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Foro Enkarterri: indagando sobre las causas de la pasividad

Ayer tuvimos una jornada con empresarios y directivos de la comarca de Enkarterri, convocada conjuntamente entre Enkarterri Group, Enkarterri Bai y el Departamento de Promoción Económica de la Diputación Foral de Bizkaia. (Descargar invitación en pdf)

Tras trabajar en grupos sobre la presentación del enfoque de Hobest que les habíamos realizado Alberto y yo, los portavoces de cada uno de ellos presentaron sus particulares conclusiones. Voy a centrarme en uno de los temas que salieron para, siguiendo el hilo de la madeja, reflexionar sobre varias ideas:

“El personal tiene una actitud muy pasiva; esta es la realidad. ¿Cómo podemos cambiarla?”

Por un lado, hay personas más pasivas y otras más activas, más dispuestas, más implicadas; siempre, en todo sistema humano. Cuando en una organización se avanza -y nos referimos a avanzar hacia un mayor protagonismo de las personas- también siguen existiendo diferencias entre los grados de implicación, pasión y compromiso de unas y otras.

Sin embargo, observamos en muchas organizaciones cómo colectivos de personas que primeramente son consideradas como “malas trabajadoras”, “problemáticas”, “la peor gente del grupo”, etc. se convierten, con el cambio de las dinámicas de trabajo, en colectivos de personas ilusionadas, comprometidas e implicadas (estas son anécdotas reales). Observamos también en estos procesos cómo afloran talentos y líderes que estaban ocultos.

No podemos explicar cómo se hace esto, porque no es cuestión de varitas mágicas. Y no es que no queramos hacerlo, entiéndase, sería como pedir a un médico que explique cómo cura a sus pacientes. Veámoslo:

  • ¿Cómo curas a tus pacientes?
  • Primero les pregunto qué les pasa, qué molestia sienten... Identifico los síntomas para ir descartando y explorando posibilidades. Y voy decidiendo las pruebas que necesito para confirmar o descartar algunas hipótesis del diagnóstico.
¿Tendría sentido seguir interrogando en general sobre los síntomas que identifica, las posibilidades que descarta y que explora, las pruebas que decide hacer...? O dicho de otra manera, ¿puede un médico ser mucho más explícito sin hablarnos de decenas o cientos de posibles circunstancias? Me temo que no.

El médico puede respondernos con mucho detalle cuando se trata de un ejemplo, de un caso concreto, pero a la pregunta general de “cómo curas”, enseguida, las variables que se abren son tan numerosas que se hace imposible hablar en general.

En nuestro caso sucede algo similar. El ejemplo tiene la virtud de que puede ser explicado e interpretado llanamente, se puede llegar a profundizar en él todo lo que queramos (y seamos capaces). Es el terreno donde se ha jugado, por lo que no hay mucho lugar para la imaginación y sí para la interpretación inteligente.

Pero el ejemplo también tiene la pega de ser particular, se ha dado así en unas circunstancias concretas, y no se replica, no puede ser generalizable. Nos estaríamos poniendo una venda en los ojos si pretendiéramos explicar lo general a partir de un ejemplo, sin más. Las cosas no son así, esta sería una forma falaz de argumentación.

Lo particular no es generalizable sin más, pero sí que aprendemos de lo particular. Cuando lo hacemos, cuando somos capaces de llegar a afirmaciones más generales a partir de los casos particulares, lo hacemos tras un proceso de contraste de ideas y experiencias múltiples, y llegamos así a elaborar conceptos, ideas, enfoques. Estos nos orientan, bebemos de ellos, nutrimos de ellos nuestras prácticas (a través de proceso deductivo), y de la práctica seguimos alimentando el proceso inductivo de elaboración y aprendizaje, en un ciclo sin fin.

Nuestras elaboraciones resultan demasiado teóricas/técnicas, quizá, para aquellas personas que nos han escuchado o leído poco y, sobre todo, para aquellas que no han vivenciado nuestro enfoque. Parece que es una de nuestras asignaturas pendientes. Pero quizá donde realmente fallamos es en no dejar suficientemente claro que nuestra forma de trabajar se asemeja más a la de un médico, siguiendo con el ejemplo, que a la de una campaña de sensibilización de una dieta saludable. En la primera, es imprescindible una interacción continua entre paciente y médico para que el proceso de diagnóstico y tratamiento pueda ser eficaz. En la segunda, en cambio, se actúa de otra manera, a partir de consejos generales para todo el mundo.

Y tras estos párrafos, retomo aquella cuestión de “cómo podemos cambiar la actitud pasiva de la gente”.

Una de las claves conceptuales que manejamos (luego habría que ver cómo se debería interpretar, qué forma habría de tomar en cada situación concreta) es la inmanencia, que definimos como lo que surge de uno. Podemos decir que nuestra inmanencia nos hace estar activos o pasivos según los casos.

Para entenderlo vamos a interrogamos a nosotros mismos (leemos las preguntas y las respondemos mentalmente para que el “ejercicio” tenga sentido):

  • ¿Soy siempre activa/o y dinámica/o? ¿O hay situaciones en las que me muestro pasiva/o? ¿En qué situaciones me muestro pasiva/o? No es posible que siempre, en todas las circunstancias y momentos de la vida me muestre dinámica/o, activa/o y comprometida/o... ¿cuáles son las situaciones en las que no me muestro así?
  • Bien. ¿Por qué me muestro pasiva/o? ¿Puede ser que lo haga así porque entiendo que el tema no va demasiado conmigo?
  • Y si es así... ¿Puede esto decirme algo sobre por qué mi gente muestra una actitud pasiva hacia el trabajo?

Esta reflexión nos puede conducir a un cambio de enfoque. De plantearlo como un tema en el que yo (directiva/o) no tengo nada que hacer, ya que se trata de un tema cultural, de valores de la sociedad actual, doy el giro a plantearlo de esta otra manera: ¿y si el problema es que sienten que el trabajo no va con ellos, que no lo sienten como suyo? En este caso ¿puedo hacer algo para que lo sientan de otra manera? ¿Quizá la clave esté en generar un contexto diferente donde las personas puedan sentirse propietarias de su trabajo? Y ¿por qué no se sienten así ahora?

