lo que realmente son y no pretendiendo que sean de una manera determinada.

Si hablamos de la verdad de cada uno, entonces ¿hablamos de un relativismo total? No. Tiene más valor la verdad (la subjetividad) de quien se siente libre y respeta al otro y la libertad del otro. Volviendo a la cita inicial, tiene más valor una subjetividad más artística y menos política. La literatura y la filmografía está llena de ejemplos de cómo es imposible respetar al otro desde el propio miedo. Por tanto, vencer los propios miedos es determinante para desarrollar una personalidad, una subjetividad más capaz, más rica, más madura y más respetuosa hacia los demás.

Me encanta cómo expresa Violeta Monreal el concepto de libertad en el cuento dedicado a este sentimiento de su colección "El abecedario de los sentimientos" que, por cierto, es una colección muy recomendable para hablar de sentimientos con los niños:
"La LIBERTAD es un "FILIN" muy bueno, transparente como el aire o el agua, y tan fuerte como ambos. La libertad es el único sentimiento que vuela y nada.
Lo contrario es la TIRANÍA, un hada mala, grande y pesada que no vuela y siempre está abusando de los demás y pensando en qué puede robar."

Y no quiero cerrar este post sin traer unas citas del epígrafe sobre el "Tránsito por la subjetividad" en el libro "Estrategias de la imaginación" de Alfonso Vázquez:

"... esta solemne objetividad de lo político, de lo legislado, no es más que la subjetividad objetivada de quienes pueden ejercer el poder; es decir, la traslación de sus deseos, sus intereses, sus fobias y filias, al conjunto social en forma de verdades trascendentes. Todos sabemos cómo cambian en el tiempo esas verdades inmutables, cómo son barridas por los impulsos sociales y sus nuevas configuraciones políticas. Pero persiste el problema, ya que las leyes son sustituidas por nuevas leyes que, a su vez, se reclaman a sí mismas en el paradigma de la objetividad.
(...) la pretendida objetividad, al convertirse en ley, debe negar la subjetividad como irracional.
(...) no es extraño que, cada vez con mayor intensidad -aunque no con una claridad compartida-, percibamos la crisis instaurada entre lo constituido, lo objetivado, y el poder de lo emergente, de la capacidad innovadora y realizadora que se deriva del conocimiento en acción. Lo constituido, por su propia esencialidad -de mantenimiento de su dominio y las estructuras de poder adscritas-, necesita integrar en su origen lo emergente, cuando no destruirlo. La objetividad establecida como norma tiene que negar la subjetividad, ya que su despliegue la socava, la desestabiliza, la transforma en un acto de interacción permanente."
Foto de Vagabundos

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Representación vs inmanencia

"La representación constituye la reducción de la complejidad de lo real a un instante, a un momento en el que, en aras de la delegación, del voto al representante, la vida se detiene para estancarse en el papel, en la voz, en la representación a él concedida. Este instante no es el momento creador, explosivo, liberador, sino, al contrario, el momento de la renuncia, de la resignación, de la sumisión de la individualidad y de la multitud. De esta forma, el representante —por muchos discursos democráticos que aseguren su vocación de servicio al pueblo— se erige en distinto, externo y superior al representado (ya que porta su voz, su voluntad, su opinión... durante varios años, aniquilando así la personalidad política y cívica del ciudadano). La tan recurrida separación entre los ciudadanos y la política no es, pues, un problema de conexiones, mensajes ni voluntades; es consustancial al ejercicio de la representación. La resultante «fosilización» de la vida compleja, real, se transmuta necesariamente en una esfera ajena al devenir social —aunque opere, en muchos casos de forma dramática, sobre él— pero superior, en su pretensión y en su práctica. Evidentemente, este enfoque de la mediación que ligo a las llamadas democracias representativas es mucho más patente si cabe en la representación operada por líderes totalitarios o populistas, que aúnan en sus personas la expresión de la voluntad y subjetividad de las masas por aclamación (Canetti [1983], Sloterdijk [2002])."

En Tránsito por lo in-mediato en Estrategias de la Imaginación de Alfonso Vázquez