Sobre otras formas de ver...

Este fin de semana he visto el documental "Creer es crear" de Santiago Pando, un reconocido y exitoso creativo publicitario -publicista del ex-presidente mejicano Vicente Fox, para más señas-, que en un momento dado de su vida decide cambiar completamente de plano vital. Así lo cuenta él mismo:
"Fue en esos tiempos cuando descubrí que el sistema de la razón era tan sólo un conjunto de creencias impuestas a través del miedo. Creencias que no
compartía en el fondo de mi corazón, pero que con mi trabajo de publicista, ayudaba a reproducir en el imaginario colectivo. Me daba cuenta, pero me
daba miedo abrir los ojos.
Hasta que me sumergí en una espiral mágica y profunda que me ayudó a tomar la gran decisión: Deshacerme de mi personaje para recuperar mi SER."

Descubrí esta historia en el blog de Juan Palacios. Y el vídeo se puede bajar desde aquí: http://www.creerescrear.com/ (tarda bastante en descargarse y tiene una duración de hora y cuarto).

Al verlo sentía que guardaba estrecha relación con el último post de este blog escrito por Alfonso, y curiosamente hacia el final, hacia la hora, habla de la Ley del tiempo maya, definiendo el tiempo como "el desarrollo de la conciencia, un eterno aquí y ahora", ¿Kairòs?
Hay una parte del documental que no me llama demasiado... ¿por su misticismo? (también reconozco mis prejuicios y mi desconocimiento total de estas creencias y culturas). Pero sí me llaman las interesantes reflexiones de Santiago sobre distintos aspectos vitales, por ejemplo:
  • sobre el juicio: el sistema de creencias que hemos heredado se basa en el jucio al otro -"juzga a tu prójimo como a ti mismo"- en lugar de en el amor y ésta es la parte más complicada para cambiar a un sistema de creencias que nos permita ser más humanos // para estar presente -en el aquí y ahora, creando tu vida- no puedes estar juzgando
  • sobre la culpa: tenemos que perdonar -y si es necesario pedir perdón- y agradecer hasta el último segundo lo que nos ha pasado en la vida, porque todo lo que nos ha pasado ha sido necesario para llegar a este punto. Esta es la única posibilidad de que transmutes a enseñanza y sabiduría lo que te ha pasado en la vida. Ese es el único truco para poder enchufarte y conectarte a la vibración del corazón, porque si traes culpas o rencores o arrepentimeintos lo único que haces es mandar miedo al futuro
  • sobre el miedo: si envías miedo, recibes miedo; si envías juicio, recibes juicio // "el amor a la verdad contra la razón del miedo"
  • sobre la verdad: "la verdad está viva, no es letra muerta" // "la verdad es el ser sucediendo ahora"
  • sobre el protagonismo o empoderamiento de las personas: "si creas cambias de estatus" // "una de las creencias del viejo sistema era hacernos creer que los ciudadanos no teníamos poder"
  • sobre la razón: "la tierra está tomada desde hace muchos siglos por un poder: la razón y su sistema de creencias, y la dualidad, y su juicio constante" // tenemos que pasar "de seres racionales a seres iluminados", "iluminados frente a ignorantes" // "la razón del sistema contra la verdad de nosotros" (aquí se refiere a un episodio donde el aparato del gobierno, precisamente de Fox, intenta hacerles daño encarcelando a una familiar por un delito que no había cometido...)
Os animo a ver el documental para otras maneras de ver la realidad que vivimos...
Que disfrutéis del día...

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Incluyo este post en este cuaderno de trabajo:
Lógicas en las formas de relación y poder

2 comentarios:

Alfonso Vázquez dijo...

¡Qué interesante, Maite! Da para muchas reflexiones... Por eso yo sólo quiero hacer dos que se me antojan prioritarias.
La primera es sobre el “miedo”. Lo odio, aunque aparezca, como no podía ser de otro modo, en muchas pulsiones instantáneas. Creo que es un elemento que asegura la parálisis, el sometimiento, la angustia permanente ante lo que puede ocurrir... ¿Antídotos? Bueno, yo sólo sé de mi experiencia: Mirar de frente el rostro de la muerte, sentirlo rozar tu frente, y no saber si será... A partir de ahí, sólo aparece como sobresalto instantáneo. Cito a Celaya, con quien hace muchos años, junto a su compañera Amparitxu, tomaba vinos en el barrio Prosperidad de Madrid:
“Cuando ya nada se espera personalmente exaltante, /más se palpita y se sigue más acá de la conciencia, /fieramente existiendo, ciegamente afirmando, /como un pulso que golpea las tinieblas, /que golpea las tinieblas. /Cuando se miran de frente /los vertiginosos ojos claros de la muerte, /se dicen las verdades; /las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.”
Y ese ingrediente inevitable de la cultura judeo-cristiana: La culpa. Dios creó el pecado y engendró a los pecadores –antes no existían- al entregar a Moisés las Tablas de la Ley; la culpa llamaba a la redención, al sacrificio del Otro para salvar a todos. Dios sacrificó a su Hijo en esta ceremonia absurda. Porque, ¿qué es la culpa? Es la moral de los esclavos, el permanente sentir que algo –no identificado, tantas veces- se ha hecho fuera de la “norma”. ¿De qué norma? De la de los “señores”. Culpa por todo, por ser y por no ser, por atreverse y por no haberse atrevido, por hacer y por no haber hecho... ¿Y si de una vez por todas renunciamos a la idea del pecado –religioso o civil- y nos asumimos como personas libres, dispuestas a responsabilizarnos de nosotras mismas, de pecar lo que nos dé la gana, y de asumir nuestra propia realización más allá de la culpa? Es cuestión de intentarlo, yo sé que funciona...

Juan Palacios dijo...

Gracias por viralizar, Maite.

Un abrazo de corazón.

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