Empezar por ese cuestionamiento puede ser el inicio de un interesante camino, que os animamos a emprender, y nos tendréis de acompañantes, si queréis.

Apunto también, para continuar con la reflexión, otras cuestiones que también salieron en la sesión por su estrecha relación con el tema que hemos tratado:
  • ¿Cómo lograr que el trabajador se identifique con la empresa?
  • Hay que avanzar: “el ordeno y mando” se ha acabado; pero ¿esto cómo se hace?
  • ¿Por qué no quiere trabajar la gente?
  • Se ha perdido el valor del trabajo, que hay que inculcar desde la educación.
  • “Formar a las personas de la empresa es una inversión, pero se te pueden ir y convertirse en tu competencia. ¿Cómo se puede evitar esto?

Y finalmente, un comentario que hacía Borja: “A veces hacemos una defensa numantina de las ideas que ya traíamos, sin dejarnos contaminar por otras cosas. En estos casos, corremos el riesgo de irnos igual que hemos venido”. Pues, dejémonos contaminar porque como bien sabemos, todo cambio comienza por uno mismo!

Generando confianza (II)

En nuestro último encuentro del Foro Bilbao, hablamos sobre generar confianza. Nos hicimos muchas preguntas sobre las que reflexionamos:

Si pensamos en nuestro ámbito de trabajo, en las personas con las que trabajamos, y también en nuestros clientes o proveedores, ¿qué ayuda a que aumente la confianza? ¿Y qué la disminuye o la entorpece? (Al final del post, se recogen las respuestas individuales a estas preguntas)

La confianza es la consecuencia de un recorrido, de un proceso. Se ha ido realimentando y construyendo. No es necesario mucho tiempo (Cronos) para construirla, sino tiempo Kairòs (de la intensidad, de la conexión). Me gusta la cita de Miguel Ayerbe que hace Borja en su post: “Liderar es generar contextos de confianza y ello es función de la cantidad y calidad de las interacciones en los equipos y organizaciones.” También en este sentido hablaba Alberto en nuestro encuentro de la necesidad de roce para la confianza.

Ayer veía Avatar con mis hijos. Cuando el protagonista Jake Sully revela el objetivo de su misión, que no es otro que el de convencer a los indígenas para que se vayan de su propia tierra de forma pacífica, para que los humanos puedan expoliarla y obtener las preciadas piedras del interior de la montaña, su enamorada Neytiri se siente traicionada –con razón– y lo que le dice es: “Confié en ti”.

Al final, Jake consigue recuperar la confianza que habían depositado en él tanto el pueblo na’vi como su amada Neytiri, pero esto no lo consigue de forma instrumental, como había sido su primera aproximación, sino desde la autenticidad, ya que él es ya uno de ellos y lucha con ellos por su libertad hasta las últimas consecuencias.

Esto me hace pensar en la fragilidad de la confianza cuando ésta se considera un instrumento, una herramienta para… Y si bien puede que sea demasiado pedir evitar todo asomo de instrumentalización en el ámbito de la organización, creo que tenemos que tener presente que la confianza es un valor en sí, que tiene que ver con conectarnos de manera auténtica con otras personas. Esto significa sinceridad, honradez, transparencia... También significa coherencia, entre lo que se dice y se hace, y sobre todo entre lo que se siente y se hace, y esto requiere libertad. Y esta deriva enlaza con la pasión que lo auténtico (auténticamente nuestro) desata. Recuerdo que Javier hacía mucho hincapié en la sesión sobre la relación de la pasión con la confianza...

Y todo esto enlaza o lo quiero hacer enlazar con algunos apuntes que fuimos recogiendo en la sesión:

  • Se habló de distinguir entre relaciones profesionales y personales cuando hablamos de confianza. Discrepo un poquito en este tema. Por un lado, la confianza que tenemos con unas personas o con otras es distinta en grado, en temas, etc. Pero creo que precisamente cuando hablamos de confianza en el ámbito profesional estamos haciendo referencia a relaciones más personales, más integradoras de toda la persona, en el trabajo; que, de alguna manera, dejemos de relacionarnos con nuestras máscaras o personajes profesionales y pasemos a una relación más auténtica.
  • En algún momento alguien dijo algo así como “seamos claros: a mí me interesa que se genere un ambiente de confianza porque de esa manera van a mejorar los resultados para mí”. Sí y no. Es evidente que en contextos de confianza se coopera mucho mejor, se trabaja en equipo mucho mejor, etc. pero creo que no es conveniente justificar el esfuerzo por la confianza desde la instrumentalización, precisamente, por lo que antes comentaba.
  • Se habló también de que la confianza exige relaciones entre iguales. ¿Qué significa esto? Empecemos respondiendo en negativo. Obviamente, no significa que todos somos literalmente iguales, ya que todos somos distintos y la diversidad es fuente de riqueza humana. Tampoco significa que todos tengamos la misma responsabilidad o nivel de decisión, ya que en la empresa existen estructuras de funciones y responsabilidad. Lo que significa más bien es que establecemos la relación en tanto personas que somos, y que en nuestra condición de personas (hombres y mujeres) somos iguales. Relaciones en las que las personas se dignifican y respetan mutuamente.
  • “A la gente le encanta que le manden bien”. No digo que no. A todos nos gusta que nos mimen, que nos quiten preocupaciones y responsabilidades, que nos lo den todo hecho… al menos a veces… ¿A quién no le gusta ir a comer a casa de sus padres a mesa puesta? Pero el tema está en que algunas personas estamos convencidas de que el modelo productivo en el que unos piensan, planifican y mandan a otros que, simplemente, ejecutan, está agotado. Esto significa que esa función de “mandar bien” se hace, en la mayoría de los casos, inviable; y entramos en una aporía sin solución, salvo que seamos capaces de formular el problema de otra manera.

Por tanto, y a modo de conclusión, esa nueva formulación sería ver cómo podemos avanzar en construir con otros el papel que, sin mayor cuestionamiento, de primeras, corresponde al jefe. Y se trata de cuestionarnos cuál es la forma en que ejercemos esa responsabilidad, para poder avanzar hacia sistemas de trabajo donde pueda emerger un mayor protagonismo de las personas. Y mirémoslo por donde lo miremos siempre encontramos relación entre confianza y protagonismo.

