Espacio para comentarios

Habilito este espacio por si alguien quisiera comentar/criticar alguno de los artículos que no cuentan con entrada propia en este blog, es decir, que se han publicado en otros sitios. A estos artículos se puede acceder a través de los vínculos de más abajo, y también desde la sección Links a otros artículos publicados. Numero los artículos de manera que la referencia a ellos sea más fácil.

2 - Gestión del conocimiento y creatividad (I y II). (Cluster del Conocimiento, 2007)
3 - Paradoja de la innovación. Escrito conjuntamente con Alfonso Vázquez. (Innobai, nº 4 - 2007 / Lanbide, nº 26 - 2007)
4 - Hacia nuevos marcos conceptuales que superen la planificación. (Cluster del Conocimiento, N243 - 2007)

Umiltasuna

“Ikusten dugu nola desberdintasunei eta, jakina, desberdinei errespetuak gure umiltasuna exijitzen duen; mugak gainditzeak dituen arriskuez ohartarazten gaituen umiltasuna; beharrezko dugun gure autoestimuaren mugaz gaindi harrokeria eta besteekiko errespetu falta gerta litezkeen muga hori gainditzearen arriskuez, hain zuzen ere. Esan beharra dago inor ezin daitekeela umila izan egiteko burokratikoa betetzen duenaren formalismo hutsean. Aitzitik, umiltasunak segurtzat ditudan ziurtasun arraro horietako bat adierazten du: inor ez dela inor baino gehiago. Umiltasun falta gehiago izatearen giza nahiaren transgresioa da, harrokerian eta bestearekiko nagusitasun faltsuan -pertsona batena bestearekiko, arraza batena bestearekiko, genero batena bestearekiko, klase batena edo kultura batena bestearekiko- agertzen dena. Umiltasunak nigandik eska ez dezakeena da niri errespetua galdu didanaren harrokeria eta zakarkeriarekiko mendetasuna. Umiltasunak nigandik eskatzen duena da, irainari zor niokeen erantzunik ezin eman diodanean, duintasunez aurre egitea; nire isiltasunaren duintasunaz eta ahal den protesta adierazten duen nire begiradarenaz.” (Paulo Freire, “Pedagogía de la autonomía”)

Umiltasun sentimenduaren ikuspegi egokia eta aberatsa iruditu zait.
Ondoren, gaztelaniazko testua berridazten dut, baten batek itzulpena hobetzeko proposamenen bat egin nahiko balu:

“Vemos cómo el respeto a las diferencias y obviamente a los diferentes exige de nosotros la humildad que nos advierte de los riesgos de exceder los límites más allá de los cuales nuestra autoestima necesaria se convierte en arrogancia y falta de respeto a los demás. Es preciso afirmar que nadie puede ser humilde por puro formalismo como si cumpliera una obligación burocrática. Al contrario, la humildad expresa una de las raras certezas de las que estoy seguro: la de que nadie es superior a nadie. La falta de humildad, revelada en la arrogancia y en la falsa superioridad de una persona sobre otra, de una raza sobre otra, de un género sobre otro, de una clase o de una cultura sobre otra, es una transgresión de la vocación humana del ser más.23 Lo que la humildad no puede exigir de mí es mi sumisión a la arrogancia y a la rudeza de quien me falta el respeto. Lo que la humildad exige de mí, cuando no puedo reaccionar como debería a la afrenta, es enfrentarla con dignidad. La dignidad de mi silencio y de mi mirada que transmiten mi protesta posible.”

"Hay que empezar desde la educación"

“Tienes una obsesión moral
por referir todo a lo bueno y lo malo,
sin entender que la vida es otra cosa,
más allá del bien y del mal,
espantosa y esplendorosa a la vez.

Vivir no es elegir uno
u otro lado de la barrera,
sino sumergirse en el torbellino
donde se mezclan y bifurcan a la vez
sensaciones, vivencias, conductas de todo tipo.

