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Carlos Castilla del Pino

"Enseñó a pensar de manera inteligente y productiva: productiva de cara a hacer sujetos felices y no esclavizados ni al miedo ni a la autoritaria superstición de la religión o la fe. Por eso está entre los ácidos corrosivos de la deformación escolar y ambiental que padeció su propia generación biológica: desacomplejó en secreto a muchos lectores de su misma edad, o ayudó a hacerlo con sus libros, pero sobre todo puso el listón de la racionalidad en un nivel sin retroceso, irreversible. Después ya no hizo falta sacarse de encima un montón de pudores, falsas reverencias, claudicaciones a la hipocresía cínica y a los solemnísimos embustes de capellanes y obispos."

Dice Jordi García de Carlos Castilla del Pino en "El don de la memoria", El País, 12-09-09 (Acceder al texto).


El artículo que se refiere también a Antonio Rabinad, dice más adelante:

"Los dos libros sin embargo se han quedado, o se quedarán, como clásicos contemporáneos: dictados por el orgullo de decir lo cierto y verdadero más allá de las convenciones sociales, que tantas veces no compartieron o impugnaron sin más, como si entre las razones literarias estuviese la sublevación ante la superchería."



Carlos Castilla del Pino en Wikipedia


Mi reflexión:
La superchería evoluciona. Tan irracional, si es desvelada, pero tan poderosa y arraigada miestras no lo es. Y tan polifórmica y líquida. Necesitamos personas que cumplan el papel que en su momento cumplieron gentes como Carlos Castilla del Pino.

Despliegue de las personas: conflicto

Cuando las personas desarrollan o despliegan su potencial transforman, cambian, crean, influyen, critican, cuestionan. Con ello generan reacciones de atracción y de repulsión en otras según cómo éstas se sientan "tocadas" por la acción o acciones en cuestión o por el efecto que -con o sin rigor- atribuyen a las mismas. Por un lado, pueden emerger nuevas y atractivas realidades. Pero por otro, se tambalean parcelas de comodidad y de seguridad. Y entran en acción juegos de poder, de bloqueo, de contención de los que sienten repulsión; y se mezclan con impulsos de construcción, de ilusión, deseo, motivación de los que se sienten atraídos.

Esta no es la esfera del bien y del mal, como absolutos, sino como subjetivos. Es la esfera de la vida, del movimiento, del conflicto natural inmanente a la vida. Es la esfera de los miedos y de los sueños.