Por ir acabando con mis reflexiones, en resumen, podemos decir que generar confianza requiere:
  • un cambio cultural, que permita pasar de contextos basados en el control a contextos de confianza y protagonismo de las personas;

  • y un desarrollo actitudinal, que permita dar confianza para también recibirla.

Alfredo propuso que, entre todos, hiciéramos un decálogo de cómo generar confianza y comenzamos a dar ideas. Son ideas de acción. Las recojo ordenándolas a mi manera:

  • Proponer que actuaciones propias de gerente las hagan otras personas, fomentando su mayor protagonismo
  • Hacer partícipe a las personas de la organización de la decisión de cómo hacer las cosas
  • Estructurar sistemas de información para que las personas tengan la información relevante
  • Actuar con transparencia
  • Preguntar a las personas de la organización: no sólo informar.
  • Generar espacios de comunicación. Podría hacerse de muchas formas compatibles entre sí. Por ejemplo, una por escrito y utilizando las TIC: el uso de una lista de distribución para remitirse mensajes (informaciones, reflexiones, opiniones, etc.) entre todas las personas de la organización. Claro que la primera forma de comunicación es la verbal.
  • Fomentar procesos de reflexión compartida, como base generativa de estrategia.
  • Identificar retos entre todas las (muchas) personas y constituir equipos para que los desarrollen
  • Generar contextos para que se trabaje con pasión.
  • Y además: Apertura – coherencia – generosidad



¿Qué dificulta o entorpece la confianza?¿Qué aumenta la confianza?

prejuicios | incongruencias | mentiras | si esa persona no cumple con su responsabilidad | cuando alguien no hace una tarea | Las malas referencias
La experiencia previa con esa persona, empresa o situación | Coherencia (confiabilidad) | Coherencia | Responsabilidad | La relación | Cuando ves que esa persona está de por sí atenta a dificultades | Creer en | Conocer bien a | Plantear con claridad lo que se debe hacer (cada uno) | La historia previa | Las buenas referencias | Fidelidad | Estar | Cuando alguien soluciona rápidamente inconvenientes | Pensar de forma similar | Comprensión | Honestidad | Pasión | Convencimiento sobre el proyecto | Amabilidad | Compromiso | Transparencia | Relajar la necesidad de controlar | Cercanía | Claridad | Sinceridad | Empatía | Apoyo | Roce | Honradez | Vinculación personal | Una sonrisa | La imagen, modos y pequeños gestos | Certeza en lo que se expresa | La primera impresión | Escucharse | Saber adecuar las expectativas | Relación clara de sinceridad: las cartas sobre la mesa




Más sobre este encuentro del Foro Bilbao

Las experiencias en las organizaciones

A lo largo de estos dos años que pronto cumplirá este blog y, muy en especial, mientras me documentaba y trabajaba sobre el libro, he ido escribiendo algún post que otro sobre experiencias de transformación destacables; o expresado de otra manera, sobre organizaciones que están detrás de la filosofía que se plantea en "Guías para la transformación".

Huelga decir que a todas ellas les une un elemento común que no es otro que el haber tenido contacto y apoyo de consultoría por parte de Hobest. Desde que se constituyó en 1996, se trabaja continuamente para renovar las formas de intervención que se practican con la aspiración de alcanzar organizaciones más libres, más humanas, más justas, al tiempo que más competitivas. Y, a pesar de todas las dificultades del camino -de las que tenemos que ser muy conscientes-, los resultados de este trabajo son espectaculares, realmente gratificantes y estimulantes.

En este empeño de cuestionamiento y elaboración de nuevos conceptos que permitan practicar un tipo de consultoría alejado de las modas y más eficaz que aquellas, es muy destacable el trabajo que desarrolla Alfonso Vázquez, cofundador de Hobest y que sigue siendo socio y consultor en ella.

En un primer repaso de mis posts, encuentro éstos que hablan de experiencias concretas:
Además, tanto en el Foro de Itaca como en los Foros Comarcales se ha tenido la oportunidad de trabajar estas (algunas) experiencias con sus protagonistas y ello ha quedado reflejado en debates y documentos de wikis y blogs. Recojo algunos de los más destacables:

Galfor (Foro de Ítaca)
Alcorta (Foro de Ítaca + Lea Artibai)
URSSA (Foro Lea Artibai)
Hay muchísimo más, pero creo que basta para permitir una primera aproximación al estudio de cómo se aplican los conceptos de los que hablamos en las realidades de las organizaciones. Seguiremos con todo ello...

Por cierto, dedico este post a Odilas, espero que te ayude :-), y, por supuesto, a todas las personas que tengan inquietud en estos temas, que espero seamos cada vez más.

Estimulante Foro de Lea Artibai: Un contexto de aprendizaje colectivo

Este jueves, 30 de octubre, tuvimos sesión del Foro Comarcal de Lea Artibai. Fue una sesión muy estimulante y enriquecedora, con aportaciones y comentarios que merecerían más detenimiento para captar -no todo, claro, pero al menos- parte de lo allí hablado.

Una de las reflexiones que me sugirió la reunión tenía que ver con los esquemas mentales que subyacen a las preguntas que hacemos, es decir, lo que subyace a nuestra forma de entender las cosas sin que seamos conscientes de ello. Y veía una distinción bastante clara entre las personas que viven el día a día de sus empresas desde sus respectivos cargos y las que saben de las empresas y se relacionan con ellas desde cierta distancia. Las primeras hablan de lo concreto, de lo que está pegado a la realidad, de los problemas de comunicación que se viven, no de lo que debería ser, sino de la secuencia de los hechos reales, mientras que las personas algo más alejadas diría que están más influidas por conceptos y teorías del management imperante enfocados más a la idea de una construcción estratégica desde la planificación, y no desde la inmanencia del acontecimiento.

Ya sé que si no estás familiarizad@ con estos conceptos, resulta difícil entender lo que quiero decir. Por ello, voy a poner algunos ejemplos:
  • Alguien preguntó qué aportaba el comercial al Equipo-Proyecto-Cliente, pues entendía que ya había terminado con su contribución al proyecto en el momento que cierra el trato.
  • Alguien preguntó si se había estimado el coste que podía haber representado el cambio organizativo a la gestión de proyectos por equipos (me centraré en esta experiencia en otro post), supongo que como un elemento más de análisis a la hora de animar o no a otras empresas a hacer el cambio.
Son preguntas que reflejan una visión mecanicista de la organización: todo está analizado, programado, planificado, todo tiene un para qué y la forma como aprendemos es comparando el objetivo pretendido con lo realmente conseguido, para ver dónde hemos fallado y corregir. Una clara idea de sobreorganización de la que no nos podemos desprender.