Hay gente que vive una vida ordenada,
establecida, moralmente irreprochable,
pero hay un mundo fuera que no es ese,
y es el mundo donde se decide la vida…”

El otro día volví a escuchar aquello de que “hay que empezar desde la educación”. En este caso era referido al tema de la violencia de género, con motivo de un concurso dirigido a adolescentes para guiones de cortometrajes que abordaran ese tema. La idea me pareció bonita y positiva. Pero me volvía a preguntar si no ponemos demasiadas expectativas en este tipo de iniciativas…
Parece que la idea que subyace a la tantas veces oída “hay que empezar desde la educación” es que tenemos asumido que las generaciones de adultos actuales somos incorregibles, pero sin embargo, creemos que podemos moldear a los jóvenes en los valores que establezcamos como positivos, y así, la sociedad en unas décadas estará regida por los valores positivos y amorosos que a todos nos gustaría…. Qué gran ingenuidad, ¿verdad?
Los valores de una persona se van formando a través de millones de inputs, y de éstos, como tantas veces se dice, los orientados desde el sistema educativo representan sólo una pequeña parte. Los medios de comunicación y el entorno próximo influyen tanto o más que el sistema educativo en la formación de valores. Son aquellos los que prevalecen, sobre todo, cuando son contradictorios con los valores orientados desde el sistema educativo, porque representan un espacio más vital para el niño o adolescente, dando lugar a dos planos: el plano de los valores realmente incorporados y el plano de los valores políticamente correctos.
¿Y qué sucede en aquellos casos en los que no hay tanta contradicción, es decir, en aquellos casos donde el resto de los espacios del niño o adolescente está en relativa sintonía con los valores que se orientan desde la educación, cuando se asumen los valores políticamente correctos? Reflexiono algo sobre ello.
Me pregunto si no tendemos cada vez más a presentar desde el sistema educativo un mundo ideal –un mundo que no está fuera.
Hoy no se dan las visibles –claro que me son visibles hoy a mí- inconsistencias que se daban hace 50 años en la educación. Entonces la violencia en las aulas era aceptada, la autoridad del profesor se podía ejercer de forma tiránica, la disciplina exigida al niño podía llegar a ser inhumana, y se enseñaban contenidos de dudosa utilidad, no sólo desde el punto de vista del conocimiento, sino de las habilidades ejercitadas, donde parecía que el ejercicio de la memoria era la base de todo.
Hoy el sistema educativo ha evolucionado muchísimo, tanto en contenidos, como en métodos y en la erradicación de la violencia y métodos coercitivos. Lo que me preocupa es que a lo largo de los cursos y desde distintos enfoques y materias se va haciendo una referencia continua a una sociedad ideal: Las iniciativas de concienciación, y el apoyo recibido de los medios a estas campañas, etc. giran siempre entorno a la pregunta de “cómo debiera ser”. Y creo que esto va construyendo en el imaginario de los niños-adolescentes una sociedad ideal que supuestamente “está fuera”. Cualquier problema que tenga la sociedad - desde el ecologismo, la identidad sexual, la violencia, la injusticia, el racismo, el machismo, etc…- se pretende solucionar “empezando desde la educación”, en la práctica esto se traduce en que se presenta a los niños-adolescentes cómo debiera ser un mundo sin ese problema, lo que lleva a que lo ignoren, a que lo crean solucionado, superado.
Supongo que todas las mujeres que entramos en el mundo laboral o profesional nos llevamos muchos disgustos y decepciones hasta que vemos que aquel mundo donde existe la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres sigue siendo algo ideal, no material. Diría que es una aspiración ideológica conquistada como valor ideal, pero seremos cínicos si confundimos esta conquista con lo que realmente ocurre.
Lo mismo sucede con múltiples temas, donde el acuerdo, el consenso a nivel ideológico es muy elevado, pero, la realidad es otra muy distinta. El lenguaje políticamente correcto es la mejor expresión del plano ideológico, y de lo vacío que llega a ser.
Temo que este lenguaje construya personas que no comprendan lo que sucede a su alrededor, cuyas emociones más frecuentes en relación a la socialización vayan a ser la frustración y la impotencia en grado extremo. ¿Van a tener estas personas habilidad, fuerza y recursos para adentrarse en el mundo donde “se decide la vida”? ¿O vivirán una vida de seguir la ola como puedan? ¿De adaptarse a lo dado?
La sociedad en la que nuestros hijos se van a desenvolver no se va a mover en el plano de lo ideal, nos guste o no. Sin hacer ningún juicio de valor sobre los valores en sí -ya que esta reflexión me parece aplicable sean los que sean- ¿qué conseguimos educando a personas en ese plano ideal cuando sabemos que la sociedad en la que se van a desenvolver no se va a mover en ese plano? Reflexiono sobre la gran frustración que esto causa, que será seguida por un sentimiento de impotencia y alguna vía fácil de “yo me sumerjo en mi mundo y a los demás que les den tila”… ¿No estaremos haciendo que, educados en ese plano ideal, se vean impotentes para actuar en la sociedad real? ¿No sería más eficaz un mayor acercamiento a la realidad para explorar formas desde ella de luchar contra aquello que no nos gusta, contra aquello que coarta la libertad, contra aquello que es injusto?
Cuando has aprendido que el mundo real tiene mucho que mejorar, puedes desear hacerte mayor para empezar a cambiar cosas. Cuando has aprendido que el mundo ya está muy avanzado, que todo está encauzado,… ¿puedes sentir también ese deseo de contribuir a mejorar o ya no hace falta?
Creo que más que presentar un mundo ideal, un mundo de relaciones ideales, la educación debiera enseñar cómo luchar contra aquello que no es aceptable, porque, y así concluyo, la educación se puede estar convirtiendo en una herramienta al servicio de la separación entre planos ideales superficialmente vividos y planos donde se decide la vida, o dicho de otra manera, una herramienta al servicio de la infantilización de la sociedad en lugar de contribuir a la formación de personas libres, maduras y agentes de su propio destino.


