Rafael Echeverría (mal)interpretando a Foucault

Hoy (ayer) he terminado de leer "Ontología del lenguaje" de Rafael Echeverría. Un libro interesante, aunque al principio me resultó algo tedioso, creo que hasta acostumbrarme a su estilo lingüístico. En esta ocasión vengo con un comentario crítico, discrepante pero bien podría hacer varias entradas destacando aspectos que me han llamado la atención de forma positiva. Recomiendo vivamente su lectura.

En su último capítulo titulado "El lenguaje y el poder", como no podía ser menos tratando el tema del poder, cita a Michel Foucault, y lo hace en los términos que transcribo:
"Michel Foucault ha sido uno de los pensadores contemporáneos más importantes que nos ha mostrado cómo el poder permea, sin excepción, el conjunto de la vida social. Su gran contribución ha sido precisamente la de revelar cómo el poder está presente en toda institución, en todo discurso, en toda relación social. Su gran debilidad, sin embargo, es que lo hace desde la denuncia, sin lograr aceptar la facticidad del poder. Cada vez que su dedo muestra el poder, uno escucha una acusación. Foucault resiente el poder.

No estamos sosteniendo que toda forma de poder sea, desde un punto de vista ético, aceptable. Pero no basta exhibir la presencia de poder para que ello, por sí mismo, sea suficiente para impugnarlo. La posición de Foucault se sustenta en un ideal anárquico de la vida social (la idea de que es posible una convivencia social sin poder) y desde una ética consecuente que hace del poder un elemento pecaminoso. Para Foucault lo aceptable, lo que garantiza paz social, es la ausencia de poder.

Diferimos con Foucault. Para nosotros la aceptación y la paz se oponen al resentimiento que surge desde la impotencia y son aliadas de la superación de la resignación que niega la posibilidad de acción. Por lo tanto, aceptación y paz se identifican con el compromiso de expandir lo posible e incrementar el poder. Ellas requieren complementarse con la ambición, con lo que Nietzsche llama «la voluntad de poder». Así como Heráclito postula que «el descanso se alcanza en el cambio», de la misma forma sostenemos que la paz se obtiene en la acción y en la expansión de nuestras posibilidades en la vida."

Estos párrafos no casan con mi propio juicio (uso esta palabra en un guiño a la obra de Echeverría) sobre los planteamientos de Foucault, por lo que he compartido este pequeño hallazgo con Alfonso Vázquez, buen lector de Foucault, con el siguiente comentario: No entiende a Foucault, ¿verdad?

Y transcribo la respuesta recibida de Alfonso:
"No le entiende. Precisamente es Foucault quien despoja al concepto de poder de toda connotación ética, para afirmar que a todos los niveles de la existencia están presentes las condiciones del poder. El poder son flujos que discurren a todos los niveles, como asienta en “La voluntad de saber” y desarrolla en sus cursos recogidos en el libro “El nacimiento de la biopolítica”.
Su diferencia con Nietzsche es que, en efecto, no articula una teoría del poder "alternativa" -la de Nietzsche tiene rasgos complejos, y su interpretación por Heidegger fue la que creó su asunción por el nazismo-, pero tampoco lo pretende en ningún caso. Foucault se definió siempre como "antropólogo", trató de indagar en las formaciones históricas de los conceptos, pero no fue, teóricamente, un "activista", a diferencia de seguidores suyos como Deleuze, Guattari, Derrida, Negri (con sus teorías del “poder constituyente”)... aunque sí lo fue en su práctica personal."

Pues ahí queda, para que conste.


Lecturas relacionadas recomendadas:
  • Ontología del lenguaje de Rafael Echeverría (Dolmen-Granica, 1994). (El fragmento referido puede leerse aquí)
  • Biopolítica de los estados de excepción, Blog de Norberto Gómez, http://biopoliticayestadosdeexcepcion.blogspot.com.es/, con muchas entradas sobre Foucault, entre otros. Encontraremos también el artículo "La condición mecánica" de Anthony Burgess que recientemente se publicaba en la edición impresa de Babelia.    
La imagen la saqué de aquí: anarchistnews.org

1 comentario:

Alfonso Vázquez dijo...

En realidad, "La voluntad de poder", libro póstumo de Nietzsche, es "extraño" en su bibliografía. Su composición la hizo su -odiada- hermana en base a textos sueltos del autor, y, como una demostración de que combinar de forma diferente los mismos textos da un resultado completamente diferente, es enormemente confuso. Recientemente se han publicado los escritos póstumos de Nietzsche en estudios más rigurosos.
Gracias, Maite, por tu post.

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