En cambio, observaba, entre las personas que viven la empresa, comentarios que tenían mucho más que ver con la inmanencia, con la potencia que la persona va a adquirir para resolver los problemas allí donde ocurran, con crear contextos para permitirlo, a través de equipos y contextos de comunicación y aprendizaje... Un enfoque más eficaz -como se demuestra una y otra vez- para la complejidad de los contextos competitivos actuales.
  • “El comercial recibe una escuela participando en el Equipo-Proyecto-Cliente que le va a permitir negociar mucho mejor cualquier otro pedido posterior” – Nos dice Toni Aspiazu.
    No se trata tanto de lo que está aportando al equipo, sino de lo que recibe de él, en forma de aprendizaje, y luego podrá desplegar en posteriores acciones.
  • “Yo no creo en las reuniones quincenales a las que hay que ir con la lista de problemas que van surgiendo… Los problemas se han de resolver allí donde ocurran, y si hace falta, parando las máquinas” -Decía Jesus Mari Gorostidi.
    No tiene sentido intentar evaluar los costes para diseñar sistemas de comunicación eficaces y “baratos”. No tiene sentido. Se trata de generar dinámicas donde haya una orientación hacia la construcción, hacia la mejora, hacia la resolución de problemas, etc. que permita un mayor despliegue del potencial de las personas y que, además, redundará en un ambiente de trabajo mejor, más sano y realizador, que no falto de tensión.
Para terminar con este post, un pequeño apunte sobre el concepto de aprendizaje colectivo que he incluido en el título. Decía Aitor Txurruka que oir las experiencias de otras empresas, aunque se dediquen a productos y sectores distintos y la actividad tenga poco que ver, es siempre enriquecedor, porque en el fondo estamos hablando de personas, de comunicación, de conocimiento, de gestión, etc. En los Equipos-Proyecto-Cliente todo el mundo aprende de todos, hay un enriquecimiento total de todos y "eso es la leche”. Esto es también aplicable a nuestro modesto Foro Comarcal de Lea Artibai.

Cuando hablamos de un contexto de aprendizaje colectivo no hablamos de aprender colectivamente todos lo mismo -nunca aprendemos todos lo mismo aunque estemos expuestos a la misma información, ¡he ahí la escuela!-, sino de que se dé un contexto donde todos aprendemos de las experiencias e interpretaciones del otro, cada uno, claro, lo hará contrastándolo con sus propias experiencias y conocimientos, aprenderá desde lo que ya sabe, desde su capacidad de aprender, desde su motivación y deseo para aprender...

En otro post me referiré a la experiencia concreta que se presentó en la sesión: Fagor Arrasate hacia la gestión de proyectos por equipos. Una experiencia muy interesante...


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Cuaderno de trabajo 4: Educación

¿Encuestas de satisfacción de personas?

Hace ya algunas semanas que tuvimos sesión del Foro Comarcal de Lea Artibai. Vamos entrando en harina. Óscar Vázquez, uno de los participantes asiduos del Foro, nos presentó la experiencia y el momento de su empresa –Kauxot- donde, a base de tesón y constancia, los avances son notables. Se ha conseguido una mejora muy importante en la comunicación del nivel del equipo directivo, que ha requerido importantes cambios operacionales y organizacionales. Los efectos de todo ello son muy positivos. Pero, como sucede en estos casos, aún se vislumbra mucho camino por recorrer.

Siguió un interesante debate sobre las oportunidades y retos de esta experiencia, así como sobre los conceptos genéricos de avance hacia organizaciones basadas en las personas. Hubo muchas intervenciones, sugerencias y apuntes de interés. Rescataré un par de cuestiones para explayarme en una crítica a las encuestas de satisfacción de personas.

Lea Artibai es una comarca de gran tradición cooperativista. Se citó el caso de una sociedad limitada, filial de una cooperativa, en la que las personas son premiadas haciéndolas socias cooperativistas de la matriz. “¿Y no se ha pensado en cooperativizar la filial?”- decía uno de los participantes -“es en esos aspectos de calado donde realmente se ve la intención de avanzar hacia modelos basados en las personas o no, porque con algunas formas de proceder parece que estamos haciendo castas. Un apunte interesante que lleva a reflexionar sobre el modelo de negocio de algunas cooperativas, que en determinadas ocasiones y aspectos, se alejan muy poquito –o nada- de los modelos de sociedades accionariales.

Se habló de las encuestas de satisfacción de personas. “No basta con hacerlas, sino que luego hay que tomar las medidas que permitan corregir las insatisfacciones que se detecten” –decía uno de los participantes. La verdad es que a mí este tema no me va nada, por múltiples motivos. Y voy a reflexionar largo sobre ello porque de paso me permite rozar temas interesantes sobre los esquemas mentales que tenemos enraizados desde el modelo imperante.

Primero, aborrezco que me hagan encuestas. Me encanta dar mi opinión sobre las cosas, pero no creo que una encuesta sea una buena forma de hacerlo; tras rellenarlas o contestarlas –las encuestas telefónicas son ¡el colmo!- siempre me quedo con la idea de que no reflejan para nada lo que opino. Y pienso que al resto le pasará como a mí, con lo que la tan objetiva información que se obtiene con ellas puede que no sea más que inflación burocrática con escasísimo aporte de valor; mucho papel y ruido…

En segundo lugar, creo que la tendencia a la encuesta parte de esquemas mentales del modelo imperante que tenemos que empezar a superar:
  • Separación entre conocimiento y acción (Escribí un artículo en el que desarrollaba esta idea: pinchar aquí para acceder).
    La propuesta es avanzar hacia la fusión: la decisión donde ocurren las cosas.

  • El que está arriba sabe/tiene que saberlo todo para así dirigir, organizar, controlar.
    La propuesta es avanzar hacia la autoorganización superando la sobreorganización.