Maite Darceles
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Cuaderno de trabajo 4: Educación

Una aproximación al crecimiento personal desde el deseo

Todos los escritores que nos gusta leer nos atraen precisamente porque de una u otra manera hablan de la esencia humana, de lo que somos en nuestro ser más profundo, de nuestras contradicciones y, también, de cómo las personas se encuentran a sí mismas o encuentran sentido a su existencia. Hay miles de relatos literarios que recogen –con mayor o menor acierto, que gustarán más a unos que a otros- estas vivencias subjetivas que a veces aportan nuevas miradas, nuevas pistas a quien las lee o ve en una película. Hablamos de encontrarse, emanciparse, liberarse, realizarse, autorealizarse, desarrollarse, crecer… No tengo el menor interés en hacer en este escrito tentativas de generalización sobre cómo alcanzar la realización –hay muchos libros de autoayuda y muchos autores que han alcanzado fama y publican bestsellers con estos temas-. Yo más bien quiero reflexionar sobre la idea de la imposibilidad de llegar a esa generalización dada la esencia subjetiva e inmanente del proceso de crecimiento, con las implicaciones que ello tiene, por ejemplo, para las herramientas en gestión de personas que se inventan y reinventan. Y como inmanente que es, también quiero sugerir la relación entre el proceso de crecimiento y el deseo. ¿Puede alguien sin deseo ser libre? ¿Y ser una gran persona, capaz de grandes cosas –en el mejor sentido de la palabra “grande”?
Una de las primeras aproximaciones que tuve a la idea de crecimiento fue en la carrera con la pirámide de Maslow. Como sabéis, este autor habla de cinco niveles de necesidades que el ser humano va alcanzando por niveles, requiriendo –según este modelo- tener uno cubierto para ascender al siguiente, y en la cúspide se coloca la realización personal. Llevando a un extremo caricaturesco este modelo, podríamos caer en la tentación de pensar la humanidad como algo cuyas necesidades pudieran objetivarse y medirse, para perseguir así fórmulas que nos condujeran a mayores cotas de satisfacción global. Pero, intuitivamente algo nos dice que esto nunca podrá ser… No hay objetivación posible en algo tan subjetivo como el crecimiento personal, creo yo. Y aquí podemos encontrar la clave del fracaso del sistema educativo en el sentido de que la enseñanza reglada y objetivada no da sujetos más emancipados, libres, maduros y “crecidos” como habrían esperado nuestros abuelos, para quienes estudiar era un privilegio reservado a los ricos. Es obvio que el acceso a la cultura crea personas con mentalidades más abiertas, que son capaces de desentrañar lo esencial de lo superficial. Pero hoy por hoy a pesar del elevado número de personas que acceden a estudios superiores, no tenemos la sensación de vivir en una sociedad radicalmente más avanzada -plagada de personas realizadas- que hace unas décadas. Esta no es una sensación personal, ¿verdad?. Y creo que la clave está en que el proceso de crecimiento es un proceso no objetivable, sino subjetivo, único para cada individuo, que contrasta con la tendencia permanente hacia la objetivación del sistema educativo y los métodos académicos.
