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Sobre el trabajo en equipo

A veces hablamos de trabajar en equipo sin profundizar en su significado. Y no porque éste sea complejo y difícil de comprender, sino simplemente porque introducimos palabras como “cooperación” o “trabajo en equipo” en nuestro discurso y parece que “ya está”. Pero, evidentemente, la cooperación no ocurre en el plano del discurso, sino en el de la acción, en la actividad, en el trabajo.

Queda muy bien decir que uno de los rasgos característicos de la cultura de nuestra empresa u organización es el trabajo en equipo. Ahora bien, sólo si el resultado de los equipos –sean espontáneos o más explicitados- que surjan y se desplieguen es bueno, podremos decir que se trabaja en equipo.

Por tanto, una primera idea básica es que hay que pasar a la acción: crear equipos y empezar a trabajar.


Equipos abiertos
Los equipos abiertos tienen una gran potencialidad, ya que pueden crear contextos de despliegue de la creatividad y el conocimiento de todos y cada uno de sus miembros. Y esto, evidentemente, hará que el equipo pueda obtener unos resultados excepcionales.

Entendemos por equipo abierto aquel que está poco definido de antemano, aquel en que son sus miembros los que lo van construyendo día a día, momento a momento. Cuanto más se cierre, menos desplegará el potencial de sus miembros, reduciendo así la potencialidad del propio equipo.

Y podemos preguntarnos: Si no está definido, si no hay una clara obligación definida en el plan que acordamos, ¿qué es entonces lo que impulsa al equipo? ¿No se irá apagando hasta quedarse sin contenido? En primer lugar, hay que tener claro que son los propios miembros quienes dan significado al equipo, así como contenido y cuerpo. Otras interpretaciones y significados son ruido; en el mejor de los casos, orientaciones bienintencionadas, pero sólo los significados que los propios miembros se den como equipo tienen una influencia directa en su propio despliegue.


Termómetros del trabajo en equipo
Por otro lado, diría que la salud del trabajo en equipo depende de estos tres factores:

  • En qué medida se consigue avanzar hacia la práctica, hacia formas de trabajo en cooperación desde las intenciones declaradas o desde el plano del discurso. No hay trabajo en equipo si éste sólo se reúne para hablar y no sucede nada más, es decir, si no se pasa a la acción, si no afecta realmente a nuestro trabajo.

  • El trabajo en equipo dependerá de las conexiones que surjan entre los miembros del equipo. La ausencia de conexiones es, obviamente y en última instancia, la ausencia de trabajo en equipo. Hacia el otro extremo, en cambio, si se dan conexiones de complicidad, ilusión, ánimo mutuo, etc. podemos hablar de una buena salud del trabajo en equipo.

  • Y por último, las conexiones que cada uno tenga con el objetivo del equipo o con el proyecto serán otro termómetro de la salud y la potencia del equipo. Y esto se verá reflejado por ejemplo en la importancia que el miembro dé al equipo o en el hecho de que deje otros temas para atender los del equipo, etc.

¿Cómo avanzar hacia formas de cooperación?
Es interesante estudiar cómo departamentos que han trabajado de forma aislada pueden avanzar hacia la cooperación mutua. Suponiendo que la estructura no se cambia, sino que se quiere impulsar una forma de cooperación natural, manteniendo cada uno las responsabilidades y trabajos que venía ejerciendo, es imprescindible que emerjan los factores de impulso del trabajo en equipo antes citados.

Puede suceder que estos factores surjan de forma natural: Hay un nivel de conexión de partida, y de pronto, espontáneamente, se define un proyecto y se pone en marcha un equipo. Pero también puede suceder que la inercia lleve a cada uno a sus trabajos y sus conexiones habituales, sin permitir el despliegue del trabajo en equipo entre los departamentos. Cuando existe este riesgo, puede ser muy recomendable definir algún proyecto transversal entre los departamentos que pueda ser el germen del trabajo en equipo entre ellos. ¿Cómo hacerlo? Algunas notas:


Creando equipos
Ya hemos hablado de los equipos abiertos y de su potencial. Cuanto más abiertos, mayor potencial. Pero cuando no hay una cultura interiorizada que se manifiesta en dinámicas espontáneas de trabajo en equipo y en equipos que se despliegan de forma natural, una mínima definición será necesaria.
Los elementos básicos que habrán de ser definidos o explicitados son: los componentes del equipo y su dedicación al mismo, por un lado, y una definición amplia –pero suficientemente concreta- del proyecto o de la función u objetivos del mismo.

Todos estamos para atender al cliente o para intentar hacer las cosas de la forma más eficiente y eficaz posible, pero definir un equipo en términos tan amplios cuando no hay hábito de esta forma de trabajo, de despliegue inmanente, no daría resultado. Se ha de avanzar desde lo explicitado abriendo al equipo hacia su propio despliegue.