  • Necesidad de soporte documental de los flujos de información.
    Pero… “El conocimiento está en las personas” decimos. Seamos coherentes con esa idea y desmitifiquemos el documento.

  • Necesidad de lo objetivo.
    Pero… ¿el despliegue de las personas no es un despliegue de lo subjetivo?
Avanzar hacia la superación del modelo imperante parte primero de poner en cuestión los supuestos mentales (como los de arriba) sobre los que se asienta. El modelo imperante parte de la separación sistemática del proceso de análisis-reflexión-decisión del proceso de ejecución. Un ilustrativo ejemplo de ello es la división entre mano de obra directa y mano de obra indirecta. A los primeros les corresponde ejecutar, mientras que a los segundos correspondería planificar, organizar, controlar, innovar, gestionar, etc. Esto lleva a que la comunicación entre estas partes separadas se haya de hacer de forma documental. No puede haber flujos de comunicación naturales y espontáneos, simples conversaciones, sino que desde esa concepción organizativa tendemos a pensar que es necesario que los flujos de información sean con soporte documental que tiene que asegurar que los que tienen que decidir tengan toda la información.

Y por último, concretamente en el tema de encuestas de satisfacción de personas, se parte del esquema imperante de concebir las personas como un recurso más, que como tal han de ser gestionadas. Su rendimiento óptimo exige que estén satisfechas, por lo que interesa saber si se encuentran o no satisfechas.

La necesidad de encuestas esconde una falta de comunicación real, ya que si las personas tienen posibilidad de hablar de cómo se sienten, no hace falta que lo plasmen en un papel. Como con todo, el hecho de que se hagan es mejor que que no haya ningún tipo de señal de que las personas “de base” importan “a los de arriba”. Igualmente, si se utilizan como una fuente más de información pueden ser válidas. Pero partir de ellas como elemento clave para definir las acciones y formas de intervención sería –en mi opinión- un grave error.

La forma de gestión que necesita de encuestas, es una gestión paternalista: “El director general lo sabe todo o lo debe saber: lo que quieres, lo que sientes, lo que sabes, lo que puedes, lo que debes, etc. y desde ahí te dirige a ti y a todos los demás”. Obviamente en la complejidad del mundo actual, pensar en un tipo de gestión así es absurdo, más aún cuando algunos estamos convencidos –y otros muchos se están convenciendo- de que prácticamente la única ventaja competitiva vendrá del despliegue de la potencialidad y el conocimiento de las personas de la organización.

Un modelo avanzado requiere fusionar los procesos de conocimiento-decisión-acción y requiere entender a la persona como fin y no como recurso. En organizaciones que van superando el modelo imperante, las personas no son gestionadas, ni dirigidas, sino que se van propiciando contextos en los que cada persona amplía su capacidad de gestión desde su conocimiento. Por tanto, seamos audaces y profundicemos en formas reales de despliegue de las personas dejando a un lado los parcheos y maquillajes…

Desarrollar la habilidad de intervenir

El pasado 19 de junio tuvo lugar la tercera sesión del Foro Comarcal de Lea Artibai. Una sesión que tenía por objeto comenzar el despliegue o el recorrido de este Foro a partir de las primeras sesiones de toma de contacto entre los participantes o forokides y primera aproximación al planteamiento del Foro. Podríamos definirlo como un intento de poner en cuestión el management imperante para avanzar hacia otros modelos y conceptos que nos permitan orientarnos hacia organizaciones basadas en personas. Previamente a la reunión, Nerea y Ainara (de Lea-Artibai Garapen Agentzia) habían mantenido reuniones individuales con los forokides para enfocar la atención hacia los aspectos que más interés suscitaran. Fue una sesión realmente interesante. Con una participación muy activa por parte de todos los asistentes. Cada uno desde sus experiencias, desde la realidad de los problemas a los que se enfrenta en su organización, desde su formación, desde sus inquietudes… la verdad es que salían debates de gran profundidad y muy interesantes de los que todos nos enriquecemos y aprendemos. Patxi lo expresaba al término de la sesión de la siguiente manera: “Esto está muy bien, estoy aprendiendo y esa es la razón por la que trabajo y me dedico a estas cosas”.
Continuaremos la travesía después de las vacaciones veraniegas, el 11 de setiembre. “El camino se hace andando –decía uno de los participantes- tenemos que ir dando pasos entre todos, también animando a otras empresas para que participen en el Foro, volcar nuestras experiencias aquí y compartirlas para un aprendizaje colectivo.” Y así es como comenzaremos, ya que en la próxima sesión uno de los forokides compartirá la experiencia de su organización para que podamos trabajar sobre un caso real, cumpliendo un doble objetivo: que el debate y la reflexión estén pegados a la realidad y que sirva de aplicación práctica a los forokides.

La tensión del proceso
“La situación de éxito, de bonanza, da una sensación de tranquilidad que nos relaja demasiado. Yo prefiero las situaciones donde las cosas no van tan bien, cuando se mantiene la tensión”
-dice uno de los participantes. Quizá intuye que está cosechando de aquello que sembró, pero percibe que no hay suficientes palancas puestas en marcha para que se siga avanzando hacia una organización basada en personas. Lo que sembró principalmente consiste en una notable mejora en la comunicación del nivel del equipo directivo, a través de una “herramienta” –por llamarlo de alguna manera- que él mismo diseñó, tomando ideas de alguna o algunas experiencias que le enseñaron mucho. Se dice fácil: una reunión diaria al cambio de turno para coordinación, comunicación y toma de decisiones de todos los responsables a nivel de equipo directivo. Pero le costó mucho implantarlo, nada menos que 8 meses.