El niño nace y lo primero que percibe es a sí mismo, aunque necesite un proceso de aprendizaje -¿que dura toda la vida?- para entenderse… Nace con una pulsión de sí mismo que debe aprender a controlar y modular por el principio de realidad. Su entorno se encargará de enseñarle a contener su pulsión y a guiarse por algo que está fuera de sí mismo, pero que en buena medida interioriza (es la idea subyacente en el Superyo de Freud). Se trata de que el niño aprenda a objetivar, a controlar sus impulsos para tener comportamientos socialmente aceptables que le permitan convivir con otros en las reglas de juego que rigen cada sociedad.
Va adquiriendo modelos de comportamiento y normas objetivadas que le dictan desde algo exterior a sí mismo -aunque hayan sido ya asimilados e interiorizados- cómo comportarse para… Siempre hay un “para” cuando se actúa desde parámetros no inmanentes. “Hay que portarse bien para que mamá esté contenta y te quiera”; “hay que estudiar para aprobar los exámenes y pasar de curso”; “hay que vestir a la moda para no ser rechazada”; “hay que tener un trabajo para poder ser económicamente independiente”; etc.
Actuar según estas pautas da una sensación de seguridad al individuo. Seguridad de que va a ser aceptado en el grupo, de que está tomando las decisiones que se esperan de él y le van a deparar un mejor futuro, etc. A título de ejemplo, en sociedades con normas morales muy cerradas salirse de la norma puede poner al individuo en una situación muy delicada. Igualmente, quien hoy se sale de los patrones de consumo y estilo de vida considerados normales también se pone en una situación social delicada. Pero podríamos pensar en otros miles de ejemplos más sutiles como el lenguaje que utilizamos para que se nos etiquete de una u otra manera, lo mismo sobre el vestir o los hobbies que tenemos o los deseos que declaramos o lo que decimos y callamos en una reunión o ante el jefe… o los comportamientos derivados de la disciplina de partido en política…
Pues bien, llego a la conclusión –que supongo será obvia para muchos, pero quizá no para otros- que crecer es volver al deseo, a lo inmanente, es decir, a lo que surge del ser, quitándose capas de seguridad que te ofrece lo exterior, lo objetivado, o dicho de otra manera, establecer una nueva relación actitudinal en términos de pensamiento, emoción y acción con la propia subjetividad. El proceso de crecimiento es así un proceso de desaprendizaje y desprendizaje de elementos objetivos que nos daban una aparente seguridad para dejar que la subjetividad se despliegue, para irse encontrando uno con la desnudez de sí mismo: lo único que siempre lo va a acompañar.
Claro que entiendo este proceso como algo absolutamente social, no como una huida hacia uno mismo –cual si se tratara de un monje que se encierra en un monasterio para el resto de su existencia-, sino como un surgir de una individualidad más rica, que aporta más a su entorno y sociedad; que se erige sobre cimientos más sólidos por ser inmanentes, y por tanto indisociables del ser, inquebrantables.
Se avanza en el proceso de crecimiento, esencialmente subjetivo, a través de la compleja red de relaciones de todo tipo que cada individuo teje. Desprendiéndose de miedos, complejos y limitaciones, sin romper la red. Esto hace que sea tan difícilmente extrapolable y generalizable, aunque, como decía antes, la expresión de otras vivencias y subjetividades es fuente de mejor comprensión de la propia esencia. Recientemente leía el autobiográfico “El lugar” de Annie Ernaux que habla de la dolorosa búsqueda de un espacio diferente al que su entorno más cercano le ofrece, en coherencia -yo diría- con su plano de inmanencia. Es una mirada interesante sobre el sufrimiento con el que se recorren estos procesos.