Algunas guías:
  • Cada uno tiene sus trabajos, todos estamos “saturados”. Por tanto, el proyecto tiene que ser muy práctico, para que se vean los resultados del trabajo en equipo. Estos no necesariamente tienen que ser tangibles, las conexiones positivas son unos resultados muy importantes (buen feeling, ilusión, motivación, buen ambiente, compartir el proyecto, etc.).

  • Hay que definir el equipo con nombres y apellidos, y si se considera necesario también se designa un responsable. Una vez constituido el equipo todos deberán asumir como objetivo impulsar las conexiones entre los miembros e intentar resolver los conflictos que pudieran surgir.

  • e deberá hacer una estimación de la dedicación al proyecto, ya que cada miembro deberá liberar tiempo de sus actividades habituales para dedicarlos al mismo.
  • Sea cual sea el contenido del proyecto, que ciertamente puede ser cualquiera, el éxito del equipo dependerá del vínculo emocional que sus miembros vayan creando con el proyecto.

  • Son sus miembros quienes tienen la facultad de tomar todas las decisiones relativas al proyecto, tanto en cuanto a sus relaciones exteriores, contenido, difusión, etc. como la de dar por terminado el proyecto. Esto es más cierto cuanto más nos aproximemos hacia equipos abiertos. Y es necesario tener este horizonte para avanzar hacia despliegues con gran potencialidad, en lugar de quedarnos en equipos dirigidos.
Bien, pero alguno dirá que, cuando entre los miembros no hay hábito de trabajar en esta forma, nos encontraremos con un problema de método, no sabrán cómo hacerlo aunque quieran y el equipo no se desplegará. ¿Qué se puede hacer? Esto tiene una solución relativamente sencilla. Para ello se incorpora a un/a dinamizador/a en el grupo, cuya función será hacer que el equipo entre en dinámicas adecuadas, sin entrar en su contenido.

Espero que esta pequeña reflexión nos ayude a construir nuevos caminos de cooperación…

    Esta reflexión parte de otra inicial que escribí en euskara y que he revisado y completado en la traducción. El equipo es la unidad básica de la autoorganización, por lo que desde mi enfoque es un concepto muy relevante. Así lo expongo en “Guías para la transformación”. Quedará para futuras reflexiones cómo conviven los equipos ad hoc con las formas de organización de trabajo más jerárquicas o qué caminos de avance se pueden plantear en estos escenarios…

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El mito del líder

"Estrategias de la Imaginación": nuevo libro de Alfonso Vázquez

Ya está a la venta el nuevo libro de Alfonso Vázquez "Estrategias de la imaginación". Parece que el autor nos haya querido confundir con la elección de su título, ya que el título de su anterior trabajo era "La imaginación estratégica". Son palabras que normalmente se nos presentan como bastante distantes, mientras que el autor parece empeñarse en que las unamos, de la manera que sea, pero que las entendamos desde su convergencia.
En su contraportada leemos...
"En Estrategias de la imaginación Alfonso Vázquez pone las bases para una nueva aproximación al concepto de trabajo y de organización desde la centralidad que adquiere el conocimiento, desde donde las concepciones vigentes de poder y propiedad quedan dinamitadas. Desde aquí, empieza a recorrer un camino que sienta las bases materiales de la crítica de estas concepciones y, con ello, del orden establecido.
Los planteamientos de este libro suponen un cambio de paradigma, radicalmente distinto de los conceptos dominantes con que se aborda la comprensión de (y la acción sobre) las organizaciones. No es un libro recomendable para los que busquen soluciones simples a los problemas y desafíos actuales. Tampoco existen tales soluciones. Pero es indispensable para todas aquellas personas que quieran reflexionar y abrir vías de exploración que nos permitan pensar y percibir de manera diferente para avanzar realmente hacia unas sociedades más libres, justas y humanas."
"Hoy tenemos, por fin, con estas Estrategias de la imaginación, la continuación de aquella provocación" dice Lorenzo Cachón en referencia a su anterior trabajo en el prólogo del libro. Bienvenida la provocación en tiempos de necesidad de cambios. Bienvenidos los catalizadores de cambios. Si no queremos que nos arrastre la ola, que nos arrastren las dinámicas ciegas y deshumanizadoras a las que las sociedades parecen abocarse, algo tendremos que hacer. Quizá está más en nuestras manos de lo que creemos. Quizá sea bastante cómodo pensar que nuestro (el tuyo, el mío, el del otro...) margen de actuación es insignificante...
¿Qué mejor excusa que este libro para abrir ese debate intelectual que nuestra sociedad demanda a gritos -aunque no se oigan-?

____________________Te puede interesar:
'Estrategias de la imaginación' en www.hobest.es
Escritos de Alfonso Vázquez

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Chapeau, Manahmana!