Aprender de los fracasos
Alguien decía que, dado que se aprende más de los fracasos que de los éxitos, es más interesante traer al Foro experiencias de fracasos que de éxitos. En nuestra reunión del Foro de Ítaca de ayer, que celebramos en el Castillo de Gautegiz-Arteaga -de ahí la foto- también salió de alguna manera esta idea. Se habló de hacer una especie de lista de “palancas” que funcionan y de hacer también una lista de palancas que no funcionan.
Doy mi opinión sobre estos temas que enlazo con uno de los aspectos clave en la reunión de ayer: el de cómo se orientan los procesos de transformación.
Empiezo por un matiz que me parece clave: ¿Se aprende del fracaso ajeno o, principalmente, del propio? Javier Currás (Gerente de Galfor) dice una frase que me gusta mucho: “uno aprende más de una equivocación que de una decisión no tomada”; se aprende experimentando, viviendo, decidiendo, arriesgándose. Y me pregunto hasta qué punto la experiencia ajena nos enseña. Creo que cuando llegamos a una comprensión profunda de lo que el otro nos transmite (por empatía, por esfuerzo intelectual, etc.) podemos aprender claves que amplían nuestro conocimiento y nos pueden ayudar a interpretar mejor las situaciones y ver oportunidades que de otra manera no hubiéramos visto, aunque la habilidad se desarrolla fundamentalmente desde la propia experiencia. Ahora bien, si no profundizamos en lo esencial de la experiencia ajena, si simplemente nos quedamos con alguna formulación que interpretamos libremente, la experiencia ajena puede que no sea más que ruido. Aquí está la base de la diferencia entre información/formulación y conocimiento.

Hacia contextos coherentes y ricos
“Efectivamente, cuando nos cuentan un caso de éxito -decía Borja en Lea Artibai- todo parece tan sencillo, tan de sentido común, que nos preguntamos ¿y por qué no lo hacen las demás?”
El problema está en que muchas veces hacer primar la sencillez, el sentido común, la coherencia, etc. supone derribar muros y barreras. Muros y barreras que son distintos en cada momento, en cada organización, en cada caso, aunque habrá coincidencias en cuanto a esquemas mentales comunes del modelo imperante. Por ello, insistía Aitor en que tan importante como que nos cuenten el éxito es que nos cuenten los obstáculos, las barreras…; algunas se habrán superado totalmente, otras a medias, otras estarán pendientes…
Profundizar en los obstáculos es muy importante para adquirir conciencia de que estos procesos de transformación de empresas, si bien son muy gratificantes y enriquecedores para -en general- todas las personas de la organización, son procesos difíciles, no son “un camino de rosas” y la coherencia y sencillez de los nuevos contextos alcanzados no nos debiera alejar de esta idea. En este Foro se ha hablado desde el principio de que estos procesos requieren atreverse y saber, es decir, tener alguna relación con filosofías y conceptos desde los que se despliegan estas formas de organización. Este Foro puede ayudarnos a una aproximación hacia esas filosofías y conceptos.
Se trata en definitiva de intervenir en las situaciones para propiciar contextos más ricos y coherentes. Y se trata, claro, de desarrollar la habilidad para intervenir.
Hablamos de esto también en el Foro de Ítaca ayer. Y hablamos -citando a Žižek- de la idea de intervenir captando el momento preciso de agravar el conflicto antes de que el sistema pueda acomodarse a nuestra intervención. A veces una intervención puede parecer prematura, siempre parece prematura por parte de quien no está dispuesto a transformar la situación, de quien se siente cómodo. Pero quien ve algo más allá, verá que la intervención tiene la potencialidad de cambiar la relación “objetiva” de fuerzas y esa es precisamente la potencia de la intervención: la transformación.
Los cambios culturales y de estilos de relación que tan buenos resultados suelen conllevar, porque generan un mejor ambiente de trabajo, una mejor disposición, una comunicación más fluida, contextos liberadores de energía positiva y constructiva, en definitiva, suponen romper barreras mentales y de otros tipos; barreras que antes derivaban en bloqueo de cualquier intento de avance, por lo que desde la situación anterior, nunca hubieran sido entendidas las intervenciones tendentes a derribarlas.
Diría que cada momento tiene la potencialidad de ser intervenido de determinada manera o determinadas maneras. Y se trata de captar esa potencialidad, e intervenir. Es subjetivo, ya que cada cual percibe la realidad, el momento, el acontecimiento, de forma distinta, desde su propia subjetividad (desde su querer, su poder, su deber, etc.). Se puede aprender de la experiencia de otros, como decíamos, sí, pero la habilidad es de uno mismo, tanto la de captar la potencialidad del momento, como la de acertar en la ejecución. Quien dice uno, dice también un equipo
Nuestro modelo mental es absolutamente ajeno a esta forma de actuación. No, exactamente. No es que no actuemos así, sino que no sabemos formularlo así. Por ello, hablar de esto resulta complicado y su formulación resulta deficiente. En la reunión de ayer, alguno hablaba en términos de captar el momento para una intervención –supuestamente- ya definida. Este es un esquema de formulación clásico, no el que estamos planteando. Lo clásico es pensar “qué vamos a hacer” y posteriormente, encontrar el momento preciso, esperar al momento para la intervención dada, o hablar de que "habrá múltiples momentos en que será posible". No es esa la interpretación que hacemos de estas frases de Žižek, sino que hablamos de captar la potencialidad de ser intervenido de cada momento. Es radicalmente distinto.

Aprender de los fracasos (II)
Y continúo con la posibilidad o no de aprender del fracaso de otros. ¿Podemos aprender realmente del fracaso de otros? Dos reflexiones: Cuando alguien fracasa en algo no sabe por qué ha fracasado, por lo menos hasta que ha aprendido a superar una situación similar con éxito, por lo que difícilmente podrá transmitir su enseñanza. Otra cosa es que su inteligencia intuitiva estará mejor dotada y le permitirá quizá no caer en la misma piedra. Saber por qué fracasas implica saber qué tenías que haber hecho para no haber fracasado. De lo contrario sólo sabes que has fracasado, no su causa. Por otro lado, si tenemos en cuenta que cada proceso, cada recorrido, es distinto –ayer citábamos la frase de Žižek de que “en la historia real hay, en un cierto sentido, sólo excepciones”-, tampoco nunca se repiten las piedras, siempre hay algo que cambia, algo que hace que lo que aquí no funciona, aquí sí, lo que funcionó antaño, ahora no, etc. Por ello, creo que hay que extremar todas las precauciones cuando se formulen categóricamente los caminos que fracasan o las palancas que fracasan, sería más provechoso avanzar en la conceptualización, en las razones profundas de dichas experiencias de fracaso, y para ello, nuevamente, es necesario ahondar en la enseñanza de los caminos hacia transformaciones exitosas. Seguiremos en ello...