Y tras todo esto, tras hablar de toda esta complejidad, vuelvo a un tema que he dejado enunciado en el primer párrafo: cómo se está abordando este tema desde las llamadas herramientas de gestión de personas.
Es obvio que alguien que vive su trabajo como algo que le motiva, le ilusiona, le emociona aportará muchísimo más que alguien que lo vive como una estresante y alienante pero ineludible obligación. Creo que nadie argumentará en contra de la tesis anterior. Ahora bien, el siguiente paso, una vez adquirimos conciencia de ello, puede ser –y de hecho en muchas ocasiones así es- algo así como: “es conveniente que el trabajo te ilusione, luego, te ordeno que tu trabajo te ilusione”, por supuesto, dicho con florituras, bonitos discursos, ejemplos de buenas prácticas, etc. Con esto el trabajador debe asumir otro elemento exterior más que se le impone, es decir, el de no dar muestras de que su trabajo no le motiva. Es fácil entender que esto no da como resultado un trabajo realmente realizador, sino que, como mucho, creará un nuevo plano de lenguaje y modos, contaminados de cinismo. Es fácil –en muchas ocasiones- descubrir la vacuidad de los discursos que hablan de lo importante que es lograr que el trabajo sea realizador, cuando se pretende que esto suceda “sin mover ninguna ficha”. Por decirlo de otro modo, que a alguien su trabajo le realice y le sirva para desarrollarse no es algo que pueda estar en manos del líder del equipo de trabajo si todos los elementos clave vienen dados. Si lo que queremos es un trabajo realizador, no basta con discursos, sino que hará falta que la esencia del trabajo pueda ser modificada, porque, en definitiva, es realizador aquello que surge de la propia subjetividad, y de ello tenemos un buen ejemplo en las artes. Suele caerse en una incoherencia total entre la pretensión de que una actividad sea realizadora y el hecho de que el sujeto que la realiza no tenga margen de decisión sobre el cómo, el qué, el cuándo y el para qué de dicha actividad. Concluyo así, diciendo que apropiarse de lo que uno hace es condición indispensable para que lo que uno hace le resulte realizador.
Maite Darceles

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Cuaderno de trabajo 4: Educación
Ego, reconocimiento y poder, 10-08-09

Acerca de mí


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Integrado en
arbela








































































































































































































































Libro y otras publicaciones


Guías para la transformación /
Eraldaketarako gidalerroak

Autora: Maite Darceles
Ilustradora: Leire Iparragirre
Editado por: BAI BFA, 2009

Descarga del texto accesible pinchando en este link:
En castellano:

Euskaraz:


Más información: en esta página de Publicaciones de Hobest.

Otros textos publicados

En esta página de Textos Publicados recopilo algunos de mis artículos publicados en distintas revistas.