"Humano": sus tres caras

Cada vez que utilizo, leo o escucho el adjetivo “humano/a”, así como sus derivadas inhumano, humanizar, deshumanizar, etc. me pregunto qué significa. Quizá nunca te hayas hecho esta pregunta o quizá sí. Quizá te parezca obvio, pero a mí me parecía que la expresión adopta significados tan distintos que me llevó a reflexionar sobre ello. Distintos significados en distintos contextos. Con esta pequeña reflexión he llegado a tres caras de lo humano -imperfecto y limitado, social y ético y subjetivo-creativo-, que, integradas en un mismo concepto, contienen, en mi opinión, lo que hoy entendemos por humano.
Todo término tiene su historia a lo largo de la cual va enriqueciendo, modificando, ampliando, restringiendo e incluso bifurcando su significado. Creo que “humano” contiene los distintos antagonismos a los que se ha enfrentado a lo largo de la historia y aún se sigue enfrentando.
En primer lugar, lo humano se opone a lo divino; lo terrenal, corpóreo, material se opone a lo espiritual, ideal; lo limitado se opone a lo eterno y omnipotente. Todas las culturas, incluso las más antiguas, asumen la idea de que el humano es limitado, y se sirven de mitos, tótems, dioses y de la ininteligible y poderosísima naturaleza para asimilar y transmitir, por contraste, esta idea. En oposición a lo divino el humano es imperfecto e incoherente y, aunque persigamos lo contrario, somos –o debemos serlo- conscientes de que se trata de un objetivo total inalcanzable. En el lenguaje se expresa en contextos como “cometemos errores porque somos humanos” o al referirnos a que “la condición humana es limitada”. “Nos mostramos humanos” cuando aceptamos nuestros propios errores, nuestras debilidades, nuestras limitaciones, y somos comprensivos con los de los demás.
En segundo lugar, se opone lo humano a lo animal, lo civilizado a la barbarie, la razón a lo visceral, lo ético a la ley de la jungla. Hay actuaciones que calificamos sin titubeo de bestiales, animales, inhumanas, salvajes. Ahí encontramos este segundo acercamiento a lo que es esencialmente humano. El ser humano ha desarrollado formas de convivencia, normas morales y ordenamientos sociales, pero de ellas sólo consideramos como humanas aquéllas que podemos calificar de éticas. Utilizamos esta cara de lo humano cuando los medios de comunicación califican de inhumano el trato recibido por niños, ancianos o inmigrantes, por ejemplo, en alguna horrible trama descubierta por los cuerpos policiales, o cuando hablamos de “humanizar un conflicto violento”.
Y en tercer y último lugar, se nos presenta la dicotomía entre humano y maquinal, la creatividad frente a la repetición, el arte frente a la cadena de montaje. El ser humano es dinámico, libre, decisor, sensible, deseante, creativo a diferencia de animales –que lo son sólo en una proporción ínfima- o máquinas –que no lo son-. Cuando hablamos de humanizar las relaciones o de que se nos dispense un trato humano en un hospital o un hotel, hablamos de que la relación no se circunscriba a un algoritmo, que no se cierre en respuestas que un ordenador adecuadamente programado nos pudiera dar, sino que sintamos que lo que tenemos en frente es una persona en su integridad, en todo su ser. En una relación humana esperamos encontrarnos con individuos dotados de empatía. Esperamos que los afectos, las emociones, los sentimientos estén presentes en la relación, con mayor o menor intensidad, en función del tipo de relación. Recogemos principalmente esta parte de la esencia de lo humano también cuando hablamos de “humanizar las relaciones en una empresa” o de “deshumanización de la sociedad”.
Maite Darceles


PD: Podríamos titular este vídeo algo así como...

Humanos deshumanizados o vidas sin vida:

Título original: "15 días en agosto", de Edu Glez, http://www.tropofilms.com/

Voz off: Pablo Álvarez; Música: Óscar Benas

Espacio para comentarios

Habilito este espacio por si alguien quisiera comentar/criticar alguno de los artículos que no cuentan con entrada propia en este blog, es decir, que se han publicado en otros sitios. A estos artículos se puede acceder a través de los vínculos de más abajo, y también desde la sección Links a otros artículos publicados. Numero los artículos de manera que la referencia a ellos sea más fácil.


 
1 - El trabajador del conocimiento y el salto a la innovación. (Cluster del Conocimiento, 2006 / Boletín Fundación Unitec, nº 46 - 2006 / Boletín Fundación Ikertia, nº 49 - 2007)
2 - Gestión del conocimiento y creatividad (I y II). (Cluster del Conocimiento, 2007)
3 - Paradoja de la innovación. Escrito conjuntamente con Alfonso Vázquez. (Innobai, nº 4 - 2007 / Lanbide, nº 26 - 2007)
4 - Hacia nuevos marcos conceptuales que superen la planificación. (Cluster del Conocimiento, N243 - 2007)