Experiencia versus concepto
... Porque la experiencia es la realidad. Tiene la virtud de poder ser aproximada desde muchos ángulos y poder rebotar respuestas pegadas a la realidad. Pero no es abarcable, no es asible. Sólo captamos partes, por lo que nunca debemos confundir la interpretación de la realidad con la realidad. Sólo captamos partes y captamos desde marcos conceptuales con los que interpretamos. Ver más allá, desarrollar nuestra habilidad de intervenir, requiere también desarrollar nuevos marcos conceptuales que nos permitan ver cosas que hoy no podemos ver.

Tanto en la reunión del Foro de Lea Artibai como en la de ayer de Ítaca se trataron muchísimos más temas que quedan en el tintero, bulliendo. Puede que otras de esas ideas adquieran cuerpo en algún otro post...

Maite Darceles

Alcorta-Brockhaus: AVANZANDO contra-corriente

El pasado 29 de mayo tuvo lugar la segunda sesión del Foro Comarcal de Lea-Artibai que lidera la Agencia de Desarrollo del mismo nombre. Se trata de una iniciativa impulsada por el Departamento de Innovación y Promoción Económica de la Diputación Foral de Bizkaia, en la que colabora también el Foro de Ítaca. El objetivo es el de crear un Foro de encuentro y relación de las empresas de la comarca para fomentar el debate y cuestionamiento de las prácticas del management imperante y profundizar en otras prácticas alternativas que hoy son más eficaces (además de más humanas).
En esta segunda sesión Lorenzo Mendieta –Gerente de Alcorta Brockhaus- nos acercó al proceso de transformación organizacional llevado a cabo en su empresa. Su relato y su discurso son de una coherencia inusual, comunica con pasión y transmite mucha confianza. Nos dio muchas pistas de las que intento recoger alguna.
En la sesión contábamos además con la presencia del consultor externo que ayudó en este proceso de transformación, ya que Patxi Aizpurua (Socio Directos de Hobest Consultores) participa también como dinamizador en este Foro Comarcal.
Quizá faltó algo de espontaneidad para intervenir con naturalidad en la sesión. Con una pregunta que no se hace o un comentario que se calla se pierde la oportunidad de enriquecerse uno y enriquecer a los demás. Supongo que es cuestión de que los miembros de Foro vayan adquiriendo más confianza. Nuestro reto.
Lorenzo Mendieta comenzó su presentación indicándonos que su modelo –si lo queremos llamar así- no es copiable. Una organización que se basa en las personas, que se construye desde las personas, es genuina. Cada organización construida de esta manera hace su propio recorrido y cada una resulta en un modelo distinto. Por tanto, la primera sugerencia de Mendieta a los asistentes es que no traten de copiar ningún modelo, sino que empiecen a construir el suyo propio.
Relata que en el 2001 se da un cambio en Alcorta. Este cambio no es un recorrido planificado, sino que se va avanzando a través de multitud de hechos hacia una organización más abierta al exterior. Se modifica completamente la división departamental de los indirectos; esta primera fase les afecta principalmente a ellos. Después de unos pocos meses su nivel de motivación e ilusión aumenta muchísimo. “Nos orientamos desde el proceso y hacia el cliente. Y de esta manera queda de manifiesto la fuerza del cliente. Antes el cliente se relacionaba con una sola persona, hoy, somos 15 las personas que dedicamos, al menos parte de nuestro tiempo, a relacionarnos con los clientes.”
“Se había conseguido un gran cambio en los indirectos, pero a la gente de planta llegó poco todo esto. Para los forjadores su trabajo apenas había cambiado.”
Por ello se va hacia un proceso que pretende extender estas nuevas dinámicas de trabajo hacia los directos. Así, se empiezan a mover otras bases de lo que hoy es su modelo.
Mendieta afirma que “la comunicación, la transparencia y la credibilidad, sostenidas en el tiempo, ponen una base muy sólida y necesaria para todo esto”.


Esta diapositiva es muy ilustrativa. De una parte, hay un punto de inflexión donde “contra-corriente” se toma la decisión de ceder el poder. Esto requiere, obviamente, confiar en la gente. Mendieta tiene claro que confiar en la gente “no es esperar que vayan a ser obedientes, que van a hacer las cosas como yo las haría o me gustaría que se hicieran”. En esto contrasta con otros que se jactan de creer en las personas pero no permiten que éstas desplieguen su potencialidad, sino que las orientan excesivamente, incluso limitándolas completamente. “Yo soy igual que ellos. Por término medio son tan listos como yo, alguno habrá más inteligente, alguno menos. Probablemente la vida les ha ofrecido menos oportunidades de formarse que a mí. Yo parto de aquí, y creo en su capacidad para hacer las cosas y hacerlas bien”. Y alguien dice: “evidentemente, si los ves como peones tontos o burros de carga, ¿cómo vas a ceder el poder?” Evidentemente, es imposible.
Esta cesión de poder es una decisión “contra-corriente”. Efectivamente. “Una multinacional no entiende de esto, no funcionan así” (Alcorta Brockhaus ha pertenecido a una multinacional alemana hasta hace unos meses). Tampoco la Ley entiende de este tipo de organizaciones, sólo sabe de organigramas jerárquicos.
Se pasa de una organización orientada al jefe, que se basa en el poder que cada uno es capaz de ostentar, a través de mecanismos como la ocultación o el control sobre los demás, a otro tipo de organización orientada al cliente donde los que detentaban más poder (los indirectos, en general) pasan a trabajar en una actitud de servicio. La empresa orientada al jefe, basada en la ocultación y el poder aliena a casi todos: “que me digan lo que tengo que hacer me deshace como persona, y todos terminamos quemados, como sucede con muchos departamentos altamente burocratizados. En cambio, cuando te dejan decidir sobre tu trabajo, te enriquece muchísimo.” Apunta que “una actitud de servicio da muchísima autoridad, muchísima más que el poder impuesto”.
Lo que empezó por ser un sistema de evaluación de las personas -a través de un método original diseñado por ellos mismos que consiste en hacer reuniones de 10 personas para evaluar a cada una de las personas (incluido el Gerente) de la organización- ha resultado en una red de comunicación y conectividad dentro de la organización que permite “manosear la estrategia, aclarar los conceptos que se manejan, poner en común y construir entre todos las ideas, valores y líneas clave de la organización”. Este es hoy un pilar fundamental.