Escritos de Alfonso Vázquez

Por nuestra proximidad intelectual y profesional y estrecha relación, en esta otra página recojo una lista incompleta de los textos más recientes de Alfonso Vázquez.



























































































































































































































Euskarara itzultzen, euskaraz adierazten

Hizkuntza desberdinetan aritzeko gai garenok batean esaten duguna bestean esatea askotan zail aurkitzen dugu. "Mahaia gorria da" esaldiak ez digu zailtasunik emango. Baliteke hizkuntza batean mahaia esateko hitz desberdinak edukitzea, jatekoa edo lanekoa den arabera, esaterako; eta kategoria kromatiko desberdinak edukitzea hizkuntzen artean koloreen itzulpena nekezago eginez [euskaraz garai batean ez zegoen "berde" kategoriarik, ezta? Hau kategoria kromatiko desberdinen froga izango litzateke, ezta?]. Baina, nerean segitzen dut: aldrebesten saiatuko bagara ere, "mahaia gorria da" itzultzeko ez dugu zailtasunik izango, hitz arruntak, esanahi arruntak baitira. Hizkuntza ezagutza sortzeko erabiltzen dugunean, ordea, dauden esanahietatik ateratzeko, haratago heltzeko, zehatzari baino zehaztu gabeari atxekitzen gatzaizkionean, erlazio libre eta konnotazioei, orduan, itzulketa ezinezko bihurtzen da. Bai, ze saiakera bakoitza esanahi anitzeko testu berri bat izango da, eta jatorrizko hizkuntzan egindako erlaziobide berberak hurrengo hizkuntzan ez dira gertatuko...
Honetaz guztiaz gogoeta egin nahiko nuke. Euskaraz adierazterakoan sortzen zaizkidan kezkak zuek guztiekin partekatzea ere bai... Eta, noski, zera dut amets: kezka beretsuak lituzkeen norbait edo norbaitzuekin topo egitea blog honetan denon aberasteko...

Emozioak euskaraz

Adimen emozionalari buruz honenbeste hitz egiten hasi garen honetan, honako gogoetatxoa egin nuen: norbere eta besteen emozioak ulertzeko eta adierazteko gaitasuna hain garrantzitsua bada –eta horretan nago-, emozioen inguruko hiztegia giltzarri bilakatzen da. Hiztegi aberatsak hizketa eta ulermen aberatsa ekar lezake eta hiztegi motzak, berriz, sakontzeko eta adimen mota hau garatzeko zailtasuna.
José Antonio Marina gaztelaniaz sentimenduen inguruko hiztegiaren azterketa egiten saiatu zela ikusi nuen, dibulgazioarako[1]; etimologia, psikologia, kultura, literatura eta beste hainbat alorretatik bidaia eginez. Gai zabal hau beste autore askok jorratu dute gazteleraz, 1647an argitaraturiko Baltasar Gracián-en “El arte de la prudencia”, esaterako. Eta beste hamaika izango dira…
Gogoeta honetan, euskarazko literaturak alor hau zenbateraino aztertu eta landu ote duen jakin-mina nuen, nire hiztegi aberasketa lan horietan oinarrituz sakontzeko, batetik, eta alor horren inguruan egindako lana urria dela frogatuko balitz, lantzeko behar hori agirian jarriko bailitzateke, bestetik.
Euskaltzaindiari kontsulta egin nion e-mail bidez. Nire kontsulta behar zen atalera eramango zutenaren erantzuna jaso nuen eta beste erantzunik ezak esateko gutxi zeukatela ematen dit aditzera. Norbaitek esango dit, nik egindako kontsulta ez dela Euskaltzaindiaren zerbitzu motetan sartzen. Beharbada. Baina, erantzuna erraza, begibistakoa izan balitz nornahi aditurentzat, zerbait bidaliko zidatelakoan nago, nire kontsulta behar zen atalera eramango zutela adeitasunez erantzun zidaten bezala. Beraz, lan handia dagoela egiteko esango nuke.
Hala, atseginez jaso nuen Bernardo Atxagak EHUko Uda Ikastaroetan emozioen inguruko ikastaroa antolatu zuelako berria (2008an bigarren zikloa izango da). Badakit baita ere ikastetxeren bat Adimen Emozionalaren inguruko materiala euskaratzen ari dela Tolosa aldean, Aldundiak bultzaturiko Adimen Emozionala garatzeko programa eta ikastaroen inguruan.
Gauzak honela, blog hau, emozio, sentimendu eta nahien mundua euskaraz adierazteko ditugun baliabide eta zailtasunak lantzeko tresna bihurtu nahi dut. Noizean noiz interesgarri iruditzen zaizkidan emozioen inguruko itzulpenak egiten saiatuko naiz eta irekita egongo da beti edonork egin nahi lezakeen ekarpenetara.

Maite Darceles

[1] “El laberinto sentimental”, 1996; “Diccionario de los sentimientos”, 1999 (Marisa López Penas-ekin batera)

Euskararen tarteari buruz...

Nire gogoetak bideratzeko blog bat abian jarri dut gazteleraz. Baina nire gogoetetan euskarak ere tarte behar zuen. Horrexegatik ekin diot beste honi ere.
Euskararen tartea-ren helburua izango da, batetik, euskaraz egiten ditudan gogoetak plazaratzea, baina baita ere buruan nerabilzkien beste bi ideiei aukera irekitzea:
- Euskarara itzultzen, euskaraz idazten: askotan beste hizkuntzetako esamoldeak euskaraz adierazi nahi ditugunean zalantzak sortzen zaizkigu. Nire gogoeten inguruan askotan gertatzen zait. Etiketa honekin adierazitako gogoetek honen inguruko nire zalantzak, proposamenak, eskakizunak… bilduko dituzte, nahi duenak bere ekarpena ere egin dezan.
- Emozioak euskaraz: Etiketa honekin, berriz, sentimendu eta emozioen mundua euskaraz nola adierazten dugun gaiaren inguruko gogoetak bilduko ditut.
Esan beharrik ez dago blogger-ek eskaintzen duen iruzkin moduaz gain, nire e-posta eskuragarri duzuela beste edozein ekarpen edo proposamen egiteko…
Blog hau elkar-hizketa izango delakoan…

Capitalísticamente correcto

Hace unos días oía en la radio la triste noticia de un trabajador de la construcción muerto en accidente laboral. Me conmocionó como siempre conmociona una muerte, aunque sea lejana, anónima, ajena…
Me siento en cierto modo incómoda utilizando un hecho de esta gravedad con las dramáticas consecuencias que habrá tenido para sus allegados, pero me resulta imprescindible aludir a este suceso para escribir la pequeña reflexión que me sobrevino. La expresión que oí en la voz de alguien que denunciaba tan terrible suceso me hizo pensar. Este alguien quería llamar la atención sobre la pérdida “del valor económico” desaparecida con el trabajador. Me impactó. -¿Pero a qué se está refiriendo?- pensé -¿A que este trabajador contribuye a una millonésima parte del PIB? -¿Y qué más da?, -¿A que sea un importante consumidor de latas de Coca Cola o de botellas de Txakoli o de…? -¿Y qué más da?, -¿A que sea un leal contribuyente a las arcas públicas? -¿Y qué más da?...
¿Qué más da todo eso cuando la vida desaparece? ¿Mi vida merece la pena porque contribuyo con algún que otro ladrillo al edificio económico? ¿Porque participo de una u otra relación económica? Me resisto con toda rotundidad a aceptarlo. Mi vida y la tuya tienen otro sentido, otro significado, distinto, indiferente al que en un momento dado podemos asumir en el entramado económico. No hay que pensar demasiado para percatarse de los aberrantes discursos a que nos llevaría valorar las vidas en función de su inserción y relación con lo económico: cinismo, frivolidad, deshumanización.
El sistema económico y las lógicas económicas son constructos humanos que, como muchas de las producciones humanas, llegan a tener múltiples consecuencias no predichas, no controladas, no deseadas. Sentenciar, sugerir, insinuar siquiera que el valor del hombre queda determinado –aunque sólo sea parcialmente- por su acoplamiento al entramado económico es como entrar de lleno en un cuento de ciencia ficción donde el hombre termina sirviendo a la máquina creada por sí mismo: el sistema económico confiriendo significado a las vidas. ¿Tan cerca estamos de esa mentalidad o es un mero espejismo?
Intuyo que no había mala intención en el autor de la desafortunada alusión, quizá todo lo contrario. Creo que sólo pretendía valorizar por todas las vías que llegaba a imaginar la vida humana, y en esas quiso utilizar un lenguaje “capitalísticamente correcto” para que, hasta desde la óptica ciega –no humana- del capital, se pudiera entender esta pérdida humana.
Pero este interlocutor se equivocó. El lenguaje es un instrumento humano para que sea utilizado entre humanos, no para que sea “entendido” por las máquinas creadas por nosotros. Las máquinas pueden procesar la información, pero no dotar significados.
Era una expresión sutil que probablemente pasó desapercibida para muchos radioyentes, pero a mí se me empezaron a erizar los pelos, porque inconscientemente contribuía a crear un lenguaje deshumanizado. ¿No estamos cayendo con demasiada frecuencia en un lenguaje -que propondría llamar- “capitalísticamente correcto”? El lenguaje es la herramienta básica que tenemos para conocer el mundo, y así, para transformarlo, pues es el conocimiento la herramienta que nos permite su transformación. Creo sinceramente, y con gran preocupación, que el uso de un lenguaje deshumanizado contribuye y contribuirá a una transformación del mundo en clave de deshumanización. ¿Intentamos evitarlo?
Maite Darceles