Los cambios que se están produciendo están permitiendo que los problemas se resuelvan y se tomen las decisiones cada vez más cerca de donde ocurren. La incorporación de máquinas cada vez más automatizadas, por otra parte, libera a personas de base que pueden dedicarse a actividades de mayor valor añadido. Así, las personas van desprendiéndose de temas que pueden ceder para poder dedicarse a otros que aporten más valor. “No me puedo permitir estar viendo ratios, tengo que dedicarme a clientes, a estrategia, etc.”. Ahora hablar de directos e indirectos en Alcorta cada vez es más difícil las líneas divisorias se difuminan. Y todo esto se hace de una forma apoyada desde la dirección pero no dirigida, sino que hay mucha iniciativa individual que hace avanzar a la organización en este sentido de que las personas desplieguen su potencial. El ejemplo de algunas personas de logística es ilustrativo: se trata de personas que dominan varios idiomas y con mucha valía, por lo que podrían aportar más valor dedicando más tiempo a relacionarse con clientes, pero sus tareas repetitivas de picar datos en el ordenador no se lo permitía. Solución: encuentran forjadores que están dispuestos –y lo hacen encantados- a pasar una parte de su jornada haciendo esta labor administrativa… Todos ganan, es genial.

Seguiremos hablando… Seguiremos hablando de los conceptos clave, de cómo sentar las bases para avanzar en este sentido, de cómo crear contextos constructivos y dinámicos…



___________________________ Posts relacionados a éste:
Calentando neuronas

Travesías hacia organizaciones competitivas y humanas

En el nuevo escenario competitivo personas y competitividad no entran en contradicción. Llevo algún tiempo intentando profundizar en esta idea. No es descriptiva. No es que de forma automática en el nuevo escenario competitivo todo sea un camino de rosas; ni mucho menos. Hoy -como antes o, incluso, más que antes- hay organizaciones y relaciones que podríamos calificar de deshumanizadoras. Pero hay honrosas excepciones que nos hacen ver otros caminos y algo de luz…

Todo tiene que ver con una realidad que emerge con una fuerza que probablemente aún no seamos capaces de dimensionar: el conocimiento se convierte cada vez más en el factor competitivo clave. El conocimiento está en la persona, no en libros, ordenadores o archivos. Por tanto la capacidad competitiva va a depender cada vez más de las personas: de cómo éstas desplieguen su potencial y su conocimiento. Y este despliegue ocurre –o no ocurre- desde su actitud libre y su emocionalidad.
Observamos que empresas y organizaciones que dan algún paso –más tímido o más audaz- en este sentido -organizaciones que aligeran las estructuras para hacer que se erijan desde las personas y el despliegue de su potencialidad… organizaciones que generan contextos donde las personas avanzan en la apropiación de su trabajo… organizaciones donde las personas van aumentando su capacidad de decisión y protagonismo…- cosechan éxitos, a veces realmente abrumadores, en múltiples aspectos: mejoras de calidad, de márgenes, de productividad, de orientación al cliente, de ambiente de trabajo, de reducción de siniestralidad, etc. etc. Y esto sí es una muy buena noticia. Porque son caminos donde persona y competitividad no entran en contradicción, sino todo lo contrario. Son pruebas e indicios de que se puede disfrutar trabajando y de que las organizaciones pueden ser espacios de realización.
Por tanto, la idea que da inicio a este texto, que decíamos no es descriptiva de la realidad, podríamos decir que es más bien poética (de poiesis =creación), ya que sí se intuyen y vislumbran caminos donde la competitividad se erige desde la persona; pero ¡ojo!, no sobre la consideración de ésta como recurso, sino desde el despliegue de su potencial y desde su realización.
"It is evil to think one person can manage another. And it is certainly evil to think of somebody else as an asset or resource" (Kaulingfreks)
Por ello, un aviso a navegantes (que esperemos haya muchos que se animen a embarcar en estas travesías): El hecho de que desplegar el potencial de las personas dé resultados apetecibles para el conjunto de las organizaciones no debe cegarnos. El management ha tratado a la persona como “un recurso más” que se dirige, se gestiona, se planifica, se controla, etc. La persona de quien se espera que construya la organización no puede ser tratada así, en el sentido tradicional. Por tanto hace falta desaprender muchos conceptos y crear y socializar otros nuevos junto con actitudes y formas de operar diferentes para avanzar en estos campos.
Ante los casos de éxito corremos el riesgo de que se traslade lo más superficial. Si seguimos viendo a las organizaciones que avanzan en estos terrenos desde nuestra óptica de organización y management tradicionales (imperantes), sólo seremos capaces de intentar copiar la herramienta, aquello “que se ve”, cuando en realidad lo verdaderamente importante está en los cambios profundos (conceptuales, filosóficos, operativos, culturales, actitudinales) que van haciendo que emerjan nuevas formas de hacer las cosas, que luego son eso “que se ve”. Enfocar nuestra atención a copiar la herramienta o el método no nos va a llevar a ninguna parte. En primer lugar, porque para que sean eficaces el contexto de fondo tiene que haber superado las inercias imperantes. La herramienta por sí sola no logrará estos cambios de fondo. Además, porque cuando construimos las organizaciones realmente desde las personas (¡no desde arriba, pensando paternalmente en las personas!), las organizaciones son radicalmente distintas unas de otras, al igual que las personas son distintas unas de otras, y cada una ha de hacer su propio y genuino recorrido.
Contribuir a este desaprendizaje y aprendizaje colectivo es, en mi opinión, la labor principal que se puede atribuir al Foro de Ítaca y a otros muchos proyectos impulsados por la Diputación Foral de Bizkaia, como los Foros Comarcales o las iniciativas de profundización en los conceptos alternativos de organización y en las experiencias de transformación. Manos a la obra… hay muchísimo trabajo que hacer…


Maite Darceles



(Este artículo se incluirá en el documento de presentación del Foro de Ítaca que se entregará en el evento de World Café de personas del próximo 5 de junio)

Fotografía de photographer padawan

Añadido posterior a la publicación__________________ Posts relacionados a éste:
¿Qué es un proyecto compartido?, junio 2008
Las experiencias en las organizaciones, 1/09/09