El mal de alturas

Parece que hay personas que suben tanto, crecen tanto que allí se quedan, por encima del resto, creyéndose rodeados por una aureola que les endiosa… Oí a un amigo que el golf es un deporte para humildes: un día tienes buena suerte, y el siguiente, salvo que sea a base de mucho esfuerzo y mucho trabajo, te pone en tu sitio… Y a mí, que nunca he jugado al golf, me pareció una buena metáfora para la vida misma, ¿no les parece? Malo de aquel que se deje arrastrar en volandas por éxitos pasados, tocando de puntillas el suelo y volviendo a las nubes en una alfombra voladora… Y es que a algunas personas con tanto éxito, con tanto logro, parece que el resorte que les impulsa haya dejado de contraerse y les mantenga perpetuamente en las alturas, sin pisar, aunque sólo fuera de cuando en cuando. Desde tanta altura no resultaría extraño que se sintieran más próximos a los dioses, claro, y que dejaran de considerarse personas como el resto y olvidaran que las cosas se logran con esfuerzo, con dedicación, con trabajo, apegados al día a día, haciendo que las cosas sucedan, que las ideas se lleven a ejecución, consiguiendo apoyos y complicidades de otros, consiguiendo que voluntades se aúnan, consiguiendo que la gente se ilusione, es decir, que sienta, que se emocione, que persiga sus deseos… Pues, algo así debe de ser… pero es que la cruda realidad es que todo esto no se hace desde las alturas…
Maite Darceles

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¿Por qué este blog?

Me he lanzado a abrir un blog... ¿Por qué? ¿Para qué? La verdad es que aún no lo sé muy bien... No tengo una bolita mágica para saber qué ocurrirá con este blog. Tenerlo me permitirá disponer de un medio para expresarme cuando me apetezca. ¡Qué lujo! ¿verdad? Podré compartir mis reflexiones sobre aquello que me sugiere algo, sobre aquello que me emociona o que me molesta… Iniciar con-versaciones. Es cierto que seguiré viviendo mi lucha entre esa parte de mí que quiere expresarse y esa otra que prefiere permanecer. Supongo que esta es una vivencia muy humana, y que no soy diferente sintiéndome así.

Estas modernas tecnologías nos permiten disponer muy fácilmente de un medio para decir. Quizá lo difícil sea la segunda parte: que otros me regalen su tiempo, sus palabras, su ingenio… con su atenta lectura y sus comentarios que enriquezcan las reflexiones que yo plante, para que echen raíces, crezcan, se ramifiquen y se llenen de hojas y flores...

Bueno, el primer paso está dado…

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